Una novela corta, un compendio de cuentos y un diario de vida, son los recomendados para seguir atravesando estos días, hoja por hoja.

  • 20 junio, 2020

Un hombre con suerte, Jamel Brinkley.

Relatos de masculinidad que se alejan de los esterotipos para plantear contradicciones vitales, hombres tratando de entrar en contacto con sus sentimientos o lidiando con sus historias familiares. Títulos como Yo feliz soy y Todo lo que la boca come comparten cierta atmósfera y sus personajes suelen presentar una evolución respecto de ellos mismos. Estos cuentos son el debut literario de Brinkley y han sido muy aplaudidos por la crítica. Una interesante lectura. Chai editora.

Desubicados, María Sonia Cristoff.

Un problema doméstico que se traduce en insomnio desata una verdadera crisis existencial en la protagonista de esta historia. Finalmente encuentra descanso al interior del zoológico de Buenos Aires. Ahí, en un banco donde intenta dormitar, la presencia de los animales va marcando el rumbo de sus pensamientos. Cristoff, una de las autoras argentinas del momento, combina con maestría humor y sensibilidad. Laurel.

Todo es personal, Diarios de abstinencia, Simón Soto.

Como indica su título, el autor comete un acto que puede interpretarse como valentía o catarsis, al publicar su bitácora de una época difícil. El libro parte con la decisión de Soto de alejarse de las drogas y el alcohol. En paralelo ve su trabajo como guionista tambalear, intenta cumplir con sus deberes de padre, despierta de sueños perturbadores, camina por Santiago y cocina. Y en el tiempo que le queda disponible avanza en la escritura de su exitosa novela Matadero Franklin (2018). Un libro sorprendentemente franco. Ediciones UDP.