Mientras el encierro se prolonga de manera indeterminada, el editor Felipe Gana nos recomienda dos lecturas. La primera es un apasionado relato autobiográfico de la escritora francesa Annie Ernaux y la segunda el diario íntimo de un rockero argentino

  • 30 mayo, 2020

Pura pasión, Annie Ernaux

Es una buena noticia que se esté reeditando la obra de la autora francesa. Los libros de Ernaux se pueden conseguir a través de Cabaret Voltaire, con distribución en Chile, y además Tusquets vuelve a poner en manos de lectores los títulos que venía publicando desde los años noventa (Pura pasiónLa vergüenzaEl acontecimiento y El lugar), todos extremadamente autobiográficos. Pura pasión es el relato corto e intenso sobre la relación de una mujer con un hombre casado, con una prosa fragmentaria y carente de adjetivos, por momentos hace recordar las páginas más brillantes de su compatriota Marguerite Duras. Aquí el relato es directo y seco: cómo una mujer se va enredando en la maraña sentimental de un hombre que no le puede entregar más que algunas horas. No cae en la victimización, es más, hacia el final del libro podemos leer que una pasión –como los vestidos de noche o mansiones a la orilla del mar– es un lujo al que se debe acceder.

El coso del rock. Diario íntimo del under, Alejo Auslender

“Mi nombre es Alejo y toco la guitarra en una banda del under invisible”. Lo que comienza como una novela de Nick Hornby –Alta fidelidad, Un gran chico, ambas llevadas al cine y con bandas sonaras de lujo– son los diarios de un músico que se mueve en la escena independiente argentina de manera casi invisible. Casi porque su banda fue portada de uno de los suplementos culturales más importantes del país transandino, Radar, de Página/12. “Una de las mejores bandas del under actual está formada por tres músicos de más de cuarenta años que se ganan la vida de otra cosa mientras se dedican a componer, ensayar y grabar canciones en sus ratos libres”, dice el texto. Un triunfo minúsculo, del mismo tamaño que sus derrotas. Y eso es: el registro de la experiencia de tocar en una banda de rock con cierta visibilidad y entorno amateur. La acústica de los lugares en que tocan es siempre un misterio, indica Auslender en un momento. Cargado de humor y reflexiones, escrito con la pulsión y el talento de un músico que estudió literatura y se dedica a otra cosa, lo que parece de alcance limitado se transforma en un relato universal y plagado de anécdotas, como en las mejores novelas sobre música.