La crisis del gas y el alza del crudo han dejado huellas en la empresa estatal. Pero su gerente general, Enrique Dávila, apuesta al optimismo, sustentado en un programa agresivo de diversificación y salida internacional. El plan estratégico sufrió ajustes, pero el debut de la planta GNL de Quintero permitirá acortar la brecha. A su juicio, el rol jugado debilita eventuales debates sobre el estatus de Enap.

  • 2 octubre, 2008

 

La crisis del gas y el alza del crudo han dejado huellas en la empresa estatal. Pero su gerente general, Enrique Dávila, apuesta al optimismo, sustentado en un programa agresivo de diversificación y salida internacional. El plan estratégico sufrió ajustes, pero el debut de la planta GNL de Quintero permitirá acortar la brecha. A su juicio, el rol jugado debilita eventuales debates sobre el estatus de Enap. Por Elena Martínez.

 

Han sido meses duros. Enrique Dávila, gerente general de la Empresa Nacional de Petróleo, Enap, confiesa estar viviendo recién un “veranito”, tras un 2007 marcado por la crisis del gas argentino y un 2008 con un precio del petróleo por las nubes y constantes vaivenes de los mercados. “Espero que nos dure hasta marzo”, dice.

Con una mezcla de serenidad y confianza en que la estrategia desplegada soportará otros posibles remezones, hoy apuesta a que lo peor ya fue superado. El actual respiro llegó de la mano de las lluvias y su aporte a la generación eléctrica. Se terminaron así las compras de diésel para las termoeléctricas y también para los propios procesos de refinación de la estatal en momentos en que el crudo alcanzaba valores altísimos. Con el barril entre 130 y 140 dólares y dado que Chile importa el 100 por ciento del petróleo, el país llegó a gastar entre 9.000 y 10.000 millones de dólares, sólo en esa materia prima… y sin sumar el diésel.

La prueba ha sido fuerte. En Enap dicen que vivieron la “situación más compleja que podíamos haber pasado (y) la hemos afrontado bien”.

Dávila, un economista –digamos– global, con formación profesional en Concepción y Escocia, dice que este “huracán financiero” ha dejado, sin embargo, huellas importantes. La deuda de corto plazo de la empresa pasó de 900 millones a más de 4.000 millones de dólares, una cifra que asusta a cualquiera, pero que se origina básicamente en el gap que se da en un mercado al alza entre los precios de compra y venta. De esta forma, cuando baja el valor del petróleo hay alivio, como está sucediendo ahora, explica.

También ayudaron las capitalizaciones del Estado por 250 millones de dólares y otros 137 millones por utilidades retenidas no distribuidas, además de los fondos para la estabilización de los precios. La mantención de la clasificación A+ también le hace pensar que lo más probable es que pronto puedan reestructurar esta deuda para enfrentar el corto plazo con mayor holgura.

El otro impacto directo tuvo que ver con el plan estratégico 2007-2011, que fijaba como meta aumentar en 50% el valor empresa. El programa debió ser reformulado, de modo que el agregado de valor se bajó a 38% por el ajuste de la cartera de inversiones y la postergación de algunos proyectos. También se redujo la proyección de utilidades al Estado, que pasaron de 250 millones a 120 millones… Ya el año pasado los parámetros tuvieron que empezar a ser modificados, al constatar que el

Es por todo esto –un panorama que pocos podrían calificar de alentador, sin duda– que asombra el optimismo del gerente general de Enap. Escuchándolo, pareciera que todo es superable, que hay que focalizarse en el presente y pensar que “esto también pasará”. Pero las certezas de Enrique Dávila, quien lleva 18 años en Enap, van más allá de la fe o la arrogancia. Se basan en un trabajo minucioso que no partió ayer, avalado por equipos que califica “de excelencia”, y con inversiones cuantiosas que miran al mediano y largo plazo.

Su apuesta mezcla crecientes asociaciones estratégicas con petroleras internacionales para explorar nuevas reservas de crudo en sitios tan lejanos como Yemen o Egipto; la ampliación del negocio ingresando a la distribución del combustible en países como Perú y Ecuador; y exploraciones de petróleo y gas en Magallanes en sociedades con firmas externas, además del desarrollo de la geotermia en el norte y centro-sur; todo ello, tendiendo a la diversificación del rubro tradicional de la estatal –que es buscar crudo, refinarlo y distribuirlo– y creando un marco de mayor seguridad energética.

En esta última línea, la principal meta es echar a andar a mediados del próximo año la planta de gas licuado natural, GNL, de Quintero. Un proyecto por 1.100 millones de dólares que –enfatiza, entusiasmado– permitirá reemplazar todo el gas que llegaba desde Argentina. Producirá 9 millones de metros cúbicos diarios y podría llegar hasta los 20 millones, si se requiere. O sea, un auténtico descanso para la incertidumbre actual. Ahí, la autonomía en materia de suministro de GNL dejará de ser una aspiración, con la ventaja adicional de su aporte medioambiental.

Dávila sonríe cuando recuerda todas las críticas que recibió al impulsar el proyecto: “nos costó… y harto”. Hoy es tal la ansiedad por que esté listo pronto que le apuran diciéndole que está “atrasado”. Admite que todas las energías están puestas actualmente en que “cada pilote se ponga día a día”.

Con todo, no se atreve a vaticinar si a la seguridad energética se podría añadir una posible reducción en las tarifas. Las fórmulas de precio van a estar referidas al mercado americano, mediante el indicador Henry Hub, por lo que necesariamente nuestro país va a pagar el precio del gas natural de acuerdo al valor del mercado internacional, que está cambiando y que nadie puede anticipar. Pero, en todo caso, las reservas mundiales de gas y las plantas de licuefacción en construcción hacen prever que habrá abundancia y oferta, lo que justificaría su inversión en el largo plazo.

 

 

Una “receta” de eficiencia

Para el gerente general de Enap, las críticas a las empresas públicas en materia de eficiencia son válidas y legítimas cuando se hacen “en forma objetiva y respaldada” y teniendo en cuenta que se mueven en mercados distintos y deben ser vistas y apreciadas en su mérito, tal y como se analiza a las privadas.

Hoy, sostiene, “la experiencia internacional en los países desarrollados se está actualizando respecto de la gestión de las empresas del Estado con los mismos parámetros de las privadas en materia de competencia, mercados y agregación de valor”.

Al minuto de enumerar las herramientas claves para mejorar la gestión de las compañías públicas, menciona:

• Un gobierno corporativo profesionalizado.
• Gerentes técnicamente preparados y con experiencia probada.
• Ejecutivos que sean líderes motivadores.
• Acceso a tecnología y una cultura innovadora.
• El reporte a la Superintendencia de Valores y Seguros.
• El acceso a mercados globalizados que son exigentes en competitividad y eficiencia..

 

 

 

Petroleras en Magallanes



Una segunda solución en la que están enfocados es la exploración de hidrocarburos en Magallanes. Mediante los llamados Contratos Especiales de Operación, CEOP, han atraído a compañías internacionales que se comprometieron a invertir cerca de 300 millones de dólares en dos años, entusiasmadas al constatar que hay una demanda insatisfecha en la zona.

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Dávila habla de “éxito” hasta ahora porque han encontrado petróleo y gas y ya hay pozos en producción. Piensan extraer 1 millón de m3/día, pero tienen claro que la meta es sustituir lo que mandaba Argentina: 6 millones de m3/día. Si se encuentra más que lo que requiere la demanda local, habría que pensar en una planta para poder distribuir ese gas hasta el centro del país. El punto está en estudio.

Los CEOP contemplan licitar 10 bloques territoriales de la cuenca. Un auténtico retorno al origen si se piensa que fue en Springhill, en Magallanes, donde se descubrió el primer pozo petrolero del país, hace ya 62 años, lo que dio origen a la Enap en 1950.

La fórmula aplicada permite, según el gerente general de Enap, diversificar el riesgo y aprovechar la tecnología de compañías que tienen grandes exploraciones en el mundo –como Apache o Pan American Energy, entre otras–, asegurando buenos resultados.

Hoy también se realizan pruebas con expertos alemanes en pozos profundos del Lago Mercedes. Se hicieron muchas prospecciones e inversiones en un par de pozos, pero donde ya hay extracción comercial es en Palenque. Se hacen, igualmente, exploraciones en la cuenca frente a Temuco y Valdivia. “Sabemos que hay gas, pero queremos saber cuánto –explica Dávila–. Eso significa dotar de gas natural nuestro a toda la zona centro sur”.

Las búsquedas en el norte no han tenido buenos resultados. Allí se priorizó la geotermia, rubro en la que ya hay trabajo conjunto con la firma italiana Enel, y pronto parte un proyecto con Antofagasta Minerals, del grupo Luksic.

 

 

Quintero, el “proyecto país”

La planta de GNL en Quintero es la gran esperanza de diversifi cación de la matriz energética. Concebida como un complejo industrial y portuario, incluye un muelle de mil metros de largo, 2 estanques de almacenamiento de gas (160 mil m3 cada uno), una estación de vaporización, brazos de descarga y ductos de distribución a la zona central.

Abastecerá a las centrales eléctricas de ciclo combinado, calderas industriales, hogares y comercio, además de la Refinería Aconcagua de Enap en Concón.

Definido como un “proyecto país” por las autoridades, ratifica la tendencia mundial de basar parte importante del desarrollo en este combustible, que será entregado de modo permanente y a un precio competitivo, según las estimaciones ofi ciales. Enrique Dávila destaca sus cualidades energéticas.

Se prevé que la firma BG –que participa en la construcción y operación del terminal– suministre el gas desde los países donde opera; Indonesia y Trinidad y Tobago, entre ellos. Simultáneamente, el año pasado se conformó una sociedad de consumidores, integrada por Enap, Endesa y Metrogas, de manera de asegurar la demanda.

 

 

 

En busca del crudo pesado

 

 

Para abaratar costos –tema clave en la coyuntura– Dávila anticipa que se procesarán crudos pesados, los que se comprarán en la región. Como esto supone una refinación más compleja, ya se construyó la planta de coquización retardada (delayed coker) en Aconcagua por 430 millones de dólares, en sociedad con las compañías Foster Wheeler Iberia (norteamericana), Man Ferrostaal AG (alemana) y Técnicas Reunidas (española).

Este negocio se puede resumir en chileno. Hay un adicional: el petcoke generado se vende a las cementeras.

“Estamos viendo en qué países nos focalizamos para mantener nuestra capacidad de producción de petróleo y gas e ir renovando reservas, modernizando la refinería e ir ampliando nuestro campo en la distribución en la costa del Pacífico. Desde ese punto de vista, estamos visualizando una Enap regional; con una gran base y piso aquí en Chile y con una estrategia de asociación con capitales privados que nos permitan sostener nuestro plan de inversiones”.

Esta es la respuesta a quienes plantean la conveniencia de una reestructuración de la estatal por la volatilidad del negocio que le da sustento. Y es tajante: “más que análisis, hay hechos. Nos hemos reformulado”.

Un camino es aprovechar la experiencia adquirida en “offshore” (costa afuera) en las exploraciones; en Magallanes, por ejemplo, en estas asociaciones con firmas extranjeras, que hoy es un estándar a nivel internacional y donde se escoge a las empresas estatales eficientes y con reglas del juego claras.

-¿Cuáles son las ventajas de esta unión empresa privada-empresa estatal?

-A ver, no digo que ser una empresa estatal en el área de los hidrocarburos es ser eficiente per se pero, por lo menos, éstas tienen recursos y entonces las privadas lo que buscan es tomar el riesgo, invertir capital para explorar y explotar el petróleo y el gas, y tienen que hacerlo con las empresas del Estado. Incluso nos han invitado para ir juntos en otros países y en principio aceptamos, porque con eso se asegura que no va a haber cambio en las reglas del juego.

-¿Este es también un argumento para defender la posición de Enap como una empresa pública y estratégica?

-Creo que la práctica ha demostrado que Enap ha jugado un rol estratégico de aseguramiento del abastecimiento del com- un menor costo de la materia prima y extracción idéntica de los productos –gasolina y diésel– que necesita el mercado bustible, ha dado seguridad energética frente a la crisis reciente –y de la que estamos saliendo– y ha demostrado también ser una empresa eficiente, moderna y reconocida internacionalmente, siendo pequeña dentro de lo que son las petroleras mundiales.

A su juicio, el papel desempeñado deja en el camino las recurrentes polémicas sobre el estatus de Enap, su eventual privatización o iniciativas como la que pretendía incluirla en el proyecto de ley de gobiernos corporativos. “En la medida en que juega este rol no veo por qué tenga que cambiar su estatus. Obviamente, tenemos que seguir siendo muy eficientes y, de hecho, nuestro plan de negocios y diseño estratégico son de crecimiento”, plantea, lo que se consolida al asociarse a privados. Así que, concluye, “siendo una discusión válida a nivel político, personalmente creo que para el Estado chileno es muy importante –así como el cobre es fundamental para los ingresos del fisco– la seguridad energética a costos razonables que entrega Enap”.

Dice que tampoco teme a los posibles “ruidos políticos” que la proximidad de las elecciones municipales y presidenciales pueda causar mediante presiones o lobby para debatir el rol de Enap. Tras casi dos décadas en la empresa, Dávila está acostumbrado a los vaivenes y, sobre todo, asegura que están “preparados para discusiones que son válidas y legítimas”.

En cuanto a lo que viene, Enrique Dávila cree que la empresa está en condiciones de comprometerse a que, a partir de 2010, habrá seguridad energética en lo que a ella le corresponde. Esto no significa –advierte– que pueda asegurar que el precio de la energía eléctrica va a bajar. Cuando haya sequía habrá nuevamente que poner las termoeléctricas a funcionar a todo dar, pero como la escasez de lluvia no es constante, evalúa como “solución energética completa” la estrategia de Enap.

Su apuesta es que seguirán cumpliendo un rol muy importante. De hecho, cree que con la partida de la planta GNL en 2009 se podrán acortar las brechas causadas por la crisis. “Vamos a ser capaces de recuperarnos en forma importante a partir del 2010 y 2011 en lo que es el crecimiento de todas las variables, tanto en agregación de valor como en rentabilidad e inversiones”, pronostica.

 

 

La “mayor tajada” del petróleo

En la actual coyuntura de alto precio del petróleo, obviamente hay algunos grandes beneficiados. El principal es Arabia Saudita. Para esta nación árabe, producir un barril de crudo cuesta aproximadamente 4 dólares, dadas sus ventajas comparativas. Todo lo demás se convierte en ganancia. En el caso de Venezuela, un barril de petróleo extraído de la cuenca del Orinoco fluctúa entre 35 y 40 dólares de costo, mientras que Brasil alcanza niveles de 20 a 25 dólares. Los antecedentes de Enap indican que el costo en los pozos viejos de Magallanes, al sur de Chile, oscila entre los 8 y los 9 dólares.

 

 

Los socios de Enap
Petroecuador es el último “gigante” incluido en la larga lista de socios de la Empresa Nacional de Petróleo en la búsqueda de hidrocarburos, tanto en Chile como en distintos puntos del planeta. La compañía constituida –Petroenap– iniciará la explotación de gas natural en el Golfo de Guayaquil, en el llamado bloque 40.

La primera etapa es reunir información geológica –conocida como sísmica 3D– sobre los recursos para luego, en 2 años, comenzar la explotación. Enap (40% de la propiedad) aporta inicialmente 15 millones de dólares, que aumentarían a 80 millones de dólares en caso de que avance la perforación de pozos.

También Petrobras tiene un acuerdo con la estatal chilena, a contar de 2007, para impulsar negocios conjuntos en Brasil y Chile en materia de biocombustibles, gas natural y exploraciones.

Pero el listado nos lleva más lejos. En Egipto hay sociedad con Apache, explorándose también otros bloques en el mismo país en conjunto con la Empresa Estatal Austríaca. El año pasado se registró el décimo hallazgo de petróleo en el país árabe, a través de la filial Enap Sipetrol, en una consolidación de la estrategia de internacionalización iniciada a partir de la década de los 90, y que partió por Argentina, Ecuador, Egipto, Irán y Yemen.

En materia de distribución de combustible –un área de nuevos negocios para la estatal– en Perú se trabaja con el Grupo Romero, abarcando un 30% de ese rubro. Junto con Ecuador, mediante la sociedad Primax, son las auténticas “puntas de lanza” para aumentar presencia en la costa del Pacífi co.

En Argentina, hay proyectos conjuntos con Repsol.

Para la exploración de recursos en Chile, se repite Apache y se suman Pan American Energy y la neozelandesa Greymouth. Opera también la sociedad con Wintershall, que es una firma alemana experta en modelos geológicos de exploración.