Durante años, Horst Paulmann se resistió a los encantos peruanos. La sola idea de instalarse en un país donde los chilenos no eran bien recibidos le ponía los pelos de punta… Pero pareciera que sus percepciones han cambiado. Las proyecciones económicas son tan estimulantes y el escenario se muestra tan receptivo que ya no hay […]

  • 18 mayo, 2007

Durante años, Horst Paulmann se resistió a los encantos peruanos. La sola idea de instalarse en un país donde los chilenos no eran bien recibidos le ponía los pelos de punta… Pero pareciera que sus percepciones han cambiado. Las proyecciones económicas son tan estimulantes y el escenario se muestra tan receptivo que ya no hay excusa para no instalarse en Perú.

Dicho y hecho. Supimos que, hace un par de semanas, Paulmann y el director ejecutivo de Cencosud, Laurence Golborne, estuvieron en Lima reuniéndose con los dueños de Supermercados Peruanos –los holandeses de Ahold–, actualmente la segunda cadena de autoservicios más importante de Perú. Y, aunque todo se llevó a cabo con el más completo hermetismo, todo indica que las conversaciones fueron en buenos términos, pues los hombres de Cencosud se pusieron en campaña de mirar posibles asesores y abogados en el país vecino. Hay que decir, en todo caso, que ambas partes ya son viejos conocidos, pues fue a Ahold a quienes Cencosud les compró la cadena chilena Santa Isabel y Disco de Argentina.

Para tener una idea, Supermercados Peruanos desarrolla sus operaciones comerciales en la ciudad de Lima a través de una red de autoservicios en tres formatos: supermercados (Plaza Vea), hipermercados (Santa Isabel y Vivanda) y tiendas de descuento (Minisol y Mass). En conjunto suman 40 locales, ventas por más de mil millones de dólares y una participación de mercado superior al 30%.

Lo anterior, en todo caso, no significa que los hombres fuertes de Cencosud no se hayan juntado con la gente de Wong, el primer supermercado de Perú. Lo hicieron. Pero parece que el 55% del mercado que ellos registran tiene un precio demasiado alto.