La última serie de Aaron Sorkin es sorprendentemente atractiva porque no trata de ser un retrato de los medios, sino que simplemente se esfuerza en ser un buen show.

  • 19 julio, 2012

La última serie de Aaron Sorkin es sorprendentemente atractiva porque no trata de ser un retrato de los medios, sino que simplemente se esfuerza en ser un buen show. POR federico willoughby Olivos

Cuando a principios de años salió el primer tráiler de The Newsroom, la nueva serie de Aaron Sorkin (el hombre detrás de The west wing, Sports nights e incluso The social network, donde escribió el guión) las redes sociales saltaron y rápidamente el adelanto –que estaba posteado en YouTube- recibió millones de clicks y se convirtió en un Trending Topic en cosa de segundos. Como si se hubiera tratado de la muerte de una celebridad, el mundo entero (o al menos el 2.0) empezó a hablar, pelar e imaginar a The newsroom, una serie que, por lo que se apreciaba en ese clip de no más de 3 minutos, prometía una mirada a “la interna” de la sala de redacciones de un canal de noticias.

Pues bien, hace un mes The newsroom fue estrenada por HBO y ya renovó para una segunda temporada. Y ojo, la cadena confidenció que este acto de confianza tuvo mucho más que ver con todo el revuelo que causó que con su audiencia (cerca de 2 millones de espectadores, número discreto para un mercado como Estados Unidos). Ha sido odiada y amada pero parece que todos tienen algo que decir sobre de ella o al menos sobre Sorkin (quien ha dado muchas más entrevistas que cualquiera de los actores del elenco).

¿Y por qué tanto alboroto? Sucede que The newsroom funciona, y bastante, aunque de periodismo tiene bien poco. Sorkin, un tipo que sabe hacer productos masivos de éxito, usa el mundo de los reporteros como una excusa para poner en un mismo lugar (la sala de prensa) a tipos que durante 1 hora se enfrentan a una serie de conflictos éticos, laborales y amorosos con la excusa de estar “persiguiendo la noticia”.

Ahora, al creador de la serie le importa un pepino la falta de ética de sus personajes. Tampoco se avergüenza de abusar del deux Ex machina , esos detalles insólitos para darle interés al guión: en el primer episodio un periodista “casualmente” tiene a su mejor amigo y hermana trabajando en la empresa que acaba de causar el derrame de petróleo más importante que ha ocurrido desde el accidente del Exxon Valdez. Y no le importa lo inverosímil de algunas situaciones: en un momento el noticiario anuncia al mundo que van a cambiar la forma de hacer periodismo en un speech de casi 5 minutos que dudosamente alguien aguantaría en la era del zapping. ¿Pero saben? Sorkin conoce las claves del entretenimiento: The newsroom es una serie de ficción, no material de consulta para una escuela de periodismo.