Desde que el petróleo dejó de ser utilizado en la fabricación de bio-etanol, los precios del maíz se han disparado en todo el mundo. ¿Por qué, se preguntará usted? Porque el maíz es, hoy por hoy, una de las grandes materias primas de ese combustible. Pero el tema de las energías renovables no se queda […]

  • 9 marzo, 2007

Desde que el petróleo dejó de ser utilizado en la fabricación de bio-etanol, los precios del maíz se han disparado en todo el mundo. ¿Por qué, se preguntará usted?

Porque el maíz es, hoy por hoy, una de las grandes materias primas de ese combustible.

Pero el tema de las energías renovables no se queda ahí. Ahora es Fundación Chile la que pretende entrar fuerte a este negocio. A través de la firma EcoPellet S.A., la organización pretende transformar en energía exportable los desechos de industrias de muebles y molduras de la Región Metropolitana. ¿Cómo? En forma de pellets de madera.

Para este emprendimiento la Fundación ya encontró a un variopinto grupo de inversionistas: José Rafel Campino (dueño de Forestal del Sur y flamante vicepresidente de la Corma), Alejandro Reyes (socio de Celfin Capital), Ramón del Pino (ex ejecutivo de CMPC), la familia Gross de Temuco (know how en calderas y equipos de combustión), Marcial González (representante de marcas de equipamiento forestal) y por supuesto, los cerebros de Fundación Chile, representados por Javier Duarte, gerente de Inversiones. Los nuevos embarques comenzarán su viaje hacia Europa y Japón a partir de mayo y se estima que las exportaciones ascenderían a los 10 millones de dólares anuales, de aquí al 2009.

Está claro que el fantasma del calentamiento global ya suena a buen negocio.