Los ex dueños de la salmonera Robinson Crusoe están de vuelta. Junto a varios socios se volcaron a utilizar la marca en un atractivo proyecto turístico en la Patagonia. Dicen que la zona de Villa O’Higgins tiene un potencial que están dispuestos a desarrollar y a replicar, después, en otras zonas del país. Muy al estilo de los Explora. Por Cristian Rivas N.

  • 2 diciembre, 2010

 

Los ex dueños de la salmonera Robinson Crusoe están de vuelta. Junto a varios socios se volcaron a utilizar la marca en un atractivo proyecto turístico en la Patagonia. Dicen que la zona de Villa O’Higgins tiene un potencial que están dispuestos a desarrollar y a replicar, después, en otras zonas del país. Muy al estilo de los Explora. Por Cristian Rivas N.

 

Casi tres siglos han pasado desde que el inglés Daniel Defoe diera vida a la novela Robinson Crusoe. Pese al tiempo, las andanzas de este personaje siguen siendo lectura obligada en muchos rincones del planeta, por lo que su carácter aventurero –abandonado a su fortuna en una solitaria isla y acompañado sólo por un indio rescatado de los caníbales– sigue más vivo que nunca.

Si no lo cree, pregúntele a un conjunto de inversionistas chilenos que decidió utilizar el nombre de este personaje para levantar un proyecto turístico en Villa O’Higgins: allá donde se pierde la carretera austral, en la undécima región. Se trata de un grupo liderado por la familia Macaya, cuyo nombre ya estuvo asociado a esta marca en el pasado, cuando dieron vida a una conservera de mariscos y una empresa salmonera. En ese entonces, el patriarca Arnoldo Macaya participó activamente junto a su socio y amigo Ludwig Vetter; ambos, vinculados desde que estudiaban ingeniería civil en la Universidad Técnica Federico Santa María.

Aunque vendieron sus negocios hace rato, tuvieron la suficiente astucia para reservarse el derecho de usar el nombre Robinson Crusoe en otros emprendimientos. La oportunidad llegó hace un par de años, cuando descubrieron la potencia que ostenta el turismo en Chile.

Eso cuenta Alejandro Macaya (45), el mayor de los hijos de Arnoldo, quien encabeza esta iniciativa que se desarrolla en Campos de Hielo Sur y a la cual se sumó otro conocido: Helmut Stehr, ex dueño de la constructora Delta, entre otros.

Alejandro agrega que tras vender la salmonera a AquaChile en 2007 (antes ya habían hecho lo mismo con la parte conservas, al enajenarla al grupo español Jealsa), los inversionistas empezaron a buscar la mejor alternativa de inversión. Lo primero que hicieron fue encargar varios estudios a consultoras extranjeras para vislumbrar qué hacer con la marca Robinson Crusoe. Los resultados fueron claves en el desarrollo de este proyecto: muestra un alto grado de conocimiento a nivel mundial y, además, está muy relacionado a conceptos como la aventura y la vida al aire libre.

El próximo paso estaba claro como el agua: emprender en el mundo turístico. Y como la suerte estaba de su lado, a poco andar dieron con un proyecto en el sur del país.

Vamos por partes. Fabio Stingo (43), admirador de los parajes del sur, había puesto en marcha un plan junto a algunos socios, al comprar un patrullero de la Armada -que bautizó como Quetru–, y con el que daban vida a una incipiente oferta turística de viajes al interior del lago O’Higgins.

La idea que los cautivó era aprovechar las postales que regalan a diario los glaciares y ofrecer viajes a turistas nacionales y extranjeros interesados en conocer todos los rincones de la zona… a precios accesibles. Además del lugar, en el análisis entraron otros factores como la oportunidad de transformar Villa O´Higgins –pueblo de 500 habitantes– en un centro turístico, tal como se hizo en El Calafate –Argentina– que hoy mueve más de 300 mil turistas. Adicionalmente, Macaya describe que el glaciar del lago O’Higgins aún no ha sido “descubierto” en la misma medida que otros célebres ventisqueros chilenos, como el de laguna San Rafael. Y eso que hablamos de uno que es mucho más grande en tamaño, con un ancho de casi 3 kilómetros.

Más y más turistas

En esas condiciones encontraron el proyecto los nuevos socios. Con una embarcación preparada para atender a unos 60 pasajeros, pero que todavía era insuficiente para seguir fortaleciendo el turismo en un nivel más amplio. Por eso, empezaron a ver cómo hacer crecer la iniciativa para atraer a más visitantes. La respuesta vino pronto: como la zona no está preparada para recibir a turistas, lo primero que se les ocurrió fue trabajar en instalaciones que les permitieran ofrecer alojamientos de mayor calidad.

Esto es lo que por estos días hacen a través de la empresa Hielo Sur. A mediados de diciembre comenzarán a atender su lodge Robinson Crusoe: Deep Patagonia (o Patagonia profunda). Inicialmente contará con 12 habitaciones de lujo y varios otros servicios adicionales.

“El proyecto que hoy tenemos en marcha contempla transformar a esta zona en un destino turístico, más bien exclusivo, no invasivo, donde haya espacio para la aventura. Que permita que cada uno tenga su vivencia personal con el medioambiente”, define Macaya.

La idea es que el turismo aumente progresivamente. Para esta temporada por ejemplo, esperan transportar en el barco a unos 3 mil pasajeros y elevar esa cifra a 8 mil en los próximos dos años. La idea es que esos mismos turistas aprovechen las nuevas instalaciones de la compañía.

Pero la iniciativa no acaba ahí. Una tercera parte del proyecto tiene contemplada la adquisición de un nuevo barco con capacidad para unos 120 pasajeros, y que debería entrar en operaciones el próximo año. Para ello, ya están en conversaciones con empresas argentinas. Es muy probable que en este lugar se construya la nueva embarcación y se traslade por tierra a la parte trasandina del lago O’Higgins, que allí es conocido con el nombre de San Martín.

Estas tres etapas de crecimiento de la compañía significarán una inversión en torno a los 3,5 millones de dólares. Stingo cuenta que también tienen en mente desarrollar otro concepto de alojamiento, aún más sumergido en la naturaleza. Todavía no está bien definido, pero la idea es instalar domos en otros lugares alrededor del lago, con el fin de acercar todavía más la zona al turismo. Algo muy en la línea de lo que se ha hecho, por ejemplo, en Torres del Paine.

“Estamos abriendo la posibilidad de que chilenos y extranjeros conozcan uno de los lugares más hermosos del planeta, inexplorado, fascinante y mágico. Un lugar rodeado de glaciares, lleno de aventuras, actividades, de contacto con la naturaleza y, por cierto, un lugar que abre enormes perspectivas de desarrollo para la región, su gente y al turismo nacional”, explica Macaya.

Tanto creen en el sector turístico, que esperan replicar en otros lugares lo que están haciendo en el sur. “La cosa es empezar a meter el espíritu del personaje Robinson Crusoe, porque el proyecto a futuro es armar varios polos de desarrollo turístico, así como lo ha hecho Explora en distintos lugares del país”, puntualiza.