Desde que apareció en televisión el impecable césped del estadio de Wembley en el Mundial de 1966, las canchas inglesas siempre han parecido enormes alfombras verdes donde se juega fútbol. Ahora no parecen: ahora son como tapetes. Y se están exportando. Cuando se inauguró el Mundial de Brasil, entre sus novedades tecnológicas no solo estaba […]

  • 18 junio, 2014

Captura de pantalla-pasto-híbrido

Desde que apareció en televisión el impecable césped del estadio de Wembley en el Mundial de 1966, las canchas inglesas siempre han parecido enormes alfombras verdes donde se juega fútbol. Ahora no parecen: ahora son como tapetes. Y se están exportando.

Cuando se inauguró el Mundial de Brasil, entre sus novedades tecnológicas no solo estaba la espuma para marcar los tiros libres o el goal line que permite saber si el balón cruzó la línea de gol o no. En el Arena Corinthians, el escenario donde se jugó el partido inicial del Mundial, se utilizó por segunda vez en una Copa del Mundo -la primera fue en Sudáfrica- la hierba que ahora crece en la mayoría de las canchas donde se juega la Premier League en Reino Unido: el césped híbrido.

Por eso, según algunos expertos, le dará una ligerísima ventaja a los ingleses en su próximo encuentro con Uruguay. Pero esa es otra historia. Compuesto por 96% de material natural y un 4% del mismo plástico con que se hacen las canchas sintéticas en el mundo –y muchos tapetes-, [tweetable]esta grama es una revolución para el juego. [/tweetable]

Su origen se remonta a mediados de los años 90, cuando en la ciudad británica de Huddersfield, ubicada en el corazón de la isla, necesitaban un campo lo suficientemente fuerte para resistir los partidos de fútbol y rugby a la vez. Fue allí que comenzó a utilizarse lo que se conoce como la tercera vía de los céspedes en el mundo.

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