Ver la luz al final del túnel podría tardar un poco más; la ciencia ya está creando un posible “transhumanismo”.
Por Rhymer Rigby, Financial Times

  • 25 octubre, 2018

En agosto pasado, los científicos de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, anunciaron que habían revertido aspectos clave del envejecimiento de las células humanas. Fue la última de una serie de noticias que sugieren que la ciencia podría, algún día, hacernos inmortales.

No debería sorprender que muchos de los que luchan por ser los primeros en la fila para vivir para siempre son las grandes fortunas. La inmortalidad y las nuevas empresas de la eternidad han estado de moda en Silicon Valley durante años. Entre los devotos notables se incluyen Larry Page, Joon Yun y Peter Thiel, quienes dijeron a The New Yorker en 2011: “Probablemente la forma más extrema de desigualdad es entre personas que están vivas y personas que están muertas”.

Aquellos que quieren engañar a la muerte, actualmente solo tienen dos opciones. La primera es la religión y la segunda es congelarse criogénicamente. La primera puede ser gratuita, pero la criogenia requiere del frío dinero en efectivo. Alcor de Arizona cobra más de 200.000 dólares por congelar todo el cuerpo, mientras que KrioRus de Rusia solo 36.000 dólares. No hace falta decir que ambas alternativas también requieren de mucha fe.

Sin embargo, hay razones para creer que nuestras opciones pueden no ser menos limitadas en el futuro. Aquí confluyen varios factores. Primero, la esperanza de vida ha aumentado considerablemente en las últimas décadas. En segundo lugar, el ritmo de adelantos tecnológicos en la medicina se acelera día día. Por último, la inteligencia artificial ya sugirie la posibilidad de ™transhumanismo∫, es decir, movernos más allá de las limitaciones de carne y hueso.

Quienes trabajan en este campo ahora hablan de vidas de 130, 150 e incluso 200 años. El gerontólogo Aubrey de Grey declaró: “La primera persona que vivirá hasta los 1.000 años ya nació”. Y en su libro de 2015, Homo Deus, el historiador Yuval Noah Harari escribió: “En el siglo 21, es probable que los humanos hagan una apuesta seria por inmortalidad”.

Sin embargo, se trata de una búsqueda más compleja que solo decir ™vivir para siempre∫. En realidad, lo importante hoy es vivir el tiempo suficiente para que la tecnología sea lo suficientemente buena. El futurólogo británico Ian Pearson le dijo a The Sun que creía que hay que lograr estar vivo para 2050. ™Si tienes menos de 40 años y estás leyendo este artículo, probablemente eres de los que no morirá∫, dijo. 

No hace falta decir que las posibilidades de llegar al hito de 2050 son mucho mejores si eres rico. Un estudio en la Universidad de Washington, en Seattle, encontró una relación entre la esperanza de vida de más de 20 años entre condados ricos en el centro de Colorado y condados pobres con reservas indígenas en Dakota del Sur. En el Reino Unido, los niños nacidos en el exclusivo distrito londinense de Kensington y Chelsea pueden esperar vivir 8,6 años más que los nacidos en Blackpool, en el noroeste de Inglaterra, según datos de la Oficina de Estadísticas Nacionales.

Pero si bien ser rico mejora enormemente las posibilidades de tener una larga vida, cuando la existencia se amplía indefinidamente y esto comienza a transformarse en un patrón común, hay grandes implicancias socioeconómicas. Ya nos preocupa la concentración de riqueza y propiedad en manos de unos pocos. Pero øqué pasará si tenemos un 1% similar a Matusalén que puede pasar siglos construyendo sus negocios y atendiendo sus carteras de inversión? La muerte, por lo menos, tiende a ser algo redistributiva.

Este enfoque en el dinero y las cosas tiende a asumir la inmortalidad como algo corporal. Pero una versión de la inmortalidad menos divisoria social y económicamente podría ser subir tu mente a la nube. Sin embargo, esto tiene algunas implicaciones peculiares. David Chalmers, el filósofo y científico cognitivo australiano, dice que la mayor pregunta que plantea esta opción es su propia supervivencia. Si subes tu cerebro, estás haciendo una copia digital de tu mente. øPuede esto ser consciente de la misma manera que tú? øO estás creando una especie de zombie digital?

Tal vez podríamos tener una inmortalidad de dos niveles. Una de clase ejecutiva, por decirlo de alguna manera y otra más corriente. En ese escenario ¿podríamos pensar, por ejemplo, que los más afortunados disfrutarán de una eternidad basada en la carne, “auténtica” y costosa, mientras que el 99% restante tendrá que subir su mente a la nube o morir?

Por otra parte, podría ser a la inversa. Podríamos ver cómo se desploma el costo de la inmortalidad como el almacenamiento en discos duros, así todos podrían “subirse” y convertirse en eternos. La inmortalidad virtual podría finalmente entregar el paraíso eterno que la religión siempre ha prometido.

Hasta ahora, es probable que nadie haya vivido más allá de 122 años. Pero si actualmente tiene menos de 40 años (y, mejor aún, si es rico), es posible que tenga la oportunidad de descubrir qué aspecto tiene el “para siempre”. Porque, al menos para los ultrarricos de Silicon Valley, la muerte se ve cada vez más como un problema por resolver.