Es la mayor de las mujeres y la tercera de los cinco hijos del patriarca de la minería chilena, Andrónico Luksic Abaroa. Desde hace 10 años que compatibiliza la crianza de sus cinco hijos con la dirección del “tesoro” de su fallecido padre, la fundación que lleva su nombre. Desde esa trinchera nos habló de sus proyectos, de la restructuración que acaban de emprender, de las mujeres en el grupo y del ingreso de la tercera generación a las empresas familiares. Por Catalina Allendes; foto, Verónica Ortiz.

 

 

  • 30 noviembre, 2010

 

Es la mayor de las mujeres y la tercera de los cinco hijos del patriarca de la minería chilena, Andrónico Luksic Abaroa. Desde hace 10 años que compatibiliza la crianza de sus cinco hijos con la dirección del “tesoro” de su fallecido padre, la fundación que lleva su nombre. Desde esa trinchera nos habló de sus proyectos, de la restructuración que acaban de emprender, de las mujeres en el grupo y del ingreso de la tercera generación a las empresas familiares. Por Catalina Allendes; foto, Verónica Ortiz.

 

El 4 de abril de este año, en las oficinas de Apoquindo 4001, donde operan las mineras del grupo, los cinco hijos del recordado empresario minero y forjador de una de las fortunas más importantes de Chile, Andrónico Luksic Abaroa, tuvieron una cita muy especial. Y distinta.

Ese día no discutieron ni de negocios ni de problema familiar alguno, sino que de caridad y filantropía. Del futuro de la Fundación Andrónico Luksic Abaroa, el “tesoro” del patriarca fallecido en agosto de 2005.

Estaban los cinco: Andrónico, Guillermo, Paola, Gabriela y Jean Paul (mencionados de mayor a menor), además de la madre de los tres menores, Iris Fontbona de Luksic; el marido de Paola, Oscar Lería, director de la Fundación, y Antonia Luksic Puga, hija de Guillermo que desde este año también forma parte del directorio.

La cita no fue nada de usual, pues quien las convocó, a petición de Paola, la presidenta de la Fundación desde 2005, fue el experto en marketing y comunicaciones y ex director ejecutivo de Canal 13 Kiko García.

Junto a Andrés Nassar, su socio en Samara, la innovadora empresa de asesorías empresariales, literalmente incitó a los Luksic en pleno, para que de esa jornada surgiera una nueva Fundación Andrónico Luksic Abaroa.

Y así fue. Ese día resultó ser el comienzo de una nueva etapa de esta institución a la que el fallecido empresario ingresó en 1966, cuando se denominaba Federico W. Schwager, que en 1991 hizo suya y en 1999 cambió a su actual nombre.

María Paola Luksic Fontbona –la mayor de las mujeres Luksic, que iba a ser geóloga, y que para chochera del padre sería la primera de la familia que seguiría una carrera ligada a la minería–, nos recibió en sus oficinas del piso 14 del mismo edificio donde están ubicadas las mineras del grupo para saber en qué están, qué resultó de aquella cita con García y Nassar y cuál es la visión filantrópica de esta familia que en el ranking 2010 de la revista Forbes figura con una fortuna de 11.000 millones de dólares y en el lugar 52 de la lista de los personajes más ricos del mundo.

-¿De verdad usted iba a ser geóloga?

-Estudié millones de cosas y no terminé nada (se ríe). En algún momento, como que toda la familia empezó a irse a Inglaterra y decidí irme también a estudiar geología. Había estudiado ingeniería forestal en la Universidad de Chile y ahí me gustó mucho la geología. Me matriculé en el Imperial College de Londres.

-¿Y qué pasó?

-Antes de entrar a clases vine a Chile y conocí a Oscar (Lería, hijo de quien fuera dueño de Dos en Uno y hoy, presidente de la Federación de Rodeo de Chile)… Hasta ahí llegué. Volví dos semanas a clases. Me entregaron el calendario, todo era increíble, con viajes a Egipto y a otros lugares fascinantes, pero lo único que quería era volverme a Chile. Me vine.

-A su padre no le debe haber gustado mucho la decisión…

-Cuando le dije, no… Iba a ser la única de la familia que estudiaría algo relacionado con minería, pero finalmente mi hermano Jean Paul se metió ahí y lo ha hecho regio. Así fue la historia.

10 años al mando

Cuando volvió de Londres, Paola trabajó un tiempo en el entonces Banco O´Higgins, de propiedad del grupo, y luego se fue a casa a criar a las dos hijas que heredó de Oscar Lería y a los tres hijos que nacieron del matrimonio de ambos.

Varios años después fue su padre quien le despertó el bichito que la tiene hoy al mando de este buque que el año pasado hizo aportes por 2 millones de dólares a proyectos ligados al mundo de la educación y la cultura. Y que para 2011 invertirá una cifra similar.

Cuenta que fue el lobby de su marido, que se había integrado al directorio de la Fundación muchos años antes, el que llevó a que su padre la convocara al directorio, primero, y a la presidencia, después.

“Mi marido hizo harto lobby por las mujeres, por mí y por mi hermana, para que participáramos de la Fundación. El tema ha cambiado rotundamente en los últimos 10 años. Como todas las familias chilenas, la nuestra era bien machista”.

-¿Qué le dijo exactamente su padre cuando le pidió que ingresara la Fundación?

-Me dijo que le “encantaría” que yo fuera parte del directorio. Para mí el haber estado cerca de él fue un gran aprendizaje. No sólo por los temas propios de la entidad, sino por conocerlo más a él. Fue muy enriquecedor conocer su faceta filantrópica.

Paola Luksic tiene clarísima la misión de la Fundación que lleva el nombre de su padre: “lo nuestro es el tema de la educación, convertirnos en un referente, que lo que hagamos tenga valor para las políticas públicas. Queremos aportar al país”.

-¿No la conocía?

-Nunca nos habló de eso, más bien la fuimos descubriendo en la medida que nos metimos en el tema.

-¿Cuál es su balance de estos 10 años en el directorio y de los seis que lleva en la presidencia?

-He tratado de mantener el sello del papá. Su idea de la Fundación era ayudar a los niños de escasos recursos para que tuvieran las mismas oportunidades que cualquier niño del país. Una buena educación. Y eso lo plasmó a través de becas de estudio y del Instituto Pascual Baburizza.

-¿Por qué deciden enfrentar una reestructuración? ¿La Fundación no estaba funcionando cómo lo esperaban?

-Necesitábamos focalizarnos. Nos llegan demasiadas cosas, hay mucha demanda para financiar distintas cosas. Y yo, en lo personal, necesitaba tener un foco concreto de trabajo. Uno es un poco corazón de alcachofa, pero no puedes ayudar a todo el mundo

-E involucró a sus hermanos.

-Claro, los llamé y les dije que esta Fundación era de todos, que teníamos que ver qué queríamos, hacia dónde teníamos que ir y le pedimos a Samara, la empresa de Kiko García y Andrés Nassar, que nos ayudara en eso.

-¿Cómo fue esa experiencia?

-Kiko García quería que nos juntáramos como tres días fuera de Santiago; pero como es muy difícil reunirlos a todos, hicimos un día de trabajo en las oficinas de las mineras y fue estupendo.

-¿Resultado?

-Concordamos en que lo nuestro es el tema de la educación, que queremos convertirnos en un referente, que lo que hagamos tenga valor para las políticas públicas. Queremos aportar al país desde la responsabilidad que nos toca como empresarios. Queremos que lo que estamos haciendo sirva realmente a Chile.

El foco en terreno

Esta focalización vino acompañada de una reestructuración interna, en la que no sólo disminuyó el número de directores de la Fundación (desde nueve a cinco “para hacerlo más eficiente”, como dice Paola), sino que además más que se triplicó el número de personas que trabajan en la organización.

Hasta el año pasado sólo estaban Paola y un gerente, además del directorio. Hoy ya suman una jefa de comunicaciones (Claudia Lería, hija “postiza” de Paola), una jefa de diseño, Natalia González, y Monserrat Baranda, hermana del director social del Hogar de Cristo Benito Baranda, que oficia de jefa de proyectos; además del gerente general, Andrés Barros, que ya va va a cumplir un año en el cargo.

Todos ellos trabajan con el único foco de aportar a la educación de los niños y jóvenes de Chile, como detalla Paola Luksic. Y eso, desde las distintas trincheras que privilegiaron tras el reordenamiento: el Instituto Agrícola Pascual Baburizza, un liceo técnico profesional ubicado en Los Andes del que ya han egresado más de 600 alumnos; becas para financiar estudios superiores; proyectos lectores con el levantamiento de bibliotecas; apoyo a la gestión de los directivos de los colegios, alfabetización informática y obras de teatro para acercar la cultura a los escolares.

Para todo lo anterior, se han asociado con expertos como Fundación Chile, la Universidad de Harvard, la Fundación Había Una Vez y Fiebre, la empresa cultural de los actores Felipe Castro y Francisco Melo.

“Mantuvimos las becas por un lado y el Instituto Pascual Baburizza, que a mi juicio es donde mejor se puede ver la ayuda concreta que estamos haciendo. Para mi papá el Instituto era súper importante. Lo tenía muy motivado”, agrega Paola.

-¿La Fundación tenía entre sus planes la creación de un centro de formación técnica o de un instituto profesional para estudios superiores, pero eso no prosperó?

-No prosperó. Lo que queremos es centrarnos en hacer colegios de excelencia. Un poco en sintonía con lo que está haciendo el ministerio de Educación, con la salvedad de que lo nuestro serían liceos técnico-profesionales de excelencia.

-¿Creando nuevos colegios, además del de Los Andes?

-Sí. Y no necesariamente agropecuarios. Pueden ser de minería u otra actividad.

-¿Ya están definidos?

-Estamos trabajando en eso.

-¿En qué lugar?

-En algunas de las zonas en las que hemos puesto nuestro énfasis. La II, V, la Región Metropolitana o la XIV. También es muy probable en Los Vilos, donde está la mina Los Pelambres.

-¿En qué plazo?

-De aquí a cinco años queremos tener al menos dos más.

El ingreso de la tercera generación
Los Luksic son cinco y entre todos juntan 22 nietos. De distintas edades y camadas. Y aunque ya hay algunos que trabajan en empresas del grupo (los mayores, Andrónico, Nicolás y Davor), recién están elaborando una política formal que defina el ingreso de esta tercera generación.

-¿Aún no existe una política para el ingreso de la tercera generación?

-Estamos en eso. En pleno. Avanzamos y en algún minuto nos entrampamos, pero estamos trabajando. ¡Son 22 nietos! Pero lo bueno es que tenemos tiempo porque hay distintas sagas. Además, ya hay cinco bisnietos (nietos de Guillermo y de Paola).

-¿Habrá requisitos?

-Haber trabajado fuera del grupo. Por lo menos, una experiencia afuera. Ojalá, en el extranjero.

-¿Quiénes están elaborando esa política?

-Los cinco estamos trabajando en esto y mi mamá también. Todas las familias tienen una forma de ir traspasando. Imagínate que ahora son 22; después, quizá cuántos. Lo importante es que quede ordenado para que no haya peleas ni se acabe el espíritu que hoy existe. Hay fortunas que se pierden por estas cosas. Mi papá lo dejó muy bien armado para nosotros y nosotros lo estamos haciendo para nuestros hijos.

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La reforma educacional

-¿Cuál es su mirada acerca de los cambios que se han anunciado en educación?

-Lo primero que tengo que decir es que no soy experta en educación. Pero desde lo que yo he visto, los anuncios tienen gran relevancia. Es muy importante que los directivos tengan una acreditación buena. Hoy, el gran problema de las escuelas es la gestión. Es súper importante también que tengan más independencia para poder despedir a los malos profesores. Eso es súper razonable.

Y agrega:

“El bono de 20 millones de pesos para los que se acojan a retiro también es fantástico. Y lo que es maravilloso es lo de la carrera gratuita para los que tengan más de 600 puntos y estudien Pedagogía”.

-¿Una reforma que va en la dirección correcta, entonces?

-Siempre hay muchas cosas que hacer, pero lo que se está haciendo va en la dirección correcta. Todo esto es a largo plazo… pero realmente uno ve a Joaquín Lavín comprometido con que la cosa funcione. Es un buen proyecto para ir avanzando.

-¿Se han reunido con el ministro Lavín?

-Sí. Quisimos contarle en qué estábamos, lo invitamos a Los Andes, para que conociera nuestra realidad.

La educación de los niños y jóvenes de Chile es la prioridad de la Fundación Andrónico Luksic Abaroa, objetivo que cristaliza en acciones concretas como el Instituto Agrícola Pascual Baburizza, un liceo técnico profesional ubicado en Los Andes; becas para financiar estudios superiores, entre otros.

-Una reunión protocolar, ¿o fueron con alguna propuesta?

-Queríamos que no dejara fuera de la reforma y de la creación de los liceos de excelencia a los que ofrecen educación técnico-profesional, como el nuestro.

-Y no lo lograron.

-No, pero nos apoyó y motivó para que convirtamos el nuestro en un liceo técnico-profesional de excelencia y que lo podamos replicar. En el fondo, fuimos a tratar de aportar con un grano de arena. Ese es finalmente el tema.

En este afán por concentrarse en la faceta educacional, a mediados de noviembre la Fundación Andrónico Luksic se asoció, junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al Foro de Educación Superior Aequalis, que dirige la ex ministra de Educación Mónica Jiménez y en el que participan Fundación Chile e Inacap y que tiene el patrocinio de la Unesco y el ministerio de Educación. “Este foro, está enfocado a la educación superior, ya sea técnica o universitaria. No a tratar de sacar conclusiones, sino que a dar soluciones para mejorar la educación superior”, explica.

-Pero ustedes se han concentrado en la enseñanza media…

-Nuestro foco está en la educación técnico-profesional y es súper importante cómo hacer la transición desde nuestro liceo a la educación superior. Lo más lógico es que nuestros alumnos puedan seguir especializándose en un instituto profesional. Y lo que queremos lograr es que, por ejemplo, puedan homologar ramos.

El empresariado chileno

Paola está contenta en este trabajo. Le llena el alma ver cómo se titulan sus alumnos, cómo la ayuda que están otorgando llega de verdad y aporta a la educación chilena y está orgullosa de ver cómo los empresarios en Chile han tomado en serio la responsabilidad social.

“Creo que hay mucho compromiso. Ha cambiado mucho en los últimos 10 años. Hay conciencia de parte de los empresarios de que vale la pena invertir en capital humano”, sentencia.

-¿Siente que se ha ido profesionalizando esta ayuda?

-Todo el mundo se ha ido dando cuenta de que hay que profesionalizar las fundaciones. Que la ayuda requiere de profesionalismo. Acompañado de sensibilidad social, que es vital.

-¿Cómo se ha materializado esa profesionalización?

-Antes era dar y no te involucrabas. Ahora uno quiere ser parte y saber que lo que estás dando realmente da frutos.

Las fundaciones de Andrónico y Guillermo

La Fundación Andrónico Luksic Abaroa era una organización preciada por el padre y por eso es que la familia está dispuesta a reunirse, reinventarse y poner energías en ella. Pero no es la única que tienen los hijos del empresario minero.

Andrónico tiene además la Fundación Educacional Oportunidad, concentrada en la educación de niños más pequeños, y Amparo y Justicia. Guillermo, en tanto, la Fundación Ena Craig, que lleva el nombre de su tempranamente fallecida madre. Además, está la Fundación Los Pelambres, que levantó el Centro de Difusión de la Minería, en Los Vilos.

-¿Por qué no han reunido todas estas fundaciones bajo el paraguas de la que usted dirige?

-Las fundaciones de mis hermanos fueron creadas por razones muy personales. Lo hemos conversado, pero tienen inicios desde muy adentro del corazón de cada uno. Andrónico, por ejemplo, creó Amparo y Justicia a partir de la violación de una niñita de 3 años y él recién había tenido su primera hija. Creemos que deben mantenerse así. En algún momento la idea es que estemos todas bajo el mismo techo, por ejemplo. Por lo demás, cuando las crearon no existía una estructura tan organizada como la que tenemos hoy en la Fundación Luksic.

El aterrizaje de Gabriela


-¿Cómo participa su hermana Gabriela en todo esto?

-En marzo se viene a vivir de vuelta a Chile (actualmente está en Londres) y la estoy esperando (se ríe).

-¿Se viene a trabajar con usted?

-Esa es la idea. Queremos tener una presidencia rotativa.

-Es cierto que junto a su hermana han sido unas férreas defensoras para que las mujeres de la tercera generación Luksic accedan de igual a igual que los hombres a las empresas del grupo.

-Sí. Las tres, con mi mamá. Ya tengo a una trabajando conmigo (dice al ejemplificar que lo hace con Claudia Lería y también con Antonia Luksic, desde el directorio). Mi mamá está full con el tema. A todas las nietas les dice que tienen que estudiar y trabajar en algo productivo… La única mujer de Andrónico estudia Economía en Boston University, mi hija Ignacia está estudiando leyes… Tenemos algunos créditos.

-¿Ha sido muy dura la pelea?

-La verdad es que ya no es tanto una lucha. En alguna época lo fue más. Mis hermanos ya tienen claro que sus hijas tienen que tener un espacio en las empresas. No pueden ir contra la corriente. Además, las mujeres han demostrado que son un aporte en las compañías. No se trata de sacar a los hombres y poner a las mujeres, sino que sea equilibrado.

-¿Y en las empresas del grupo han dado la misma lucha?

-Internamente con los hermanos… pero, como te digo, yo veo que desde un tiempo a esta parte hay cada vez más mujeres en las compañías del grupo.

Las “acciones” de la Fundación
-Con el precio del cobre por las nubes, la fundación debe estar bastante “líquida”, ¿cómo se financian?

-La Fundación es dueña de un paquete de acciones que le dejó mi papá. Desde la época en que se llamaba Federico Schwager es dueña de una pequeña cartera de acciones, que mi papá aumentó inteligentemente y nosotros manejamos. Nos financiamos con los dividendos.

-¿Acciones de empresas del grupo?

-Algunas, y otras no.

-¿De qué patrimonio estamos hablando?

-Mejor no hablemos de números, pero así nos financiamos.

-¿Quién administra esa cartera?

-En el directorio tenemos un consejo de inversiones que integran Gonzalo Menéndez y Oscar Lería.

-Entonces, que el precio del cobre esté alto, ¿no les influye?

-Sólo porque tenemos un par de acciones que tienen que ver con minería y nos suben los dividendos. Y porque para el país es fantástico.

-¿Y las empresas del grupo aportan recursos adicionales a los dividendos de esas acciones?

-Cuando necesitamos, por supuesto que les pedimos. Hay una buena comunicación.

La familia minera
Este año ha sido importante para la minería chilena, no sólo por los altos precios del cobre, sino por las lecciones extraídas de la tragedia de la mina San José y el rescate de los 33 mineros.

-Como familia minera que son, ¿cómo vivieron el rescate?

-Quizá a todos nos ha llegado más… Todos hemos bajado a una mina como la de la tragedia. El papá nos llevaba. Yo he estado sólo a 60 metros de profundidad y sientes el agobio de estar debajo de la tierra, pero miraba a mi papá que estaba chocho, con su linterna, sacando muestras…

-Esa tragedia, además, ha volcado la mirada hacia la seguridad que se vive en minería y también a la contaminación ambiental en el sector.

-Sí, pero hay muchas cosas que mirar. Yo no voy a decir que no hay contaminación, pero quiero decir que existe una gran tecnología para aminorar todo eso. Los empresarios mineros están preocupados del tema. Hay mucho de arrastre histórico. Antes no se exigía nada, falta que la gente conozca los procesos. Obviamente, los relaves tienen un tema, pero cada vez se trata de que sean menos contaminantes. Desde mi familia puedo decir que siempre ha habido una gran preocupación.