Bullying, embarazo adolescente, violencia intrafamiliar, igualdad de género y feminismo. Temas contemporáneos que llenan la agenda de nuestro país, pero que esta vez son llevados a escena a través de la interpretación de niñas chilenas de entre 13 y 17 años. 

  • 21 enero, 2019

La obra, a manos del director de la compañía La Re-Sentida, Marco Layera, recopila testimonios de nueve adolescentes que relatan historias que ojalá no tuvieran que ser contadas: aquellas que los adultos no creen que las niñas viven.

Durante 90 minutos el espectador logra conectarse con las vivencias de estas chicas, que no son actrices, sino escolares que fueron seleccionadas para ser parte del proyecto.

Todo comienza con una proyección de lo que ellas piensan y aspiran. Una serie de preguntas que responden al ¿qué harías si…?, logrando inmediatamente esa intriga mezclada con ansiedad. Luego de esto, la misma proyección audiovisual cuenta que al momento de presentar esta propuesta, autoridades se mostraron adversas al proyecto, señalando la dificultad de trabajar con mujeres de esa edad, debido a que son “histriónicas, bipolares y enamoradizas”. Esto es utilizado a favor durante la presentación, que detalla cómo realmente son las chicas y las difíciles circunstancias que han tenido que pasar, como el paso de una de ellas por el Sename y sufrir acoso escolar por parte de compañeros.

Da la impresión que el trabajo busca generar conciencia, y el objetivo es logrado: al salir, el público incómodo y silencioso es apelado por estos testimonios reales que tienen aún más fuerza debido a la madurez con que son tratados, a pesar de la corta edad de sus protagonistas.

 

El rol de Layera

Una de las críticas que se ha llevado la obra dirigida por Layera es protagonizada por Manuela Infante, la dramaturga chilena fundadora de la compañía Teatro de Chile, que también formó parte del Santiago a Mil con su dirección en la obra Estado Vegetal, el monólogo alrededor de un diálogo imposible entre los seres humanos y la naturaleza.

Infante señaló -a través de un post de Facebook- que no asistiría a Paisajes para no colorear debido a que “un teatro feminista no es un teatro que instrumentaliza escénicamente el abuso hacia las mujeres. Sino uno que critique la instrumentalización de cualquier forma de “otro” como estrategia, artística en este caso, y porque no decirlo, también comercial”.

No quiero ni verla Unas palabras sobre “Paisajes para no colorear” Todas las que de alguna forma estuvimos presentes…

Publicado por Manuela Infante en Jueves, 17 de enero de 2019

“Confío en las genuinas ganas de Marco Layera de aportar. Pero, esta obra, no te tocaba a ti Layera. Esta vez, te tocaba ir a pararte al final de la marcha. Pues ni la palabra, ni el rol de dar la palabra, son tuyos en nuestro levantamiento”, critica Infante.