Paisajes (No habrá muerte. Aquí terminará el cuento)’. Ese es el nombre de la novela que publicó la escritora chilena el pasado mes de abril, una historia que reunen un conjunto de relatos confluye en una obra mayor. El 2017 fue la ganadora del ‘Santiago en 100 palabras’ y el año pasado triunfó en el concurso de cuentos de la Revista Paula. Acá, la autora propone algunas de sus últimas lecturas, entre las que destaca una novela gráfica.

  • 26 junio, 2019

Lo que más me gusta son los monstruos (Emil Ferris)

“Esta novela gráfica se convirtió en uno de mis libros favoritos. Es la historia de Karen Reyes, una niña lobo, latina y lesbiana, que ama las historias de monstruos. Karen vive con su madre y su hermano, en el Chicago marginal y pobre de los años 60. El libro parte cuando asesinan a una mujer en el edificio de la niña lobo y ella, obsesionada con saber qué fue lo que pasó, comienza una acuciosa investigación. Más de 500 páginas dibujadas con lápiz bic. Y eso que es solo la primera parte. Es un libro increíble.”

El sistema del tacto (Alejandra Costamagna)

“Una de las cosas que más me gustó de esta novela (finalista del premio Herralde), es el trabajo que hace Alejandra con la estructura. La forma en la que fragmenta el relato para hablar de la memoria; incorpora fotografías, cambia la fuente, utiliza distintos narradores. Esta es la historia de Ania, una chilena que cruza la cordillera para encontrarse con sus muertos y rearmar su árbol familiar. Hay una frase que me gustó mucho: ‘No mirar las montañas como accidentes geográficos sino como ramales biográficos’.”

La dimensión desconocida (Nona Fernández)

“En 1984 una revista titula su número con esta frase: “Yo torturé”. Esa confesión pertenece a “el hombre que torturaba”, personaje que la narradora del libro investigará a lo largo de esta novela, en la que se van cruzando varias historias: la de la protagonista, la de su compañera de curso cuyo papá era torturador, la de un hombre detenido en una micro, la de Yuri Gagarin, entre otras. Es un mapa de historias tristes. El ritmo del final del libro no te suelta. Terminas con el pecho apretado.”

Matate amor (Ariana Harwicz)

“Es un libro que al principio me costó leer, porque apenas tiene puntos y a veces me perdía. Pero no lo solté y valió tanto la pena. Es la historia de una madre primeriza que está enloqueciendo en el campo. Una mujer que ya no resiste más. Y ese estado en el que se encuentra la protagonista se asemeja a la forma en la que está escrita la novela; sin parar, yendo de una idea a otra, delirante, incluso diría febril.”

Una noche en el paraíso (Lucía Berlín)

“Hay que leer a Lucía Berlín. Sigue la tradición de los mejores cuentistas gringos. Historias pequeñas, sencillas, conmovedoras, tristes; y también divertidas que ocurren en México, Chile, Nueva York. Sus personajes desbordan humanidad. Se nota que escribe sobre cosas que vivió, aunque eso en verdad da lo mismo. En el prólogo de este libro su hijo cuenta que cuando a Berlín le preguntaban si sus cuentos eran autobiográficos, ella respondía que eso no importaba, decía: la historia es lo que cuenta.”