Sebastián Piñera volvió a plantear su preferencia por un esquema de inscripción electoral automática y voto obligatorio, recibiendo a cambio el inmediato rechazo de sus aliados en la UDI. Cálculos más, cálculos menos, todo indica que en esta discusión de las alternativas para captar un mayor voto juvenil termina dominando –a nivel transversal- la opción […]

  • 10 diciembre, 2008

Sebastián Piñera volvió a plantear su preferencia por un esquema de inscripción electoral automática y voto obligatorio, recibiendo a cambio el inmediato rechazo de sus aliados en la UDI. Cálculos más, cálculos menos, todo indica que en esta discusión de las alternativas para captar un mayor voto juvenil termina dominando –a nivel transversal- la opción por mantener inalterado un padrón electoral que será más viejo, pero conocido. Sólo un par de datos: para el plebiscito de 1988, los jóvenes entre 18 y 29 años representaban un 36% del electorado. Hoy apenas se empinan al 7%. Se estima que sólo uno de cada cinco menores de 30 años está inscrito en el Registro Electoral. Apenas 46 mil personas inscritas para los últimos comicios municipales tenían 18-19 años, mientras que en 1988 superaban las 400 mil.

Algunos dicen que Barack Obama, con un sistema electoral que también tiene dificultades para el votante, demostró que un discurso atractivo es más importante para entusiasmar a los jóvenes que las facilidades que se puedan gestar a través de cambios legales. Cierto, pero eso no quita que ciertas iniciativas podrían ser propuestas sin necesidad de insistir en complejos cambios constitucionales, si es que los ánimos políticos de verdad concordaran en la relevancia de captar el voto desencantado. Por ejemplo, introducir las reformas necesarias para que el Servicio Electoral pudiese desarrollar campañas de inscripción en terreno, colocando mesas en los centros comerciales, universidades, etc. Otra opción: asegurar a los nuevos inscritos que no serán elegidos para ejercer como vocales, al menos en su primera elección, lo que evitaría además que personas sin experiencia en un proceso electoral tengan que asumir esa responsabilidad.