Por: María Teresa Herreros, desde Londres Coincidiendo con el centenario de la muerte de Hilaire-Germain-Edgar Degas (1834-1917) y como homenaje a una de las más grandes figuras del arte francés, la National Gallery de Londres se abre a una visión diferente de su obra. Sobre la base de una de las más grandes colecciones de […]

  • 23 noviembre, 2017

Por: María Teresa Herreros, desde Londres

Coincidiendo con el centenario de la muerte de Hilaire-Germain-Edgar Degas (1834-1917) y como homenaje a una de las más grandes figuras del arte francés, la National Gallery de Londres se abre a una visión diferente de su obra.

Sobre la base de una de las más grandes colecciones de sus pinturas, conocida como Burell, se exhibe un conjunto de veinte de sus dibujos y pasteles en color, de diferentes períodos de su vida, que ha sido calificado como “una ventana deslumbrante y reveladora del mundo interior de Degas”.

Uno de los mayores innovadores de su época, el artista galo encontró nuevas formas de representar la vida moderna parisina, buscando una visión distinta a la de los impresionistas tanto en los motivos como en los materiales. Particularmente en el uso del pastel, que se hizo cada vez más importante para él en sus últimos años, en un momento en que su propia vista comenzó a fallar…

Degas prefería pintar a las bailarinas fuera del escenario y captar así sus gestos espontáneos, más que los aprendidos y repetidos del ballet.

Si eres suscriptor, continúa leyendo esta nota en el papel digital.
Si aún no lo eres, suscríbete AQUÍ.