Los resultados del proceso de selección universitaria vuelven a estar encima del tapete. A riesgo de reiterar un análisis más que extendido, pero atendiendo a su extraordinaria relevancia, aquí van un par de comentarios: • La brecha entre colegios particulares y públicos es ostensible y deja en entredicho el poder integrador del sistema de selección. […]

  • 2 abril, 2008

Los resultados del proceso de selección universitaria vuelven a estar encima del tapete. A riesgo de reiterar un análisis más que extendido, pero atendiendo a su extraordinaria relevancia, aquí van un par de comentarios:

• La brecha entre colegios particulares y públicos es ostensible y deja en entredicho el poder integrador del sistema de selección.

• La relevancia del promedio de notas de la enseñanza media en la ponderación de cada alumno deja en evidencia dos fenómenos: primero, no se observa una necesaria correlación entre notas y resultado en la PSU y, segundo, pareciera que muchos colegios sencillamente “inflan” sus promedios.

• Relacionado con lo anterior. Los colegios perciben la PSU como la gran prueba a la que deben someterse para mostrar a los apoderados los “resultados” de su enseñanza. Como consecuencia, no es raro que dediquen (y, al final, malgasten) los últimos años del ciclo medio en repetir los contenidos mínimos del programa educacional del Ministerio.