Por Rodrigo Schmidt, Gerente Comercial y Operaciones de Mundo Tour.

  • 23 julio, 2018

El Mundial ya hizo historia, y Francia se coronó campeón en la mayor cita deportiva del año. Cada vez que sintonizamos en la TV la invasión de colores en las tribunas, el clima previo a los partidos, y los goles que hicieron gritar a un país entero, recordamos que, en esta oportunidad, Chile estuvo ausente.

Si retrocedemos hace exactamente cuatro años, la película de la selección chilena brillando en el Mundial de Brasil aún está muy fresca en la memoria de todos. Escuchar el himno nacional cantado por miles de chilenos en el estadio Mineirão, frente a los dueños de casa nada menos, todavía nos emociona, y es también muestra de cómo ha crecido el turismo deportivo en nuestro país: del total de cerca de 700 mil personas que asistieron al Mundial de Brasil, Chile contribuyó con alrededor de 50 mil, un claro indicador de que Chile está dentro de los primeros 3 mayores mercados de Latinoamérica después del mismo Brasil, y de Argentina.

Lo mismo pasó ante el paso a la final de la Copa América Centenario, en 2015, cuando se registró un alza de 114% en la demanda de pasajes desde Chile a Nueva York. Y la historia se repitió en 2017, con 10 mil chilenos que llegaron al Zenit Arena en San Petersburgo para ver la final de la Copa Confederaciones.

¿Y qué pasa hoy, que la selección se quedó afuera de la cita más importante? Las ventas a Rusia bajaron, casi un 50% respecto de cómo hubiera sido si Chile hubiera clasificado. Pero muchos chilenos están viajando a Rusia de todas maneras. De hecho, se vendieron todas las entradas disponibles en stock.

Entre las razones que explican el fenómeno, hay que considerar que el reciente éxito de la Roja abrió el apetito del público para asistir a eventos deportivos de categoría, y se suma al crecimiento de la industria del turismo deportivo en Chile a dos dígitos en la última década. Con el auge de la generación dorada y la clasificación de Chile a las citas mundialistas de Sudáfrica y Brasil, los chilenos experimentaron en carne propia lo que significa vivir un mundial desde adentro, y se volvió una costumbre que ni la ausencia de la Roja pudo hacer desaparecer del todo.

Hoy el hincha nacional ya tiene la cultura de ir a los mundiales, más allá de seguir a la Roja. Tenemos en Chile fanáticos que van a todos los mundiales, esté Chile o no, y que son felices de poder ver en el estadio una semifinal o una final del Mundial, a 17 mil kilómetros de casa.

Ya no vemos el Mundial. Lo vivimos.