Resulta sorprendente que Chile haya sido uno de los primeros países del mundo en construir un submarino. Pero más sorprendente aún es saber que el dato estuvo escondido como uno de los secretos mejor guardados de nuestra historia. Eso, hasta que el investigador y cineasta, Juan Enrique Benítez, decidió reflotar el tema y sacar del […]

  • 23 marzo, 2007

Resulta sorprendente que Chile haya sido uno de los primeros países del mundo en construir un submarino. Pero más sorprendente aún es saber que el dato estuvo escondido como uno de los secretos mejor guardados de nuestra historia. Eso, hasta que el investigador y cineasta, Juan Enrique Benítez, decidió reflotar el tema y sacar del olvido en que estuvo sumergido esta extraordinaria experiencia durante 140 años.

La historia es conocida… La reliquia es un submarino que creó el ingeniero alemán Karl Flach, en 1866, a petición del presidente José Joaquín Prieto, para defender el puerto de Valparaíso en la absurda guerra de Chile y Perú contra España. La nave de hierro pesaba 100 toneladas, medía 12 metros y se movía a propulsión humana. Lamentablemente el experimento duró poco. Se hundió el 3 de mayo de 1866 después de haber realizado varias inmersiones de prueba. En el interior transportaba 11 tripulantes, entre los que se contaban el propio Karl Flach y su hijo mayor, de 15 años. Todos murieron.

Lo nuevo es que el proceso de búsqueda ha llevado a Juan Enrique Benítez a tocar innumerables puertas. Y como el hombre es movido, a lo largo de los meses ha conseguido que además de la Armada de Chile y de la Universidad SEK, empresarios de la talla de Emilio Cousiño (Cousiño Macul), Dag Von Appen (Ultragas), José y Leon Avayú (Subarú) y hasta Nicolás Ibáñez (Lider) se sumen a esta aventura por rescatar un hecho notable de nuestro pasado. Supimos, incluso, que Sebastián Piñera estaría estudiando el tema para unirse a la segunda parte, lo que sería estupendo, pues este es un proyecto de largo plazo donde los inversionistas no sobran… más bien faltan.