Su figura ha tomado una relevancia inédita en la política del Perú. Aparece como la primera asesora del presidente y las encuestas la tienen, incluso, sobre Ollanta. Su carrera presidencial ya está sobre la mesa.

  • 1 diciembre, 2011

Su figura ha tomado una relevancia inédita en la política del Perú. Aparece como la primera asesora del presidente y las encuestas la tienen, incluso, sobre Ollanta. Su carrera presidencial ya está sobre la mesa. Por Jerónimo Centurión, desde Perú.

Cuatro meses después de que el Perú comenzara a ser gobernado por primera vez en su historia democrática por un partido de origen izquierdista, su norte político sigue siendo poco claro.

Es que en un país acostumbrado a caudillos, la sorpresiva mesura y el bajo perfil por el que ha optado Ollanta Humala vino a desencajar todas las expectativas. Y si bien parte de esta nueva actitud está influenciada por algunos asesores liberales que lo rodean desde que llegó a la presidencia –sobre todo, en materias económicas–, nadie duda que quien está detrás de esta faceta es su inseparable esposa, Nadine Heredia. Una mujer que, sin hablar más de la cuenta, viene demostrando tanta actitud y temple, que más de un analista político la ha llamado la Cristina Fernández o la Eva Perón peruana.

Y la comparación no es gratuita. En poco tiempo, la mujer de 35 años se ha convertido en un símbolo de poder y hasta el mismo presidente lo ha reconocido. “No me molestaría que postule (a la presidencia), pero no lo está pensando”, dijo Ollanta el día que cumplió 100 días en Palacio Pizarro.

¿Primera Dama? No sé quién inventó ese título tan huachafo”

La influencia de Nadine se ha visto sin reparos en la vida política del mandatario. Por ejemplo, hace poco, en la cumbre de la APEC en Hawai, Humala tuvo una bilateral con el presidente de China, Hu Jintao. Flanqueaban al presidente chino sus ministros, todos hombres, vestidos de gris. Al otro lado de la mesa se sentaron Ollanta, sus ministros y Nadine, en un llamativo vestido color turquesa. La misma escena se repitió con los presidentes de Rusia y Vietnam.

Días después, otro hecho puso a Nadine en los titulares de los diarios e incrementó las versiones sobre su poder: la prensa publicó una carta en la que Heredia le solicitaba al ministro de Energía y Minas que le diera información sobre los niveles de contaminación en una laguna en Ancash. El hecho generó revuelo político pues, mientras sus detractores la acusaban de haberse extralimitado, el oficialismo la defendía a brazo partido. Con las pasiones que despierta, la chica de 35 años se ha empinado en las encuestas –incluso más que su marido–, mientras la mayor parte de los políticos ve descender su popularidad. Según el sondeo DATUM, ella alcanza 60% de aprobación y Ollanta un 57%; y, según CPI, Nadine llega al 64% y Humala a 58,7%.

Las cifras se condicen con la visión de los círculos de influencia del Perú. Prueba de ello es que en la tradicional encuesta entre líderes de opinión que realiza la revista Semana Económica, Heredia aparece como la tercera persona más poderosa del país, después de Humala y del jefe del gabinete, Salomón Lerner. Según el sondeo, ella tiene más poder que todos los ministros e incluso que el influyente Mario Vargas Llosa.

¿En qué radica su poder? Según su principal asesor, Jorge Salazar, la sólida relación con su esposo ha sido clave en esa imagen. “Nunca antes una familia tan bien constituida ocupó Palacio. Son una verdadera pareja y además son cofundadores del Partido Nacionalista, donde ella es secretaria general de relaciones internacionales. No estamos acostumbrados a que una mujer joven tenga tanto poder” dice, y agrega que por esa razón la prensa la examina “al milímetro” y busca quitarle piso. Recordado es el episodio en que el editor de política de El Comercio, Juan Paredes, escribió que “no le agradecería más el país y su esposo a la señora Heredia que se pusiera a la cabeza, por ejemplo, de una cruzada por la niñez maltratada criminalmente”. Las respuestas no se hicieron esperar. Una de ellas estuvo a cargo de Beatriz Boza, ex funcionaria de los gobiernos de Fujimori y Paniagua: “una mujer con voz propia, con personalidad y agenda, que despliega su liderazgo sin perder su feminidad, desafía a nuestra sociedad más tradicional”, escribió en el mismo diario. “Haríamos bien en reconocer ese nuevo rol de Primera Dama adecuando nuestra legislación, pues nada es más político que reconocer el papel político de la mujer”.

Todo por sus manos

Pocos días antes de asumir oficialmente el gobierno, entrevisté al ex jefe de campaña y hoy jefe del gabinete, Salomón Lerner. En ese instante, la oposición de derecha y el empresariado le exigían a Humala que anunciase el nombre de algunos ministros para disipar los rumores de que el Perú se convertiría en aliado de Venezuela. Según dijo Lerner entonces, “ningún miembro del equipo técnico participa de esa decisiones. La única persona de confianza es Nadine”.

En la bilateral de Humala con Hu Jintao, el líder chino estuvo acompañado de sus ministros, todos hombres y vestidos de gris. Ollanta también tenía a sus ministros… y a Nadine, vestida de color turquesa.

Lo mismo pasaba con la relación de Humala con la prensa. Según recuerda Marco Sifuentes, el periodista más influyente de internet en el Perú, antes de que Ollanta tuviese el dinero para contratar un equipo de comunicaciones, la persona que decidía con qué medio Humala debía hablar era Nadine. Sifuentes fue el primero en dedicarle un reportaje a la pareja Humala-Heredia en el año 2002.

“Yo quería conversar con Humala. Hablé con el papá, con la mamá, con Antauro. Pero, para llegar a él, había que llegar a ella. Ella era el filtro. Tenías que convencerla. En el 2005 ocurrió lo mismo”, cuenta.

Fredy Otárola, actual parlamentario de gobierno, fundó el partido junto a la pareja presidencial. “Nadine tuvo un rol protagónico en la formación del partido. Ella siempre fue una mujer con una visión de futuro particularmente clara. Su idea era llegar a los peruanos, eliminar la exclusión social. Siempre le preocupó esto. Quería un cambio”.

¿La ve usted como una Cristina Fernández? “Ella es Nadine Heredia y no estamos pensando todavía en las próximas elecciones…” responde.

El origen

Nadine Heredia nació en Lima en 1976. Descendiente de una familia ayacuchana, estudió en un colegio de monjas y luego se matriculó en Comunicaciones en la exclusiva Universidad de Lima. Su facultad era considerada la más cool de Lima. Tal vez por eso sus compañeras de estudios recuerdan a Nadine como a una suerte de nerd. Entre rockeros, aspirantes a cineastas y chicas con ropa indie, Nadine Heredia se paseaba sencilla, siempre con La República –el diario de clara posición socialista– bajo el brazo.

Durante la campaña presidencial le pregunté por ese mito. Nerviosa, me respondió: “no, no era una nerd. Tenía muchos amigos, jugaba voley, ping pong, cantaba en el coro, y sí, lo del diario sí puede ser”.

Fue durante el último año de estudios universitarios que esta jovencita, fanática de Víctor Heredia e Inti Illimani, conoció a quien sería su futuro esposo y socio político: Ollanta Humala, de quien es, además, su tía en segundo grado. La mamá del presidente Humala, Elena Tasso Heredia, es prima de Nadine. “Soy tía lejana de él, pero no coincidimos, por la diferencia de edad”, contó alguna vez.

En la universidad la consideraban medio nerd. Entre rockeros y aspirantes a cineastas, Nadine se paseaba sencilla, siempre con “La República” –el diario de clara posición socialista– bajo el brazo.

Eso, hasta que Ollanta Humala, quien estudiaba Finanzas, tuvo dudas en uno de sus cursos y fue a visitar a su tío, el papá de Nadine: “yo llegaba de la calle, de una marcha contra Fujimori, tenía 21 y él, 35”.

-¿Qué te atrajo de él?
-Me gustó su mirada, me gustó mucho. Al día siguiente él llamó a mi papá, pero contesté yo. Él me preguntó que iba a hacer el fin de semana. Yo le dije que nada, y salimos”.
Pero no sólo fue química; el factor familiar fue clave.
“El primer día él sólo hablaba con mi padre y eso me gustó. Cuando yo veo que alguien trata bien a mi familia y se lleva bien con mis padres, es un plus.

-¿Por qué?
-Así me formaron. Para nosotros el núcleo familiar es muy importante y la aceptación al núcleo familiar también. Entonces Ollanta, que provenía de una familia que tenía nuestras mismas costumbres, que comía su cancha con queso en las mañanas, que tomaba su sopa de morón, encajó.

-¿Y en la universidad te fastidiaban por salir con un militar?
-Sí, claro que me fastidiaban, me decían ¿qué haces con ese cachaco? Y yo les respondía lo que pasa es que no lo conocen. Un profesor también me lo preguntó, y yo le dije es un militar diferente. Él me respondió que no había militares diferentes y cuando se produjo el levantamiento de Locumba (en el que Humala se reveló contra Fujimori), ese profesor me llamó y me dijo ya sé por qué me decías que era un militar diferente…

Con ese militar diferente se casó y ya tienen tres hijos: Illary, Nayra y Samín.

A cuidar la retaguardia

Pocos días antes de las elecciones, le consulté a Nadine cómo se veía ejerciendo su rol de Primera Dama.

-No lo sé. Yo soy de jeans, de blusas… Las Primeras Damas… no sé quien inventó ese título tan huachafo (ridículo). Lo primero es darle soporte al presidente. Apoyarlo en la conducción del país. Uno como esposa debe cuidar su retaguardia. Seré ese sustento emocional que el presidente necesita.

Su divorcio de los jeans fue radical. El día del cambio de mando, Heredia estrenó un carísimo vestido de Sitka Semsch, una conocida y exclusiva diseñadora limeña. El traje, rojo eléctrico con flecos, llamó tanto la atención que se creó en Facebook una cuenta llamada Yo también creo que Nadine Heredia es fan de Lady Gaga. La página tiene 5.737 fans.

Pero eso fue al comienzo. Hoy, Nadine ha optado por discretos sastres. La expectativa que genera es tal, que no necesita hacer nada para llamar la atención. “La examinan al detalle, cada cosa que dice, cada frase de su twitter”, dice su asesor Jorge Salazar mientras esperamos que la Primera Dama llegue al Museo de la Nación, hasta donde vino a inaugurar una exposición.

La ceremonia estaba prevista para el mediodía. Decenas de jóvenes ensayaban las canciones con las que la recibirían. El reloj marcaba las 12:30 y la presencia de Nadine aún era incierta.

Durante la espera, Salazar no paró de responder el teléfono. “Todos la quieren entrevistar”, comenta. La llamada era de Mónica Delta, conductora de dos importantes programas periodísticos. “Es complicado por ahora, no lo sé, todos los medios la quieren. Yo te aviso”, le respondió. Eso, está claro, significa un no.

El incremento de la popularidad de Heredia ha llevado a que muchísima gente especule sobre quién gobierna realmente en Palacio. Incluso, circulan comentarios que señalan que el Partido Nacionalista tiene más de Heredia que de Humala. Y en el Congreso existen también dos parlamentarios con un vínculo directo con Nadine: Santiago Gastañadui y Manuel Zerillo, ambos casados con primas de Heredia.

Según el ex ministro del Interior Fernando Rospigliosi, “no es extraño” lo que está ocurriendo con Heredia. “Tiene presencia, es inteligente y sabe manejarse. Pero, sobre todo, es una persona que influye muchísimo en Humala y todo indica que es más inteligente que él”, dice sin empachos.

Una hora después de lo anunciado, llegó la Primera Dama al museo. La acompañaba la ministra de Cultura, la reconocida cantante Susana Baca, quien solía cautivar al público. Esta vez no fue así, y lo sabía. Todas las miradas apuntaban a esta mujer de 35 años de cuerpo menudo y amplísima sonrisa.

Los periodistas, atentos a cada uno de sus gestos, la esperaban a la salida para preguntarle sobre su popularidad, además de la confrontación que existe entre los que respaldan la inversión minera y quienes se oponen. Ella, sin perder el control, respondió con una frase tan inocente como poderosa: “luchemos para que la desigualdad desaparezca”.

Una norma del Jurado Nacional de Elecciones le impide a Nadine Heredia postular en 2016, pero una votación con mayoría simple en el Congreso podría abrirle la ruta hacia tomar la banda. Nadine, política, no ha cedido a la tentación y se ha mantenido en la línea de la prudencia: “no voy a especular sobre ese tema. Es el momento de trabajar en el país. Eso lo tengo claro y en mi lugar espero contribuir”.