Generalmente, dice un artículo de Slate, cuando un Presidente visita la convención antes de su gran noche, es para darle un beso a su mujer. Barack Obama apareció para darle un abrazo a Bill Clinton. Con este afectuoso saludo más las palabras de Clinton  -que pedía a los indecisos que confíen en Obama y le […]

  • 6 septiembre, 2012


Generalmente, dice un artículo de Slate, cuando un Presidente visita la convención antes de su gran noche, es para darle un beso a su mujer. Barack Obama apareció para darle un abrazo a Bill Clinton.

Con este afectuoso saludo más las palabras de Clinton  -que pedía a los indecisos que confíen en Obama y le den otra oportunidad (Huffington Post)-, la campaña para la reelección del actual Mandatario obtuvo lo que quiso: ilustrar un mensaje de continuidad.

En los últimos cinco minutos del discurso el público se puso de pie para elogiar al ex Presidente. Cuando Obama apareció en el escenario, Clinton hizo una reverencia. Slate dice que debió ser más bien al revés: Obama honrando a quien por mucho tiempo criticó y en quién hoy se apoya para reconquistar a los electores.

Esta noche Obama subirá al mismo escenario para dirigirse al país. Seguramente revisará sus apuntes, ya que el discurso de Clinton será difícil de superar.

Lea el artículo completo en Slate y Huffington Post.