Del bar de mala muerte el edificio con certificación leed. Esa es la transformación que está viviendo el barrio Suecia. Desde hace cuatro años su vida nocturna se ha ido apagando y sus calles se han llenado de retroexcavadoras. Actualmente, según cifras de la dirección de obras de la municipalidad de Providencia, hay dos anteproyectos aprobados y vigentes para levantar edificios de más de 10 pisos en ese sector, tres permisos de edificación aprobados y uno en trámite.

  • 3 noviembre, 2011

Del bar de mala muerte el edificio con certificación leed. Esa es la transformación que está viviendo el barrio Suecia. Desde hace cuatro años su vida nocturna se ha ido apagando y sus calles se han llenado de retroexcavadoras. Actualmente, según cifras de la dirección de obras de la municipalidad de Providencia, hay dos anteproyectos aprobados y vigentes para levantar edificios de más de 10 pisos en ese sector, tres permisos de edificación aprobados y uno en trámite. Los nuevos vecinos de este tradicional barrio son ahora inmobiliarias que están apostando a transformar estas calles en una extensión del Sanhattan, con edificios de oficinas que cumplen con los más altos estándares pero que, a diferencia de los que están en el eje Costanera, son más bajos y hechos a escala humana. Eso, explican, con el objetivo de rescatar de alguna manera el carácter boutique que tenía este barrio antes de transformarse en un centro de la vida nocturna del sector oriente de la capital.

“La mayoría son torres de no más de 12 pisos que van entre los 5 mil y 8 mil metros cuadrados”, señala Jaime Araya, gerente general de Colliers, empresa que ha intermediado varias de las operaciones de venta de las nuevas oficinas. El fondo inmobiliario del Banco Santander; Socovesa, de la familia Gras; la inmobiliaria Almahue, ligada a Francisco Reyes, el ex dueño de Almagro, e Inmobiliaria Peñalta, de la familia Carvajal, son algunos de los que ya pusieron sus fichas en el sector. Y todo indica que quieren ir por más. Según expertos, la puja por nuevos terrenos está firme. De hecho, los precios han escalado. Según Araya, actualmente el metro cuadrado se vende entre 70 y 80 UF, una cifra considerable comparada con las 9 UF en que se transaban estos terrenos en 1998, o las 20 UF de 2005.