• 18 marzo, 2008

 

Resulta doloroso y chocante que algunas personas abusen de su autoridad para enriquecerse, realicen actos de corrupción y se aprovechen de toda situación en beneficio propio.

 

Una de las notas extraordinarias del hombre es que sus acciones son relevantes, importantes, significativas. No hay acción, por pequeña o banal que parezca, que no tenga impacto en un sentido o en otro, tanto en las personas como en la sociedad. Esta es una prueba más de que somos seres sociales y de que estamos incluso más vinculados de lo que siquiera nosotros mismos podemos imaginar. Una acción, en un sentido o en otro, de nosotros mismos, de alguien cercano o incluso de alguien lejano, nos puede marcar para toda la vida.

En mi caso particular no deja de llamarme la atención y de cuestionarme la vida y obra de Teresa de Calcuta. Este tema es especialmente relevante en la familia. Cada gesto de los padres marcará a sus hijos para toda la vida. Si los adultos “solucionan” algunos problemas mintiendo, sus hijos van a pensar que este es el método de resolver los problemas. Cuántas veces le ha dicho a su hijo “dile que no estoy”, sin medir que en el fondo le está enseñando a mentir?

Toda acción brota de lo que somos. Si queremos saber cómo estamos en nuestra vida es bueno que miremos por un momento, crítica y honestamente, el modo como nos comportamos con nosotros mismos y con los demás. Lo mejor de nosotros mismos, lo mejor del talante humano que se nos presenta como una tarea, como una conquista, está en los actos que se orientan al bien de la comunidad. Una persona que es capaz de pensar más allá de sí misma y buscar la justicia, la verdad y la ecuanimidad, lo cual se manifi esta en un modo de hacer las cosas que es transparente y honesta, sin duda generará un ambiente en esa línea. Este ambiente de transparencia se respira y se agradece. Muchas personas, pudiendo percibir en otro lugar de trabajo un mejor salario, prefieren conservar el propio, dado que allí pueden vivir y trabajar a escala humana; es decir, con aquellos valores y actitudes que representan de mejor forma lo que nosotros somos y la dignidad que tenemos.

A la luz del reconocimiento de la dignidad del ser humano y del impacto de sus acciones es que resulta tan doloroso y chocante que algunas personas abusen de su autoridad para enriquecerse de mala manera, realicen actos de corrupción y se aprovechen de toda situación en beneficio propio. Estoy cierto de que detrás de estas acciones hay una visión empobrecida de lo que es el ser humano. No cabe duda de que estamos viviendo un momento delicado en nuestro país. De muchos frentes, tanto privados como públicos, aparecen signos de corrupción, de mal uso de fondos y de otras actitudes claramente contrarias a lo esperado. Detrás de todas ellas se esconde una visión empobrecida del hombre y un menosprecio del impacto de nuestras acciones. Los jóvenes toman nota de estas actitudes y pierden la esperanza y las ganas de trabajar por un mundo mejor. El mejor servicio que podemos hacer es ayudarnos entre todos con nuestro propio ejemplo. Notable es la sentencia de que los jóvenes den más crédito a lo que ven que a lo que oyen. En ese sentido, si queremos un Chile auténticamente fraterno y a la altura de los grandes dones que ha recibido, especialmente por su gente, tomemos conciencia de la urgencia de un renovado modo de hacer las cosas.

Para ello, entre otras cosas, urge volver a reconocer el aspecto ético que lleva grabada nuestra razón. No basta con saber cómo hacer las cosas y el fin que perseguimos, sino también saber cuál es su sentido, hacia dónde nos conduce y si lleva grabado un bien. Para ello hemos de crecer en virtud, en el hábito de buscar lo bueno, lo verdadero, lo justo, lo adecuado. Sin esta actitud de fondo, que brota del convencimiento de la importancia de cada una de nuestras acciones, difícil será nuestro salto a ser una verdadera comunidad de personas, centradas en los valores que han inspirado a nuestra patria. Sin duda, la Iglesia Católica, predicando la Salvación y la Esperanza de que todos estamos llamados a ser hermanos en Cristo, realiza en el país un gran servicio