Benjamín Díaz y Rafael Boetsch crearon esta iniciativa que busca recibir y administrar donaciones, principalmente de alimentos. Con el ex chef del restorán La Mar, Alexander Dioses, preparan más de 400 almuerzos y loncheras a diario, que son repartidas en la Parroquia Italiana.

  • 2 junio, 2020

El ex chef del restaurante La Mar -en Nueva Costanera- Alexander Dioses, hace cuatro días recibió una llamada de Rafael Boetsch. El director ejecutivo del grupo Humania, le contó que estaban planeando un sistema de ayuda humanitaria con alimentos y artículos de aseos y que querían partir de manera inmediata preparando y repartiendo comida. Al día siguiente de la conversación, ya estaban preparando 200 almuerzos en la cocina de la Parroquia Italiana para la comunidad boliviana. “Primero pensamos en la comunidad colombiana, pero desde la embajada nos dijeron que ya estaban recibiendo mucha ayuda, asique fuimos a hablar con el consulado de Bolivia y ahí estamos ahora, gestionando para la comunidad”, asegura Dioses, quien está a cargo del equipo de cocina de Núcleo Humanitario.

El objetivo de Rafael Boetsch y Benjamín Díaz -los creadores de la iniciativa-, era establecer un centro de acopio de donaciones y despacho para de forma organizada en zonas críticas. El lunes cocinaron y repartieron 400 almuerzos y hoy otros 650. Para esto se instalan en el Parque Bustamante y sirven platos a las personas que hagan fila. El trabajo comienza a las 9 de la mañana y termina a las 20 horas. Dioses lidera un equipo de otros tres cocineros quienes además de los almuerzos dejan todo preparado y armado en loncheras para ser repartidas en la tarde y así puedan tener 2 comidas al día.

Rafael Boetsch y Benjamín Díaz desde el domingo que están viviendo en la Parroquia Italiana y están encargados de distribuir de manera eficiente las donaciones recibidas.

Esperan instalarse bien dentro de un tiempo ya que esto durará “hasta que sea necesario”, según cuenta el chef, quien espera dejar un plan con diferentes ideas de menús y porciones para luego poder ir dos o tres veces a la semana a supervisar y ayudar. Por el momento su ayuda es de tiempo completo: implementar la cocina y habilitar la parte del estacionamiento de la capilla como el centro de acopio para recibir las donaciones y poder seguir aportando a esta causa.