Un nuevo espacio de conversación, los Foros Capital, acaba de irrumpir en el debate nacional. En el primero de estos encuentro, realizado en el salón San Cristobal del Hotel Sheraton, se reunieron autoridades, empresarios y expertos del sector eléctrico, quienes en un ambiente lounge y televisado por el Canal del Senado desmenuzaron la política energética actual y sus retos futuros.

 

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  • 23 julio, 2008

 

Un nuevo espacio de conversación, los Foros Capital, acaba de irrumpir en el debate nacional. En el primero de estos encuentro, realizado en el salón San Cristobal del Hotel sherato, se reunieron autoridade, empresarios y expertos del sector eléctrico, quienes en un ambiente lounge y televisado por el Canal del Senado desmenuzaron la política energética actual y sus retos futuros. Por Lorena Rubio.

 

 

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Conversar sobre energía no es cosa fácil en el Chile actual. Sobre todo, teniendo a la vista el menor suministro del gas que nos envían desde Argentina, la acalorada discusión de si es necesario incluir lo nuclear en la matriz energética del país y el proyecto de centrales hídricas en Aysén. Por eso, éste era el tema ideal para iniciar los Foros Capital, que nuestra revista puso en marcha en conjunto con BCI, para abordar distintos aspectos de la realidad.

Con la interrogante ¿Nos falta energía? planteada como columna vertebral de la conversación, las opiniones no tardaron en venir tanto de los protagonistas en la testera: el ministro de Energía, Marcelo Tokman, y el ex secretario ejecutivo de la CNE, Sebastián Bernstein, como de los ejecutivos de las principales compañías generadoras instalados en el público.

La idea central de este encuentro buscaba debatir el tema más allá de la coyuntura y abordar la política energética de largo plazo. Por eso, si bien la energía nuclear y las centrales en Aysén no estuvieron ausentes de la discusión, el elemento que cruzó gran parte del debate estuvo más relacionado con la competitividad del modelo energético chileno y su capacidad de enfrentarse a lo que están haciendo nuestros vecinos.

Para un país como Chile, que no produce ningún tipo de combustible relevante, el tema de los costos no es menor y son varios los que se preguntan qué tan competitiva se está volviendo la matriz local. Sobre todo, teniendo a la vista lo que están haciendo nuestros vecinos en América Latina: Perú apostando por el gas del proyecto Camisea, Colombia reforzando su malla hidroeléctrica, o Brasil, donde proliferan los descubrimientos de gas, petróleo y energía nuclear.

El inicio del debate estuvo a cargo del ministro de Energía, Marcelo Tokman, quien se centró en detallar las medidas que se están tomando para superar la actual coyuntura, incluyendo la investigación en energías renovables (eólica, solar y geotérmica), el terminal de GNL en Quintero, las campañas de ahorro y eficiencia y la mayor agilidad en los permisos medioambientales para los proyectos que se presentan en la actualidad. “A pesar de las alzas en los precios de los combustibles y el fuerte incremento en los costos de la electricidad, eso no ha impactado de la misma manera los valores que pagan los usuarios y tampoco se ha debido recurrir a los racionamientos”, explicó el ministro.

Sin ánimo de escabullir la importancia de las políticas públicas para el futuro, dijo que los actuales estudios –jurídicos, económicos y geológicos– que se realizan buscan apoyar una decisión de gobiernos sucesores para optar o no por la energía nuclear. Asimismo, enfocó parte importante de sus comentarios hacia el trabajo desplegado para promover las energías renovables y definió su propuesta de futuro con el siguiente concepto: diversificar la matriz y hacerla más segura.

Cómo se logra esto, es lo que varios se preguntan. La autoridad indicó, en primer lugar, que se debe minimizar los riesgos, es decir, terminar de reemplazar todas aquellas unidades que funcionaban con el gas argentino y abrirse a nuevas fuentes. Además, declaró que una de las prioridades es la hidroelectricidad, “por tratarse de un recurso propio y en abundancia”.

En el público, un sonriente Bernardo Larraín (gerente general de Colbún, que a su vez es accionista junto a Endesa de Hidroaysén) asentía, quizás pensando en el proyecto que la firma que encabeza planea levantar en la XI Región en conjunto con Endesa. Minutos más tarde, Hernán Salazar, gerente general de Hidroaysén, entregaba sus argumentos de por qué es necesario el proyecto Aysén para Chile, tras cuya presentación inmediatamente Felipe Cerón (gerente general AES Gener), pidió la palabra para lanzar su sentencia: “las centrales de Aysén son importantes, pero no son necesarias”.

 

 

 

Los defensores del carbón

¿Carbón o hidroelectricidad? Fue la pregunta que retumbó en los salones del Hotel Sheraton y que no dejó indiferentes a los asistentes, entre los que estaban los “rostros” de estos dos combustibles: Bernardo Larraín y Felipe Cerón.

Sebastián Bernstein entró al debate con datos duros y una postura clara. Dijo que de aquí a dos años “el diésel será historia”, dados los altos precios que ha alcanzado el crudo. La utilización de ese combustible –que reemplazó al gas argentino tras la crisis de suministro– sólo va a perdurar si Chile afronta una profunda sequía.

Pese a la fuerte contaminación del carbón, Bernstein insistió en que lo que vuelve más o menos competitiva a una matriz son los costos, y hoy los menores costos provienen del carbón. Según sus cálculos, los precios de este mineral van a ser en el mediano plazo similares a los que tenía el gas argentino antes de la crisis. Eso sí, afirmó no creer que nuestros vecinos nos lleven la delantera por mucho tiempo. Puso como ejemplo el gas de Camisea en Perú, que “hoy, en términos de precios internos, es un hidrocarburo barato, porque está siendo subsidiado por el gobierno de ese país” y apenas los productores peruanos quieran colocar ese gas en el exterior, “van a tener que ajustarse a los precios de mercado”.

Bernstein es de la tesis de que la competitividad de un país está dada por la solidez de su modelo e instituciones y eso, dijo, en Chile se da por descontado. Para él, la competitividad no es más que “el nivel de confiabilidad”.

Totalmente de acuerdo con la tesis “carbonífera” dijo estar Felipe Cerón. Según el ejecutivo de una de las principales empresas termoeléctricas del país, gracias al marco regulatorio Chile incrementará su generación a carbón, tal como lo está haciendo el resto del mundo. Recordó que en Europa el 40% de la electricidad se genera por esta vía.

Larraín tomó el guante y sacó a relucir un reciente estudio de Goldman Sachs, que elaboró un ranking de los países que se autosustentan con sus propios recursos energéticos. “Lamentablemente, el único país que dependía de combustibles externos de los cuatro que analizó– era Chile”, señaló, agregando que es cierto que hoy el carbón es ampliamente utilizado, “pero viene de vuelta”.

 

 

 

Sobreoferta e indiferencia

En medio del debate, un actor relativamente nuevo en el rubro energético, pero que maneja al dedillo los temas económicos, abrió una interrogante que hace dos años hubiera sido impensable.

A juicio del consultor Paul Fontaine, la cantidad de proyectos de generación previstos para los próximos 10 años podría significar que “la oferta sea superior a la demanda”. Ante ello, Tokman señaló que efectivamente se están observando mayores señales en la oferta y auguró un impacto en los precios en el mediano plazo.

 

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En este punto, todos coincidieron en que no debería haber dificultades en lo inmediato; aunque, con distintos plazos, dijeron que no es desestimable que a contar de 2020 pueda haber un desfase entre oferta y demanda. “Hemos hecho algunos ejercicios y lo que arrojan es que, saliendo de esta coyuntura, tendríamos disponibilidad de suministro hasta cerca de 2025”, sentenció Tokman. Sin embargo, el ministro recalcó que no importan tanto los volúmenes de suministro con los que se cuente, sino que más bien la composición de las inversiones, ya que dependiendo de ellas “vamos a ser más o menos vulnerables a los shocks externos”.

En este punto las opiniones difirieron, ya que algunos plantearon que lo más relevante es contar con energía a bajo costo, mientras que otros señalaron que “nunca más” debe ocurrir lo que pasó con el gas trasandino, donde nos convertimos en dependientes.

Bernstein terció a este nivel con su supuesto difícil de rebatir: desde los años 80, los tipos de inversión en energía los definen los privados. “Hace rato que cambió el paradigma y está claro que la misión del Estado es garantizar la seguridad de los usuarios y supervisar que los privados cumplan con la normativa”, acotó.

 

 

 

Energía nuclear

No podía estar ausente el debate de la energía nuclear. Una modalidad particular de introducir el tema en el Foro fue a través de un sistema de encuesta on line a los asistentes. Un 44% dijo que este tipo de energía era “recomendable y necesaria”; un 31% escogió la alternativa que planteaba usarla “sólo acompañada de energías renovables”; un 14% señaló que “era riesgosa y se debía evitar”; y sólo un 3% la calificó como “demasiado costosa y grande para el país”.

Sobre el punto, Tokman señaló que no tenía dudas de que la nucleoelectricidad compite a nivel internacional, es limpia y segura. Sin embargo, añadió que para Chile “son otras las preguntas que hay que responder”, aludiendo al hecho de que se trata de una fuente energética que se utilizaría por primera vez en el mercado local.

En este aspecto, tanto Tokman como Bernstein reconocieron que para este tipo de combustible hace falta una supervisión rigurosa del Estado, aunque el ex secretario ejecutivo de la CNE resaltó que los negocios en el rubro energético “deben ser emprendidos por privados”.

 

 

MARCELO TOKMAN SEBASTIAN BERNSTEIN


Tras hacer un recorrido por el
manejo de la coyuntura actual, el
ministro dijo que el principal desafío
para el futuro del país es diversificar
la matriz energética y hacerla más
segura. Esto significa, según él, la
necesidad de transformar todas las
unidades que funcionaban con gas
argentino y abrirse a nuevas fuentes,
privilegiando la energía hídrica, “por
tratarse de un recurso propio y en
abundancia”.

El ex secretario ejecutivo de la
CNE dijo que el futuro de Chile
no está en el diésel, dado el
alto precio del petróleo, por lo
que auguró una proliferación
de los proyectos a carbón, que
pese a ser más contaminantes,
corresponden al tipo de
generación que tendrá un menor
costo, que es la base del sistema.
 
BERNARDO LARRAIN FELIPE CERON PAUL FONTAINE

 

 

 

El gerente general de Colbún defendió la generación hídrica pues es el único
elemento que hace autosustentable a Chile, que no posee grandes reservas de carbón,

gas, ni petróleo.
El gerente general de AES Gener se mostró de acuerdo con la tesis de
aprovechar el carbón. Dijo que, gracias al marco
regulatorio actual Chile incrementará su generación por esta vía, al igual que regiones como Europa, cuyo 40% de abastecimiento proviene de esta fuente.
El consultor invitó a los asistentes a debatir sobre la relación oferta demanda de energía. Planteó que la cantidad de proyectos de generación previstos para la próxima década podría significar que la oferta sea superior a la demanda, impactando los precios.

 

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