¿Hay algo peor que esos cantantes ya patulecos y sin voz que no supieron retirarse a tiempo? Sí. Los políticos cuando olvidan que pasó su cuarto de hora. El caso de Carlos Menem en Argentina es muy patético. Mientras más empeño le pone a sus propósitos de volver a ser el que fue, más […]

  • 24 agosto, 2007

 

¿Hay algo peor que esos cantantes ya patulecos y sin voz que no supieron retirarse a tiempo? Sí. Los políticos cuando olvidan que pasó su cuarto de hora. El caso de Carlos Menem en Argentina es muy patético. Mientras más empeño le pone a sus propósitos de volver a ser el que fue, más infamantes se están volviendo sus derrotas. Ahora, luego de llegar tercero en los comicios para elegir gobernador de la provincia de La Rioja, que era su feudo político, Menem deberá archivar definitivamente sus aspiraciones de disputar la presidencia argentina en las elecciones de fines de octubre próximo.

¿Era necesaria esta humillación? Desde luego que no. ¿Por qué un tipo como él, que tiene un pasar más que aceptable y una imagen que a estas alturas ya no podrá corregir ni para bien ni para mal, no se queda discretamente en su casa y se olvida para siempre de la adrenalina de la política? ¿Por qué insiste hasta el ridículo, sobre todo teniendo en cuenta que en su patria los vientos le soplan reiteradamente en contra?