Retrasar la hora de irse a dormir tiene en ascuas a científicos de todo el mundo porque está llegando a formar parte de un trastorno más complejo, denominado procrastinación o demora, que consiste en postergar de forma constante las tareas cotidianas. Y es que, quién no ha pensado en algún momento aquello de: “bueno, esto […]

  • 5 julio, 2014

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Retrasar la hora de irse a dormir tiene en ascuas a científicos de todo el mundo porque está llegando a formar parte de un trastorno más complejo, denominado procrastinación o demora, que consiste en postergar de forma constante las tareas cotidianas.

Y es que, quién no ha pensado en algún momento aquello de: “bueno, esto lo dejo mejor para mañana”. Dicha conducta, en un principio inocente y que se conoce popularmente como pereza, puede tener efectos negativos en la salud física y mental del inidividuo, ya que la persona siente que es un fracaso no llegar a la cama a la hora supuesta, cuando las circunstancias externas no se lo impiden.

“No irse a dormir a la hora adecuada es una situación que frustra a mucha gente en su intento de ser consecuente con sus buenas intenciones”, explica una investigación realizada por un equipo de la Universidad de Utrecht (Holanda) y publicada en el Journal Frontiers of Psychology. “Otra de las conclusiones indicó que las [tweetable]personas que, normalmente, relegan actividades en su vida cotidiana, tienen más tendencia a hacer lo mismo con dormir[/tweetable]. Este proceso mental es el mismo que sucede cuando no puedes resistirte a comer una galleta y estás siguiendo una dieta de adelgazamiento”, añade la autora principal del estudio, Floor Kroese, en The New Yorker.

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