Con la nueva ley de tolerancia cero se está abriendo toda una oportunidad para las cervezas sin alcohol. Ahora no sólo se importan, sino que también se están produciendo en Chile. ¿Valen la pena?

  • 12 abril, 2012

Con la nueva ley de tolerancia cero se está abriendo toda una oportunidad para las cervezas sin alcohol. Ahora no sólo se importan, sino que también se están produciendo en Chile. ¿Valen la pena? Por Federico Willoughby Olivos

Hace algunos años, hablar de una cerveza sin alcohol hubiera sido un sinsentido. Siendo un país con alto consumo per cápita de la bebida, la idea no parecía para nada alentadora. Pero lo cierto es que,  gracias a la ley de tolerancia cero, ya la cerveza sin alcohol como una alternativa es una realidad. Pero si no tiene alcohol, ¿es cerveza? ¿Podrá reemplazar a la querida pilsener? Estas y otras preguntas se las hicimos a un sommelier, a un reputado chef y a un experto bebedor. Aquí, sus respuestas.

Pascual Ibáñez, sommelier, autor de Guía de la Cerveza en Chile
“Hay que acostumbrarse a ellas, hay algunas bien dignas. Pasa que no hay cultura. Amigos míos que han empezado a tomar cervezas sin alcohol me han confesado que, después de una temporada, se acostumbran y les gusta mucho. Ahora, es cierto que el alcohol es el esqueleto de la cerveza y sin ese ingrediente le afecta la suavidad. Además es difícil encontrar cervezas sin alcohol artesanales y, en general, las cervezas industriales son casi agüita”.

Matías Palomo, chef del restaurant Sukalde, que acaba de anunciar una carta de bebestibles sin alcohol
“Ojo, que la nueva ley convierte a los restaurantes en lugares sin patente de alcohol porque la gente, simplemente, prefiere no salir a comer y tomarse un vino en su casa. Yo tuve la suerte de probar la Clausthäler que, efectivamente, parece cerveza salvo que la tomas y tomas y no te afecta para nada. En el Sukalde estamos ofreciendo, además de cerveza sin alcohol, un vino sin alcohol que se llama Natureo y también incluimos infusiones y leches para poder armar una carta no alcohólica buena”.

Don Tinto, tomador profesional, cronista gastronómico y estrella en twitter
“Por razones obvias, las bebidas sin alcohol nunca han sido de mi devoción. Sin embargo, reconozco que, presa de mi curiosidad, en más de una ocasión he degustado -o al menos, tratado- estos líquidos tan poco recomendables. Haciendo memoria, me parece que la primera vez que probé una de estas pseudo cervezas fue en los años ochenta, cuando en un supermercado me topé con una lata de Lövenbräu sin alcohol. ¿El resultado? Un insulto al nombre de la cerveza: terriblemente ácida y con un dejo amargo que se quedaba en la boca por horas. Porque no nos engañemos, una cerveza sin alcohol, y por ende sin su potencial embriagador, no es cerveza. Es agua con gas y colorante, nada más”.

Natureo
Este vino, de la bodega española Miguel Torres, tiene muy poco o nada de alcohol, algo así como 0,5 grados. Lo ofrecen en el Sukalde.
Clausthäler
Es la que recomienda el chef Matías Palomo. De hecho, confiesa que cuando tiene que manejar y va a un asado, la lleva para no preocuparse.
Becks
Pascual Ibáñez  la recomienda como una de las mejores de su tipo.