Sigourney Weaver debuta en la pantalla chica como una ex primera dama que se transforma en una secretaria de estado casi más poderosa que el nuevo presidente de EEUU. ¿Les suena? POR federico willoughby Olivos

  • 2 agosto, 2012

Sigourney Weaver debuta en la pantalla chica como una ex primera dama que se transforma en una secretaria de estado casi más poderosa que el nuevo presidente de EEUU. ¿Les suena? POR federico willoughby Olivos

Al menos en cuanto a la televisión, la política volvió a ser sexy. No por nada una de las series más esperadas del año fue The newsroom, que logró toda su expectación gracias a que era el nuevo hijo televisivo de Aaron Sorking, el creador de The west wing. Y no es la única evidencia del nuevo amor que sienten los rayos catódicos por el poder y el cabildeo.

Este año, uno de los estrenos más interesantes de HBO fue Veep, protagonizada por Julia Louis-Dreyfus (una adaptación libre de la británica The thick of it) y que mira capítulo a capítulo a la Casa Blanca, pero desde la vereda de lo cómico y absurdo. Ahora, mientras The newsroom ocupa la política como detonante de la trama (el equipo de periodistas protagonistas decide cambiar su forma de cubrir la actualidad para hacerle frente a la política imperante en la nación) y Veep derechamente se burla de los tipos que dirigen el mundo, Political animals hace un acercamiento aparentemente más realista.

De hecho, no hay que ser un experto en historia norteamericana para darse cuenta de que el personaje de Sigourney Weaver (que interpreta a Elaine Barrish, una ex primera dama que no logra ganar la nominación presidencial del partido Demócrata y que termina siendo secretaria de estado del que fue el contrincante en la primaria) está inspirado (y bastante) en Hillary Clinton. Es más, su ex esposo es un ex presidente mujeriego, con una hoja de vida llena de escándalos y con tal encanto que es imposible no asociarlo en algún grado con Bill Clinton.

Sin embargo, este “guiño” a la realidad solo se queda como guiño. El personaje de Weaver tiene muchos más problemas domésticos entre sus hijos y nueras que los que les conocemos a los Clinton. Y ahí el punto. Political animals asoma como el relato de una mujer que decide luchar contra todo para cumplir su destino: ser presidenta de EEUU. Desde los afiches a la presentación indican que se trata de un thriller político, pero no; Political animals tiene más momentos prestados de Dallas o Melrose Place que de películas como Todos los hombres del presidente o Secretos de estado. Más que las estrategias que uno espera ver en una serie ambientada en la Casa Blanca, aparece la intimidad de una mujer y su familia. Por si hubiera dudas, Weaver sigue siendo una de las mejores actrices de su generación. Su interpretación, junto a la de Ciaran Hinds, que hace de su ex marido, le da el tono a una serie potente, pero no necesariamente política.