“Cuando le preguntas a una niña qué quiere estudiar, el 76% nombra una carrera relacionada con alguna de las áreas científicas, matemáticas y tecnológicas. Pero la cifra disminuye dramáticamente cuando las jóvenes entran en la adolescencia”, dice Constanza Díaz, directora ejecutiva de Technovation en Chile. El proyecto inicial surgió en Silicon Valley en 2010. Hasta […]

  • 29 abril, 2019

“Cuando le preguntas a una niña qué quiere estudiar, el 76% nombra una carrera relacionada con alguna de las áreas científicas, matemáticas y tecnológicas. Pero la cifra disminuye dramáticamente cuando las jóvenes entran en la adolescencia”, dice Constanza Díaz, directora ejecutiva de Technovation en Chile.

El proyecto inicial surgió en Silicon Valley en 2010. Hasta hoy, la iniciativa que busca ayudar a que persistan las vocaciones femeninas por carreras científicas, ha sido un aporte educativo para 50 mil escolares alrededor del planeta. En Chile, el proyecto empezó cuatro años atrás, cuando Constanza Díaz vio un documental que contaba la historia de cinco equipos de Technovation en el mundo. Quedó tan fascinada que decidió traer la idea al país.

Hoy, por el programa Technovation, que dura 32 semanas, ya han pasado 600 escolares chilenas –este año son 350–, de entre 10 y 17 años, que vienen tanto desde colegios particulares-subvencionados como privados. Los contenidos giran en torno a la resolución de problemáticas de sus comunidades, el desarrollo de modelos de negocio y manejo de lenguajes iniciales de programación. “Las niñas hacen un proceso de introspección e investigación para analizar su entorno”, dice la directora, quien agrega: “Es bonito cómo ellas ven a sus comunidades de forma más analítica”. Explica que la innovación está en que las jóvenes se empoderan y toman un rol más activo en su proceso educativo.

Technovation instala su programa en dos modalidades: en la clase de tecnología o como un extraprogramático en los colegios. Además, se realizan sesiones interescolares en lugares como la Biblioteca de Santiago o la Universidad Federico Santa María.

El espectro de innovaciones que desarrollan las alumnas es amplio. Constanza cuenta que el año pasado, un grupo de estudiantes hizo un juego sobre apagar incendios, mientras otras programaron un compendio informativo de vacunaciones para Latinoamérica. Technovation Chile se financia principalmente con donaciones de individuos y empresas privadas, como Cornershop, IBM y WOM, y el programa anual requiere de una inversión de 10 millones de pesos.