Eduardo Donoso, Paulo Escobar y Gustavo Lobos se conocieron en la Universidad de Talca, donde estudiaron Agronomía. Mientras realizaba una investigación en patología vegetal –como parte de su doctorado en Ecología y Biología Evolutiva–, Eduardo Donoso vio la oportunidad de generar biopesticidas y les comentó la idea a sus amigos. Fue así como, financiado con […]

  • 15 octubre, 2015

negocios-b

Eduardo Donoso, Paulo Escobar y Gustavo Lobos se conocieron en la Universidad de Talca, donde estudiaron Agronomía. Mientras realizaba una investigación en patología vegetal –como parte de su doctorado en Ecología y Biología Evolutiva–, Eduardo Donoso vio la oportunidad de generar biopesticidas y les comentó la idea a sus amigos.

Fue así como, financiado con ahorros personales y en un espacio del laboratorio de la Universidad de Talca, nació en 2002 Bionativa, empresa dedicada a desarrollar productos fotosanitarios biológicos como funguicidas, bactericidas e insecticidas. Luego, instalaron una pequeña oficina en el patio de la casa de Gustavo y hoy ya venden 2,7 millones de dólares al año.

“Creamos productos que reemplazan a los químicos, desarrollamos hongos y bacterias que controlan enfermedades o insectos de manera natural”, cuenta Donoso, y agrega: “Contamos con iguales o mejores niveles de control que los productos químicos y no tenemos problemas ambientales ni restricciones de mercado”.

Actualmente, Bionativa –ganadora de un premio Avonni y dos fondos FIA (Fundación para la Innovación agraria)– está empezando a exportar dentro de Latinoamérica y analizan alianzas con grandes empresas químicas.

“Los biopesticidas dejaron de ser una tecnología alternativa. Hoy, la tendencia es hacia lo natural”, sentencia Donoso.