Socialab y el Servicio Jesuita a Migrantes se unieron para crear el “Desafío Ponle Color”, un proceso de capacitación para emprendimientos que presentan soluciones a los problemas de las personas migrantes en Chile. Estos son los cinco proyectos que ya forman parte de la iniciativa.

  • 26 abril, 2018
Fotos: Verónica Ortíz

Migrantes informados

Los periodistas Joselyn Gatica e Ignacio Loyola, junto al ingeniero en gestión pública Tomás Lawrence se conocieron trabajando en marketing. Fue ahí que entre conversaciones empezaron a cuestionarse el sentido de lo que hacían. “Queríamos hacer algo que nos hiciera sentido y nos propusimos hacer una empresa B. Justo cuando estábamos definiendo cuál sería nuestro foco conocimos a una pareja de un haitiano y una boliviana que nos contaron lo difícil que había sido su llegada a Chile. Así fuimos conociendo otras historias de migrantes y decidimos que haríamos algo con la comunidad haitiana y crearíamos una fundación”, cuenta Joselyn. De esta forma nació Interpreta, que se dedica, a través de la tecnología y la innovación social, a mejorar el contexto de las personas que llegan a Chile desde otros países.

Así crearon el proyecto Por una Migración Informada, que a través de tres plataformas, entrega diferentes datos que permiten que una persona que planee venir a vivir al país, conozca bien las condiciones locales en cuanto a leyes, salud, trabajo, entre otras variables.

Partieron con T-zen, una app para la comunidad haitiana, que está en creole. Luego lanzaron Salam para el mundo árabe, específicamente enfocada en los refugiados sirios que llegaron el año pasado a Chile. Y acaban de presentar Yo Migro, orientada a la población hispanoparlante.

Otras de las cosas que hace la Fundación Interpreta es levantar datos a través de redes sociales para identificar de qué forma se genera una percepción de la migración. Si hay una mirada positiva, negativa o neutra, información que alimenta a organismos públicos que quieren incidir en toma de decisiones. Otra arista es la sensibilización de la población a través de talleres para grupos objetivos, colegios, empresas y universidades que buscan instalar herramientas en estos grupos y así facilitar la inclusión.

Un vínculo de lado y lado

“Entendimos que la inclusión a comunidades migrantes no tiene que ver solo con vivienda y trabajo, sino que también con que se generan guetos vulnerables porque no tienes redes a quienes acudir para tener información”. Ese fue el punto de partida de Khuyay, una fundación que busca fomentar el encuentro entre chilenos y migrantes de manera de establecer lazos que permitan una mayor inclusión.

La idea partió de dos mujeres ingenieras civiles, Karol Gaete y Carolina Ceballos, quienes postularon a un fondo de innovación social de Corfo. Así, en 2017 se inició esta iniciativa en la que voluntarios chilenos (embajadores) hacen un recorrido por Santiago junto a un migrante en el cual, además de entregarle información relevante, como los lugares dónde comprar, cómo usar el transporte público y dónde están las oficinas de Extranjería, conversan sobre sus expectativas y experiencias de vida. El recorrido parte en La Vega, pasa por la calle Bandera, por la oficina de migraciones, la Plaza de Armas y termina en la Tetería en Providencia con unos pancitos y café o té para compartir. En algunos casos, la conexión es tal que los chilenos terminan apadrinando al migrante o se mantiene en contacto para ayudarlo a resolver dudas, encontrar trabajo, entre otras necesidades.

Por otro lado, la fundación busca que los chilenos se involucren y se hagan parte del cambio que está ocurriendo en el país con la llegada de migrantes, para que haya un mayor intercambio cultural. “El mundo está cambiando y una de esas transformaciones es la migración. Y la verdad es que como país nos cuesta, no estamos acostumbrados y ya no somos un país de paso. Por eso, la migración en Chile se ve como un tema ajeno que pasa en el mundo, pero como sociedad chilena no nos hacemos cargo”, explica Karol, quien agrega que en la implementación ha sido clave la participación de Thimote Matellus, haitiano que los ayuda como intérprete en los recorridos y que como contador también presta sus servicios en la fundación.

El modelo de negocio de Khuyay hoy está basado en los aportes de los mismos voluntarios, quienes pagan 10.000 pesos para ser parte de la red, además de acuerdos con empresas para que hagan voluntariado corporativo.

Regiones informadas

Verena Kulenkampff vivió en Haití un año, entre 2014 y 2015, como parte de América Solidaria. Allá, además de conocer de cerca la cultura de ese país, aprendió a hablar creole. Volvió a Chile, a Los Ángeles, en la Octava Región, y se empezó a sorprender al ver cómo año a año iban llegando cada vez más haitianos a su ciudad. Empezó a acercarse, a preguntarles si hablaban español y a tratar de ayudarlos para encontrar trabajo, casa y regularizar sus trámites migratorios. En eso estaba cuando conoció a un profesor marroquí que hacía clases de español en francés. Empezaron a trabajar juntos. La frecuencia de las clases comenzó a aumentar, así como también los servicios que prestaban, así que decidieron formalizar su propuesta y crear una fundación. De esa manera nació Redinmigrante, a la que Verena sumó a su amiga Margarita Fuentes, quien hoy es la directora. Actualmente, la fundación presta servicios en diferentes frentes: salud, trabajo, trámites, entre otros.

A su vez, trabaja con compañías chilenas y comunidades para deshacer prejuicios: “Hacemos promoción con las empresas para romper el mito de que si contratan extranjeros tienen que pagar los pasajes de vuelta. Para los chilenos lo que está ocurriendo es chocante porque no estaban acostumbrados a tanta multiculturalidad”, explica Verena.

Actualmente, la fundación trabaja en convenio con Inacap y Desafío Levantemos Chile para recabar información y desarrollar una página web que reúna las direcciones y datos útiles que necesitan los migrantes que viven y trabajan fuera de Santiago.
En paralelo, desde enero Verena tiene un programa de radio en creole junto a un haitiano, Berlin, llamado Voz Haitiana en Chile, que se transmite dos veces a la semana en la radio del obsipado.

Mujeres artesanas

Soledad Rojas y Maite López, ambas sicólogas, se conocieron bailando en grupos de carnaval callejero con raíces indígenas y andinas y engancharon de inmediato. Tenían temas en común: ambas habían trabajado con mujeres. Soledad como instructora de yoga en sus trabajos anteriores y Maite desde su proyecto de título en Infocap, que consistió en talleres para reflexionar sobre lo que significa ser mujer hoy y generar vínculos. Por lo que cuando empezaron a hablar de hacer algo juntas, todo fluyó.

En octubre del año pasado le dieron el vamos a su proyecto Kullaka, que tiene dos aristas: por un lado, un ecommerce que apoya a mujeres migrantes artesanas que realizan diferentes tipos de productos y que incluyen tradiciones y raíces propias de sus culturas, para que puedan vender a través de plataformas o redes sociales como Instagram o Facebook. Y, por otro, encuentros mensuales para que estas mujeres puedan conocerse, tratar temáticas comunes y temas como el autocuidado, y que de alguna manera puedan elaborar la experiencia migratoria desde sus emociones al compartir lo que están viviendo.

¿Cómo funcionan? A través de alianzas con diversas instituciones realizan trabajos específicos en distintos territorios, ya sean municipalidades, intendencias, entre otras. Ambas explican que la recepción ha sido muy buena, ya que parte importante de las artesanas tienen problemas para acceder a canales de venta como Webpay y gracias a Kullaka pueden vender sus productos de manera más fácil.

Trabajo para todos

“Nos pasaba mucho que íbamos a un restaurante o a echar bencina y la persona que nos atendía tenía a veces más grados académicos que nosotros mismos”. A Daniel Vives, descendiente de alemanes, y a su socio, Andrés Khamis, descendiente de palestinos, esta situación no los dejaba indiferentes. Ambos, ingenieros comerciales de la UAI, decidieron tomar cartas en el asunto, por eso se plantearon como proyecto de tesis de magíster, buscar una solución. ¿Cómo hacer que estas personas lleguen correctamente al mercado laboral y sean un aporte desde sus profesiones? Bajo esa pregunta partieron con Trabaja Global, una empresa de head hunting especializada en extranjeros que buscan trabajar en Chile en lo que estudiaron. ¿Cómo lo hacen? Vives explica que primero se contactan con las empresas para ver qué perfiles están buscando. Luego, a través de sicólogos laborales indagan en bases de datos, redes sociales o redes como Laborum y hacen una long list.

Después vienen las entrevistas con sicólogos y de ahí sale una terna que se presenta a la empresa. Si les interesa, Trabaja Global realiza todos los trámites para regularizar la situación migratoria del postulante, “para que esté legal y en igualdad de condiciones que un candidato chileno. Además, se validan los antecedentes académicos y laborales en sus países de origen. Todo ese informe es enviado a la compañía que busca reclutar”.

Partieron operando en octubre en una oficina ubicada estratégicamente al frente de Extranjería y ya han colocado entre 15 y 20 personas. Actualmente, tienen 16 procesos abiertos.

“La idea de esto es tener un impacto grande y mover a muchos extranjeros dentro de las empresas”, explica Vives, quien adelanta que trabajan en una plataforma web que haga selección digital y de esa forma ampliar su servicio a cargos más bajos que no necesitan a personas muy instruidas, pero que sí cuentan con experiencia laboral, con la cual pueden optar a trabajos mejor remunerados.