En un mundo donde Guantánamo va a cerrarse y donde el enemigo número 1 es la economía (y no el terrorismo), quizá ya no haya espacio para el duro protagonista de 24, la exitosa serie de Fox.

  • 5 marzo, 2009

 

En un mundo donde Guantánamo va a cerrarse y donde el enemigo número 1 es la economía (y no el terrorismo), quizá ya no haya espacio para el duro protagonista de 24, la exitosa serie de Fox. Por Federico Willoughby.

Los contados productos televisivos que logran alcanzar el estatus de fenómenos deben su éxito a la capacidad para medir la temperatura exterior y generar una lectura acorde. 24 no es la excepción. La serie abrió su primera temporada en 2001, el mismo año en que los terroristas hicieron volar las Torres Gemelas, imagen que se trasmitió en vivo por televisión y que, de una torcida manera, puede considerarse la precuela de la serie. El avión chocando contra la segunda torre, con el mundo mirando en directo vía CNN, fue el mejor anuncio de que no sólo estábamos listos para Jack Bauer, sino que lo necesitábamos con urgencia. Su sentido patriótico alimentado por paranoias, su falta de control emocional, su infinita capacidad de torturar y matar se transformaron en la defensa perfecta contra el miedo post 9/11. Si hasta entonces Friends mostraba una Nueva York naïf donde nadie le ponía candado a su departamento y la vida se definía en tontas conversaciones en el café de la esquina, 24 se encargó de recordarnos que el mapa había cambiado, que vivíamos en peligro y que la solución estaba en ser más malos que los malos.

Pero de eso ya pasaron 8 años. De hecho, 24 inicia su séptimo volumen con Jack Bauer enfrentando las acusaciones del Congreso norteamericano por las torturas que perpetró en las temporadas anteriores. En cierta forma, la nueva temporada es la despedida de la era Bush de la ficción televisiva. Porque cuando tu mayor enemigo dejó de ser el terrorismo y pasó a ser la economía, cuando ya Guantánamo está cerrando y cuando en el fondo nadie está tan seguro sobre cuán recomendable es la violencia como solución, ver a Bauer torturando por enésima vez no tiene mucho sentido. Total, lleva casi una década haciéndolo y los malos siempre vuelven. Por lo mismo, quizá, ya es momento de que se retire. Bush ya lo hizo. Fox. Lunes 9 de marzo, 22:00 hrs.

 

 

EL DERRUMBE DE JACK BAUER EN CINCO ETAPAS

1.
Al final de la primera temporada, Teri, la mujer de Jack, es asesinada a sangre fría por la contra espía Nina Myers (que había sido amante de aquél).

2. En la segunda temporada, la hija de Bauer, Kim, no quiere saber nada de él y lo culpa por todo. En la quinta edición, la chica se junta con él y le dice que lo quiere fuera de su vida para siempre, porque sólo le aporta caos.

3. En la tercera temporada, Bauer tiene que luchar contra una adicción a la heroína que debió desarrollar para poder infiltrarse en una peligrosa red de narcotraficantes mexicanos.

4. Al final de la quinta temporada y después de haber vuelto a encontrar el amor, Bauer es secuestrado por fuerzas de seguridad chinas y torturado durante 20 meses. El agente es liberado por Estados Unidos, que lo entrega a Fayed, un terrorista que accede a terminar con los ataques en suelo americano a cambio de la posibilidad de tener al agente para torturarlo a su antojo.

5. Al principio de la nueva temporada, Bauer descubre que su mejor amigo, Tony Almeida, se ha convertido en un peligroso terrorista que tiene en jaque a Estados Unidos.