El documental de Martin Scorsese sobre el guitarrista británico está colmado de revelaciones sobre el más enigmático –y uno de los más talentosos- de los Beatles. Aquí, un recorrido por episodios claves en la vida del autor de Something.

  • 3 noviembre, 2011

El documental de Martin Scorsese sobre el guitarrista británico está colmado de revelaciones sobre el más enigmático –y uno de los más talentosos- de los Beatles. Aquí, un recorrido por episodios claves en la vida del autor de Something. Por Juan Venegas

La pregunta sobre quién fue George Harrison aparentemente tiene una fácil respuesta. Como guitarrista líder de la banda más popular de la historia, a menudo nos parece que su vida y la de los otros Beatles pasaron completas ante nuestros ojos, sin mayores secretos ni misterios. Sin embargo, con el documental Living in the material world, el director Martin Scorsese vuelve a presentarnos la misma interrogante, con la idea de vislumbrar quién fue este muchacho, que pasó de ser el más pequeño de los cuatro de Liverpool a convertirse en el espíritu catalizador del grupo y en uno de los personajes más influyentes de ese mosaico cultural que fueron los 60.

Tras su muerte en 2001, Olivia Harrison, su viuda, recibió numerosas ofertas de productoras para hacer una película de la vida de George. Todas fueron rechazadas, porque ella tenía la intención de narrar por sí misma la historia, a través de sus archivos personales. Tras un encuentro con Martin Scorsese, Olivia le dió la bendición al realizador de Taxi driver para dirigir este proyecto fílmico.

La relación de Scorsese con el mundo musical es una constante. Fue asistente de dirección y editor de Woodstock (1970). En 1978 estrenó The last waltz, que documentó el último concierto de The Band. Produjo la serie The Blues (2003), que narra la historia de esa corriente de la música negra. Y en 2005 presentó el magnífico documental No direction home, sobre Bob Dylan y su gran impacto en la música y la cultura occidental.

Según Scorsese, con Living in the material world intentó trazar el viaje de Harrison desde el aspecto físico hacia ese espacio de espiritualidad y serenidad que construyó con los años. “El filme fue una exploración en el que convergieron una infinidad de emociones”, señala el director. El documental, dividido en dos capítulos, será transmitido en la cadena HBO e incluye la edición de un CD de lujo, que contiene raras versiones y demos de varias de sus más populares canciones.

Las seis cuerdas

Harrison fue parte de la generación de jóvenes ingleses que vivió con crudeza la realidad de la segunda guerra, que heredó el desafío de reconstruir no tan sólo las ciudades, sino también el espíritu de una nación. Una juventud ansiosa por recuperar el placer y el goce por la vida.

Al inicio del documental, Paul McCartney lo recuerda como un chiquillo enjuto pero atrevido, con un genial corte de pelo. “Necesitábamos un buen guitarrista para los solos, porque John y yo no éramos suficientemente buenos. Y le dije a John que conocía a este chico. Nos juntamos en el segundo piso de un bus, tarde en la noche. George sacó su guitarra y tocó Raunchy, Lennon quedó aturdido”.

El propio George agrega sobre ese encuentro: “John tenía sólo cuatro cuerdas en su guitarra, ni sabía que las guitarras tenían seis. Yo le dije: ¿qué haces con cuatro cuerdas? y me dijo: ¿qué? Él pensaba que así funcionaba el instrumento. Tuve que enseñarle los acordes básicos y todo eso”.

A través de los testimonios de sus amigos más cercanos, entre ellos Eric Clapton, Ringo Starr, Terry Gilliam, Astrid Kirchherr, Klaus Voormann y Neil Spinall, y con una edición que recuerda a la nueva ola francesa, Scorsese reconstruye el particular universo del guitarrista. Así, aparece su doble personalidad, como una fotografía en blanco y negro, en la que a veces emergía el sweet George o asomaba el tipo aplomado y audaz que buscaba respuestas a cada una de sus preguntas vitales.

En la ecuación de The Beatles, Scorsese dibuja a Harrison como el trabajador solitario, incapaz en los primeros años de enfrentar la supremacía de Lennon y McCartney. Alegaba sentirse fuera del team que hacía los éxitos. “Era una situación complicada, porque estábamos en este grupo, donde todos los halagos eran para John y Paul, como si Ringo y yo estuviéramos sólo mirando”, recuerda George. Le costó un buen tiempo destrabar la escotilla por donde fluirían toda su originalidad e ingenio.

Las puertas de la percepción

El documental muestra a los Beatles, hacia 1966, en la cima del mundo, convertidos en referentes culturales. Sin embargo, a pesar del gran éxito comercial, todos llegan a la misma conclusión: el dinero no es la respuesta. Necesitan dar un giro en lo creativo. Y es aquí donde la figura de Harrison se hace fundamental para entender a los Beatles en la segunda mitad de los 60. El cambio coincidió con el hippismo y la utilización de drogas como el LSD. En el filme, Harrison no reniega del uso del ácido lisérgico, pues lo ve como un puente de contacto que lo llevó a otro nivel de conciencia.

“Fue una concentración de los mejores sentimientos que nunca antes tuve en mi corazón. Era fantástico, me sentí enamorado con todo, con nada o nadie en particular”. El músico cuenta que su aventura con las drogas acabó un día en Haight-Ashbury, cuando cayó en cuenta de que los hippies eran simplemente chicos medio perdidos, alocados, que tenían una percepción retorcida de la realidad. Luego de esa experiencia, dejó el LSD y entró en la meditación trascendental.

Ravi Shankar

“La primera persona que realmente me impresionó en mi vida fue Ravi Shankar. Me enseñó sin decir una palabra”, dice Harrison en el filme de Scorsese. “Logró transformarme en un verdadero compositor. Me dijo: busca en tus propias raíces, en tu background”. La música hindú, la meditación, la necesidad de percibir un dios más real, hacen que el guitarrista libere parte del talento que llevaba años reprimiendo. En Revolver (1966), comienza a aportar sus nuevas ideas. Luego compondrá canciones que superarán a las de Lennon y McCartney, como The inner light, Whitin you without wou, While my guitar gently weeps y Something.

Adiós a los Beatles

Con Harrison en plena expansión creativa, The Beatles se convirtió en una cárcel para el guitarrista. La tensión se fue haciendo cada vez más patente. George veía cómo McCartney intentaba manejarlo todo y él ya no estaba para imposiciones, había encontrado su propio camino. Paul así lo recuerda: “no subestimamos a George, sabíamos que estaba evolucionando… Al comienzo de The Beatles, a George no le importaba que John y yo hiciéramos gran parte de las composiciones. Pero hacia el final entendíamos que estaba creando su propio estilo”.

Para George, el gran lío era poder colocar más canciones suyas en los álbumes de The Beatles. Para Let it be ensayaron All things must pass, pero finalmente fue desechada. Something, de Abbey Road (1969), fue la primera canción de Harrison elegida para ser single, principalmente por las gestiones de Lennon. “Llegó un momento en que todo era demasiado, existían demasiadas restricciones. Pensé que iba estar mejor fuera del grupo, que venían mejores tiempos para mí”, recuerda Harrison.

Todo pasa

Una vez fuera de The Beatles, John, Paul y Ringo prepararon sus respectivos debuts como solistas. George no estaba convencido del todo. El productor Phil Spector relata: “le dije: caramba, George, tienes que hacer un álbum, todos los demás lo están haciendo. Me llevó a su casa en Friar Park y me mostró una enorme cantidad de canciones que tenía guardadas. Tenía todas esas emociones contenidas. Nunca antes había mostrado esas canciones a alguien, ni a John”.

La colaboración con Spector produjo All things must pass, el magustral álbum doble que tuvo como single My sweet Lord. “George era un tipo muy especial. Que lograba incluso que te agradaran los krishnas, con esas túnicas horribles, las cabezas rapadas y polvo por toda la cara”, dice Spector.

Amor libre

Scorsese se entromete con delicadeza en la vida privada de Harrison. El famoso capítulo en el que Eric Clapton arruina su matrimonio con Pattie Boyd es contado por boca de sus protagonistas. Y algo que podría ser tomado como una tragedia (ser traicionado por tu mejor amigo) se convierte en un ejemplo de cómo Harrison entendía la existencia y la inevitable necesidad de evolucionar.

“Me obsesioné con la mujer de George. Pero quería mantener un balance en la relación que tenía con él. Por eso, cuando fue inevitable, fui directamente a hablar con George. Le dije: está pasando, los sentimientos ya están aquí. Pero quiero saber ¿qué sientes tú? Si tu quieres me largo de aquí inmediatamente. Pero George fue un caballero. Me dijo: llévatela, es tuya. Era la época del amor libre, había mucho intercambio de parejas. Pero George parecía tener más sabiduría que todos juntos”, recuerda Clapton.

Un ataque y el fin

En la cinta de Scorsese, uno de los episodios más sorprendentes es el relato que hace Olivia Harrison sobre el ataque sufrido por George en 1999. Michael Abram, de 36 años, irrumpió en la casa de Friar Park y atacó al guitarrista con un cuchillo de cocina, infligiéndole siete estocadas, una perforación en un pulmón y heridas en la cabeza. Olivia recuerda que debió golpear repetidamente al intruso con una lámpara y un bastón para lograr sacarlo de encima de su esposo.

Luego del asesinato de Lennon en 1980, Harrison había realizado muy pocas apariciones públicas. Como explica su mujer, el músico odiaba la idea de dejar su cuerpo en las mismas circunstancias que el asesinado Beatle. Para Harrison, la forma en que uno deja su cuerpo al morir era clave y debía ser realizada en paz. Aquello se había transformado en su más anhelado deseo.

Harrison desarrolló un cáncer de garganta en 1997. En esa oportunidad fue tratado con éxito con radioterapia. Sin embargo, en 2001 le fue descubierto un tumor pulmonar, producto de su adicción al tabaco que mantuvo desde que era un adolescente. Los testimonios de sus amigos, registrados en el filme, siguen siendo muy emotivos, especialmente el de Ringo. “Recuerdo que lo fui a visitar al hospital en Suiza. Estaba muy débil y sólo podía estar acostado. Le conté que debía llevar a mi hija para una operación en EE.UU y él en su terrible condición me dijo ¿quieres que vaya contigo? Ése era George”.

Su esposa recuerda los últimos momentos del autor de Give me love de esta manera: “cuando George dejó su cuerpo, fue algo muy especial, no necesitabas luz, porque al irse iluminó la habitación por completo”. Harrison murió el 29 de noviembre de 2001. Sus cenizas fueron esparcidas en el río Ganges en una ceremonia acorde a la tradición hindú.