Ni los vampiros ni los zombis fueron suficientes. Ahora los productores de series apuestan por los cuentos infantiles.

  • 15 diciembre, 2011

Ni los vampiros ni los zombis fueron suficientes. Ahora los productores de series apuestan por los cuentos infantiles. POR federico willoughby Olivos

Las últimas series en estrenarse de la temporada fueron Grimm y Once upon a Time y, coincidencia o no, ambas encuentran el origen de su relato en el mismo lugar: los cuentos de hadas. La primera es la historia de Nick Grimm, quien es un policía en Portland y que también es descendiente directo de los hermanos Grimm (Jacob y Wilhem, responsables de los más famosos cuentos infantiles, como La caperucita roja y La bella durmiente, basados en la mitología alemana).

Grima propone la idea de que los hermanos no escribieron cuentos, sino que documentaron realidades ya que ellos podían ver bestias y seres fantásticos como hombres lobos y hadas y que además de eso, se dedicaron a combatirlos, rol que se habría mantenido en secreto en la familia y que ahora, producto de un accidente, le corresponde a Nick continuar.

Por otro lado, Once upon a time nos sitúa en un universo similar al de Shrek (donde pululan y habitan todos los personajes de fantasía) sólo que en vez de ser alegre y luminoso es un lugar tenebroso, críptico y donde la reina malvada termina con los finales felices y sus habitantes viven sin saber quiénes son realmente.

Lo cierto es que el acercamiento de las dos producciones al elemento mágico varía un poco. Grimm es básicamente un policial con cuotas de humor (uno de los secundarios encarna a un hombre lobo que gracias a Pilates y a los ejercicios, ha logrado abstenerse de las caperucitas rojas) que termina recordando bastante a Buffy, pero que no logra convencer porque se arriesga poco con los aspectos irreales y se afirma más en que el protagonista resuelva los crímenes y descubra sus poderes.

En tanto, Once upon a time es un intricado drama sobre la mujer destinada a salvar un universo fantástico (Jennifer Morrison, más conocida por su rol en House) en el que apenas cree. Eso sí, la faceta mágica o maravillosa es una herramienta constante y hasta se agradecen los guiños a Campanita o a los siete enanos.

Ahora, ¿valen la pena? Quizás, pero probablemente solamente si no se ha tenido acceso a Fables, la serie de cómics creada por Bill Willingham sobre cómo las criaturas mágicas que poblaron nuestra infancia fueron desalojadas de su mundo encantado y hoy viven en la clandestinidad en Nueva York. Ahí sí pasan cosas interesantes, como el divorcio de Blanca Nieves del Príncipe, por una infidelidad de este último o como el hombre lobo que se reformó y ahora es un detective. Mucho mejor que la tele.

 


 

J.J. Abrams y los adolescentes

Si hay algo que se le agradece al director de Super 8 es que pese a su éxito en el cine (en este momento está preparando Star Trek 2), no ha dejado la TV de lado. Hace pocos días se asoció con la cadena CW (experta en temáticas adolescentes) para hacer un drama. Por ahora, el título tentativo sería Maine y se trataría de la vida en un hotel rural. Ojo, que Abrams es el responsable de series como Felicity, Fringe y Alias, así que se puede espera algo grande.