La tradicional empresa textil, de las familias Magnasco y Aste, está trabajando en la fabricación de mascarillas para ayudar a Carabineros y Fuerzas Armadas, principalmente, en la pandemia.

  • 2 abril, 2020

Detuvieron completamente la producción tradicional. Desde la primera semana de marzo, Monarch, conocido por sus calcetines, medias y poleras, está dedicada cien por ciento a la fabricación de mascarillas. La idea surgió luego de conversar con amigos comerciales de Italia que habían alterado sus fábricas para elaborar mascarillas y ayudar, de esa forma, a la crisis sanitaria. Con eso en mente, Alejandro Magnasco, gerente comercial de la compañía decidió hacer lo mismo en Chile, y agregarle “un toque”: las fabricaría en bambú y con incrustaciones de cobre por las propiedades bactericidas y fungicidas de este material.

Roberto Aste, gerente de producción de Monarch, recuerda dos grandes momentos con relación al cobre: el primero, su tesis para optar al título de ingeniero civil en la Universidad de los Andes, donde el tema central fueron los calcetines de este material. La idea fue tomada por la compañía en 2009, que a partir de entonces comenzó a fabricarlos. Segundo, cuando enviaron calcetines de cobre a los 33 mineros atrapados luego del derrumbe de la mina San José. Aste dice que la apuesta por innovar rindió frutos y, hoy, la empresa se posiciona como la primera en el rubro con 78 locales a nivel nacional, siendo la única con producción chilena.

A media máquina

La compañía inauguró el año pasado su cuarta planta, sin embargo, debido a la crisis sanitaria, hoy tiene dos funcionando. Cada una produce a diario cerca de 3 mil mascarillas con cobre certificado por la Universidad de Chile. El número aumenta día a día ya que diferentes talleres en casas o similares se suman a la producción para poder fabricar la mayor cantidad posible por las necesidades actuales.

“El objetivo de la mascarilla no es rentabilizar. Sí es mantener la fuente laboral y ser un aporte para el país”, agrega Magnasco, uno de los herederos de la empresa, mientras señala que las están vendiendo a precio costo para organismos y entidades, como Carabineros y Fuerzas Armadas, mientras que en su página de internet se venden 2 por $7.990 pesos con el fin de cubrir los gastos de despachos y bodegas. La mascarilla es reutilizable y mantiene propiedades bactericidas y fungicidas luego de varios lavados.

En la fábrica de tejido, el 30% de las personas está dedicado a este proyecto, mientras que el otro 70% está de vacaciones -previamente pactadas con los sindicatos, dice- para que así puedan recibir la totalidad de su remuneración. Los que están operativos trabajan con todas las medidas de higiene recomendadas por los organismos públicos: alcohol gel, distancia de más de 1,5 metros, flexibilidad en los horarios, entre otros.

Permiso al día

El martes, el Seremi de Economía de la Región Metropolitana, Raúl Morales, asistió a la fábrica de Monarch para fiscalizar que efectivamente la producción habitual había sido postergada para producir mascarillas, insumos que en este minuto son necesarios para hacer frente a la crisis.

“Una vez que confirmamos que la empresa está funcionando únicamente para colaborar, le damos permiso para producir y permisos de desplazamiento en caso de tener trabajadores que vivan en las comunas con cuarentena”, agrega el seremi de economía. Magnasco, consciente de los permisos, necesarios para poder trabajar en estos tiempos, otorgados por el Seremi de economía reitera “el resto, por ahora, es solo trabajo de los particulares”.