Se acabaron las excusas. Bachelet dejará los estudios y análisis listos para que su sucesor decida si abre o no las puertas al desarrollo de la energía nuclear en Chile. Los expertos dicen que no hay tiempo que perder, pero los aspirantes a La Moneda –o, al menos, los que corren con ventaja– no parecen muy definidos.

  • 1 abril, 2009


Se acabaron las excusas. Bachelet dejará los estudios y análisis listos para que su sucesor decida si abre o no las puertas al desarrollo de la energía nuclear en Chile. Los expertos dicen que no hay tiempo que perder, pero los aspirantes a La Moneda –o, al menos, los que corren con ventaja– no parecen muy definidos.

 

Se acabaron las excusas. Bachelet dejará los estudios y análisis listos para que su sucesor decida si abre o no las puertas al desarrollo de la energía nuclear en Chile. Los expertos dicen que no hay tiempo que perder, pero los aspirantes a La Moneda –o, al menos, los que corren con ventaja– no parecen muy definidos. Por Elena Martínez.

En los momentos de mayor incertidumbre energética –cuando el gas argentino se hizo humo y el racionamiento amenazaba hasta el abastecimiento doméstico– los expertos dirigieron sus dardos a la otrora vilipendiada energía nuclear. Pero como la idea estaba lejos de concertar a la opinión pública y menos de entusiasmar a los ambientalistas, La Moneda optó por el camino intermedio: constituir una comisión (a cargo del físico Jorge Zanelli) y elaborar todos los estudios necesarios para que decida… el próximo gobierno.

Pues bien, los plazos se cumplieron y ahora, al calor del debate electoral, los candidatos presidenciales se enfrentan al desafío de plantear una posición más definitiva en la materia (la misma que, hasta el momento, no se conoce). De hecho, cuando lea este artículo es muy probable que más de la mitad de los estudios encargados
por el gobierno se encuentren en su etapa de elaboración final.

Se trata de cinco investigaciones: rol del Estado y sector público, marco regulador, opciones de ciclo de combustible nuclear, análisis relativo de impactos y riesgos y opinión pública. El conjunto formará parte de un (apostamos) voluminoso documento que la presidenta Bachelet recibirá a fines de año. Y recalcamos lo de voluminoso porque la carpeta incluirá, además, las conclusiones de nuevos análisis que se licitarán este semestre con el objeto de evaluar el factor sísmico y la planificación energética a largo plazo (proceso a cargo de la Comisión Nacional de Energía, CNE, según nos confirmó el ministro Marcelo Tokman).

“Presente griego”

Hay varias razones para que los abanderados presidenciales empiecen a tomar aire y a prepararse para lo que viene.

Primero, la energía nuclear no es un tema popular para el ciudadano común. Tras su sola mención asoman temores y prejuicios, a pesar del uso que le dan naciones desarrolladas como Francia y Alemania e, incluso, esa suerte de reevaluación que ha surgido en ambientes científicos, técnicos y hasta políticos.

Segundo, una dilación resultaría –por decir lo menos– cuestionable, tras tantos meses reuniendo miradas técnicas. Ya el informe Zanelli de noviembre de 2007 y su recomendación de más estudios después de ocho meses de labor, dejaron con gusto a poco a quienes esperaban una postura más tajante de las autoridades (ya fuese a favor o en contra)

Tercero, desarrollar proyectos nucleares exige mucho tiempo. Tras la decisión, no pasarán menos de 10 a 15 años hasta que el país tenga una central eléctrica funcionando. Y para qué hablar de los recursos involucrados. La cifra más conservadora es de unos6 mil millones de dólares para un proyecto, según parámetros de la Agencia Internacional de Energía Atómica. Todo indica que ni la falta de informes ni el déficit de expertos servirán como excusa para aplazar una definición. El ministro Tokman contó a Capital que el Organismo Internacional de Energía Atómica, OIEA, está colaborando en la formación de recursos humanos capacitados, mediante programas nacionales y en el exterior, visitas de expertos e invitaciones a foros para conocer experiencias. Estos programas se prolongarán hasta 2011.

Jorge Zanelli dice que no estamos atrasados, “aunque todavía no se haya decidido si poner o no en marcha un programa nuclear de potencia”. Sí considera importante que los candidatos presidenciales definan su posición en los programas de gobierno, considerando que se trata de un asunto estratégico, con efectos en el mercado, responsabilidades internacionales, compromisos de largo plazo y un rol protagónico del Estado en la regulación de la actividad.

En el propio gobierno no hay pudor en reconocer que trabajan para que resuelva el mandatario entrante. “El objetivo de este documento –nos dijo el ministro Tokman sobre el texto que recibirá la presidenta– es servir de base para que el próximo gobierno pueda seguir con el proceso de evaluación responsable de la opción nuclear en pos de tomar una decisión informada”.

La revisión de Frei

Tanto Sebastián Piñera como Eduardo Frei Ruiz-Tagle tienen a sus equipos programáticos analizando la energía nuclear, aunque con diferencias de estilo. Ambos conversaron con Zanelli cuando publicó el informe hace dos años y demostraron un alto interés.

De hecho, como buen ingeniero, el senador Frei no oculta su cercanía con estas materias. En su gobierno impulsó cuantiosas inversiones en centrales hidroeléctricas y estimuló la llegada del gas argentino. A partir de los 90 se declaró partidario de todas las opciones energéticas. En junio de 2007 fue uno de los primeros senadores en apoyar abiertamente el uso de la energía nuclear en su página web de la Cámara Alta. Su apuesta desató controversia, demostrando una vez más que la opción nuclear se analiza en nuestro país en blanco y negro, sin matiz intermedio.

Reinvención política o evolución natural, hoy no es fácil distinguir ese respaldo en el candidato Frei. En su equipo de campaña se habla más bien de analizar el asunto, considerar necesariamente la opinión ciudadana y, con ello en mano, emitir una opinión más definitiva.

Para mayor abundamiento, conversamos con el portavoz del grupo Océanos Azules, el abogado Pablo Ruiz-Tagle. Sin ningún parentesco con el candidato, es el artífice de una estrategia de convocatoria masiva que –postulan– revolucionará la estancada forma de hacer política, con conversaciones con la gente, salidas a terreno e intercambio en la web. El debate de la energía nuclear se inserta en este esquema. Nada de expertos preparando propuestas. Aquí será el ciudadano el que se hará escuchar, sin importar si tiene doctorados o no en el asunto. Una comisión sintetizará “las ideas-fuerza”.

-¿Frei podría hacer borrón y cuenta nueva respecto de lo que fue su posición histórica en la materia? ¿Y los informes de expertos?

-El considerará el informe de expertos. No estamos en contra de ellos. Estamos con ellos, pero deben –como corresponde a una democracia– escuchar y dar cuenta de sus ideas a la ciudadanía. La meta es que, confrontados con ella, lleguemos a un programa de gobierno que es para todos los chilenos, no para convencer a los especialistas. Esa es la cuestión. Y creo que existe la posibilidad en la energía nuclear, que es tan sensible, de que él revise sus ideas, porque la base de la democracia es la persuasión mutua.

La cautela de Piñera

Piñera enfrenta un escenario igualmente complejo. Dos comisiones –energía y energías renovables– forman parte de los grupos Tantauco. Y si bien la netamente programática es la primera comisión, en la segunda se hacen respetar y con voces abiertamente discrepantes de la alternativa nuclear, como los ambientalistas Sara Larraín y Manuel Baquedano. Posturas radicales como éstas son confrontadas con visiones técnicas que se sitúan en la otra vereda, como las del ex secretario ejecutivo de la CNE Sebastián Bernstein, o del consultor Renato Aburto, más proclives a la energía nuclear, dentro de un grupo que incluye profesionales del mundo de la energía, hidrocarburos, gas y las distribuidoras eléctricas.

En estas aguas navega el coordinador Ricardo Raineri, ingeniero comercial y académico del departamento de Ingeniería Industrial y de Sistemas de la Universidad Católica. El será quien redacte la propuesta para el abanderado. “El tema no es fácil”, reconoce Raineri. “Uno no se puede cerrar a una opción tecnológica. Hay opiniones distintas. No se puede decir de esta agua no beberé. Sin embargo, la opción nuclear hay que analizarla con mucho cuidado porque tiene cosas muy favorables pero también otras que evaluar con dedicación, además de los riesgos eventuales”.

Hasta ahora, el candidato no se ha definido sobre la energía nuclear. Mantiene una posición cautelosa. Sí ha dicho estar abierto a analizar toda alternativa. El punto está en su mira. Ha participado en reuniones de las comisiones, escuchado puntos de vista y encabezado seminarios especializados.

También hay conciencia respecto a que la opinión de la comunidad es básica. “Esta decisión amarra a varios gobiernos. No debiera ser decisión de un gobierno sino del Estado, algo que trascienda los gobiernos y por eso es tan importante la aceptación ciudadana”, plantea Raineri.

Opiniones del mundo
Profesionales de distintos países son los autores de los estudios licitados por el gobierno. El marco regulatorio es obra de STUK, el organismo regulador de la industria nuclear en Finlandia. Para el análisis del ciclo de vida del combustible –y que evalúa todas las etapas, desde la minería del uranio hasta la disposición final de los residuos- fue contratada la consultora inglesa AMEC. Y en el caso de los impactos y riesgos, la licitación fue obtenida por la Corporación Nucleoeléctrica de Rusia. La Universidad Adolfo Ibáñez desarrolló la investigación sobre el rol público y privado, junto con SENES, una consultora canadiense que se especializa en temas de energía nuclear. Este año, el único trabajo adjudicado es el de opinión pública, que lo realizará Tironi & Asociados. Vienen próximas licitaciones sobre investigaciones en sismicidad, recursos humanos y un segundo análisis, más en profundidad, sobre marco regulatorio. Cada estudio es supervisado por el grupo consultivo nuclear –que integran académicos y especialistas- y expertos de la Comisión Chilena de Energía Nuclear. Trabajan en conjunto con el Organismo Internacional de Energía Atómica.