Todo comenzó con un sueño. Literal. Fue en octubre de 2014 cuando la australiana Fabian Dattner soñó que estaba en un barco en la Antártica. En la sala de la barcaza había 45 mujeres, de diferentes profesiones, a las que ella ayudaba a encontrar su lugar en el mundo, a elevar sus conocimientos sobre lo que estaba pasando en el planeta y a enfocarse en el trabajo en equipo. Hoy, su fantasía se está haciendo realidad y 243 mujeres ya han participado de su programa.

  • 24 enero, 2019

La idea estaba presente en la mente de la activista y consultora de liderazgo, solo tenía que aterrizarla y ver si era posible. La primera en enterarse de su sueño fue la ecologista marina y modeladora de ecosistemas, Jess-Melbourne Thomas (30). “Dicen que las locuras puedes ser creíbles con el primer seguidor y así fue”, cuenta Dattner, mujer de pelo color morado cuya edad no entrega a los medios. Juntas enviaron una propuesta a la división australiana de la Antártica y fueron sumando a otras mujeres al proyecto.¿Podría enseñar cursos de liderazgo para mujeres en la Antártica? Se propusieron encontrar 45 mujeres dispuestas a viajar en un plazo de seis meses. Para su sorpresa, tuvieron 180 inscritas en 3 semanas. Desde entonces Dattner se ha enfocado en el plan de llevar a 1.000 mujeres al continente blanco a través del programa Homeward Bound para aumentar así la influencia y el impacto de las mujeres en la toma de decisiones que dan forma al planeta.

Acciona, compañía pionera en desarrollo y sustentabilidad en Chile, patrocina el programa Homeward Bound. Otros proyectos de la compañía son la Línea 3 del Metro de Santiago y la carretera de circunvalación en Américo Vespucio Sur.

¿Por qué 1000 mujeres líderes? 

“Probablemente algunos no me crean la historia del sueño, pero es verdad. Para mí es importante diferenciar el término líder del de liderazgo. Esto no es sobre personas, es sobre habilidades y capacidades. El modelo de liderazgo que tenemos hoy es un modelo militar y jerárquico, en el que en la cúspide se encuentran las personas que desarrollan las capacidades, toman decisiones y la gente de los eslabones inferiores aplican el plan. ¡Pero ese no es el mundo en el que vivimos!

Hay una gran cantidad de personas de entre 17 y 30 años que saben más de cómo manejar el planeta que personas de entre 50 y 70 años, porque ellos controlan la tecnología y la entienden, está implantada en sus cabezas. Quizás las personas de entre 17 y 30 años no lideran el mundo, pero entienden mejor como éste se comunica. Y las mujeres lograrán ser líderes más efectivos porque somos más inclusivas y colaboradoras.  Hoy las mujeres logran más coraje en equipo.

El conocimiento en estos años siempre ha sido lógico, es decir, el conocimiento se va acumulando en capas, por lo mismo se creía que el senior es el que tiene mayor experiencia y puede liderar. Pero no es tan así ahora, que hay más relaciones horizontales y no jerarquizadas. La ciencia sigue basándose en este conocimiento acumulativo, pero hoy puedes ser famoso por nada. Sabemos más del trasero de Kim Kardashian que de lo que está pasando con la temperatura del planeta. Y estamos más interesados en eso”.

 

¿Cómo se financia?

“Buscamos financiamiento en Australia y no encontramos debido a lo caro del viaje. Tomamos la decisión en junio de 2015 de que partiríamos desde Ushuaia, que sería más económico y que llevaríamos grupos de 80 mujeres cada vez. Cada mujer debe pagar su espacio en el barco y el resto son donaciones.  El programa consiste en 12 meses de cursos de liderazgo, en el que todas las generaciones se mezclan generando una red colaborativa. Ese año finaliza con cuatro semanas en la Antártica. Luego te conviertes en el mentor y soporte del programa y entregas un feedback sobre lo que funcionó y lo que no. Las egresadas luego apoyan como guías.  Astrofísicas, ingenieras, tecnólogas, activistas, biólogas marinas… Ya hay 243 mujeres que han viajado a la Antártica con Homeward Bound”.

 

¿Te consideras feminista?

“Siempre es difícil responder a esta pregunta. Vivimos en una época donde la palabra se ha convertido en algo confuso. Diría que soy una mujer y soy una líder, antes de decir que soy feminista. Pero apoyo profundamente a las mujeres. Creo que estamos llegando al final de la dominación por parte del hombre en el liderazgo. Necesitamos urgentemente el modus operandi del cerebro femenino en este ámbito. Urgentemente. Hay una hermosa canción que me fascina llamada “Put a women in Charge” de Keb’ Mo’, creo que todos debieran escucharla, rompe el corazón”.