Asegura que es él la oveja blanca de su familia, dice que nadie lo retó después de su episodio del cambio de mando, cuando salió del Congreso a tomar aire, y le pide a su hermano Sebastián que confíe en él. asegura, además, que le queda carrete para rato. “A los 80 me chanto, ¿Llegaré?”.

  • 29 marzo, 2018
Fotos: Verónica Ortíz

La casa de Miguel Piñera es tal como uno podría imaginarse. A un costado del Parque Intercomunal de La Reina, se abre un portón que da paso a un antejardín en el que hace tiempo no pasa un jardinero. Papurri, un golden retriever, se acerca manso a ver quién llega, mientras en la mesa de la terraza se ven algunos restos de la noche anterior: conchos de algún copete en vasos de vidrio. Adentro, en las paredes cuelgan inmensos collages de selfies: el Negro con Barack Obama, con Robert de Niro, con Alexis Sánchez, con todo tipo de celebridades y también con algunas de sus ex parejas. En el patio de atrás hay un estudio de grabación con varias guitarras, y a un lado, la piscina.
Explica Miguel que esa es la casa de los amigos, donde se juntan los del Club de Toby que tiene en su grupo de whatsapp. Ahí siempre se prende la parrilla para hacer la previa de las largas noches que vienen por delante. Ahí también han circulado personajes como Charly García, los integrantes de Illapu y Joe Vasconcellos.

José Rubén Olivos, manager de Piñera hace más de 30 años, lo acompaña durante la entrevista porque están preparando el lanzamiento de un nuevo disco con grandes éxitos y covers de Louis Armstrong, Edith Piaf y Cat Stevens, entre otros. También se viene un programa de televisión llamado Vinilo Video Televisión, que van a conducir juntos, y una gira promocional por Centroamérica con el sencillo Tú, yo y este amor, grabado a dúo con el reguetonero boricua Gotay.

Instalado en la terraza, listo para empezar su jornada cuando ya oscurece, José Miguel Carlos Piñera Echenique se lanza a conversar de su pasado, presente y futuro. Sabe que los próximos cuatro años tiene que portarse bien, pero asegura que lo hará por iniciativa propia porque nació chicharra y morirá cantando.

La bohemia

“Empecé cantando en el coro de misa del colegio, desde chico. En mi familia nadie canta, Sebastián trata de cantar, pero como cantante es un buen presidente (ríe). Mi viejo siempre fue intelectual, le gustaba la música y el arte. Cuando vivimos en Nueva York, porque él era embajador, me llevaba a Greenwich Village a ver a Bob Dylan y Joan Baez, entre otros. Yo tenía como 16 años y nos instalábamos en los boliches a escuchar música, mi viejo tomaba café y yo, cerveza. Mi papá no tomaba copete, pero no te aburrías nunca con él. Era un gallo sencillo, humilde, cariñoso. Yo era el regalón del papá y Sebastián era regalón de la mamá. Salí diferente a mis hermanos porque me tocó crecer en Europa y en Estados Unidos en plena época rebelde, entonces aprendí otras culturas. Hablo inglés y francés y tengo buen acento, no es por tirarme flores, pero es que tengo oído de músico. El inglés lo hablo como gringo, incluso creo que el español es el idioma que peor hablo. No sé escribir en español, escribo vaca con b larga (ríe). En 1969 me arranqué a Woodstock porque mis papás no me habían dado permiso para ir. Se supone que iba a ir por el día y me quedé como una semana (ríe). No había ni teléfonos para avisar. Me tocó ver a Jimmy Hendrix y pedirle un autógrafo a Carlos Santana.

Volví a Chile a los 16 años, el año 70, estuve aquí para el gobierno del doctor Allende y lo pasamos chancho. Carreteé en la UP cuando estaba todo pasando en la parte cultural, había recitales, obras de teatro, cultura, de ahí salieron los Inti, los Quila, los Jaivas, Illapu. Yo no soy de izquierda ni de derecha, soy solo un músico independiente, bohemio, patiperro y hippie. Voto por mi hermano y si mi hermano fuera de izquierda, votaría igual por él. La familia está antes que la política. Pero admiro a muchos grupos de izquierda, por eso les he hecho homenajes a Violeta Parra, a Illapu, a Víctor Jara y Pato Manns. Lo pasé pésimo para el Golpe, esto no lo he contado nunca. Me fui en cana. Yo tenía un jeep militar, un Land Rover verde, ahí íbamos con mis amigotes pasando el túnel Lo Prado y nos agarró una cuca. Andábamos con ponchos y creyeron que éramos miristas, o qué sé yo, nosotros nada que ver, si no andábamos en política, pero nos fuimos detenidos cuatro días al Fortín Prat en Viña del Mar. Mi papá era diplomático, gracias a eso salimos libres. Lo que más me dolió fue que me cortaron el pelo, yo tenía una peluca larga maravillosa y salimos pelados, parecíamos milicos. Ahí vinieron los toques de queda, no se podía salir de noche y yo vivo de noche. Entonces me fui de Chile, a viajar”.

El patiperro

“Partí al Cuzco, conocí a una gringa, me enamoré y me casé. De blanco, pelo largo, bien hippie. Vivimos juntos en California, en Hawaii, a la gringa de ahí le bajó una volada muy mística y se fue a la India a instalar a Goa. Viajé por Bolivia, estuve recorriendo Brasil como tres años, anduve un año metido en la selva, después Colombia, Centroamérica, California. Ahí me quedé hasta el año 80, que me volví porque mis papás ya estaban más o menos de salud y yo llevaba mucho tiempo patiperreando. Llegué con mis disquitos bajo el brazo con canciones como La luna llena, Como el sol y La guajira. El Pirincho Cárcamo me tocó en la radio Galaxia y de un día para otro llegué al número 1. El 83 me invitaron al Festival de Viña, fue mi época gloriosa. El primer Piñera famoso fui yo. El año 80 yo ya era famoso en todo Chile. Antes, Sebastián era hermano mío; ahora, yo soy hermano de él. Fui el primer zorrón, vengo hablando así desde el año 70, el ‘tranquilito, perrito’ es mío. Ahora andan todos con el perrito. Tranquilito-perrito-papurri-papá. La frase ‘ponte las pilas’ también la inventé yo. Soy un nostálgico. En los años 90 me dediqué a abrir boliches: Tutix, Entre Amigos, Entre Negros, Moros y Cristianos, Entre Diosas. El 2000 me casé y me fui a la cresta porque mi mujer, la Belén (Hidalgo), no me dejaba juntarme con mis amigos hippies, era muy estricta ella. Quería que yo cambiara y cómo iba a cambiar a esas alturas de la vida. Pero soy amigo de todas mis ex, con la Carlita hablo harto, con la Belén también. Peleo, pero al tiempo me pongo en la buena e incluso salen unos remember por ahí. Ahora no estoy pololeando, pero estoy saliendo, hay una chica que me gusta. Me he casado varias veces con ritos místicos y oficialmente con la Ximena Salazar, después con la gringa y con la Belén”.

La eterna noche

“Yo tipo 20.00 horas me estoy levantando, aquí en esta casa se hace la previa. Más tarde recorro Santiago entero, empiezo en Vitacura, Plaza San Enrique, Bellavista. La noche es mágica. En el día no tengo nada que aportar, nada que hacer, salgo de día y quedo estresado. Hoy tuve que ir al dentista y casi me vuelvo loco con los tacos. Salgo todas las noches, siempre hay algo, llega la noche y me dan ganas de tomarme un whiskicito, ir a un buen restaurante, escuchar música en vivo. Ahora me canso más bailando eso sí. Pero lo que más me gusta es subirme al escenario, ahí me siento en el cielo. Mejor si es con una buena pareja al lado, una chica que sea guapa, inteligente y con buen sentido común. He tenido suerte con las mujeres, no sé por qué: ‘Por qué me siguen las mujeres…’ (canta la canción de Adrián y los Dados Negros).

Ya todo Chile sabe que mi mamá dejó una cartita antes de morir. Decía que José cuida a la Guadalupe y la Guadalupe a José. Pablo a la Magdalena y la Magdalena a Pablo, Sebastián al Negro y el Negro a Sebastián. Y yo igual lo cuido. Cuando lo veo mal le digo: ‘Hermanito, estamos mal perrito, estai canoso, arrugao…’. Cuando Sebastián era senador, yo tenía una discoteque en Cancún que se llamaba Capitán Tutix, entonces veo un día a mi hermano en la tele y lo encontré mal: en seis meses se le había puesto el pelo blanco. Ahora para qué decir, si se arruga más se queda ciego (ríe fuerte). Le dije: ‘Hermanito, estamos pal loli. Te hacen falta unas vacaciones, ¿por qué no vamos a Cancún a conocer mi discoteque?’. Me respondió que estaba loco y que tenía la agenda completa. Pero algo le pasó, porque al rato me llamó para aceptarme la invitación. Partimos. Sebastián no carretea, apenas toma trago, allá sí se relajó, pero a pura Cachantún instalado en la playa leyendo. En la noche fuimos a ver a mis amigos de Maná que tocaban en el Tutix. Al día siguiente tomó un poco de sol y después lo busco y no lo encuentro. No estaba su ropa ni la maleta. ¡Se había ido! Sebastián no puede estar tres días echadito para atrás en una playa. Es hiperquinético y trabajólico. Su pasión es trabajar”.

Portarse bien

“Estoy consciente de que estos cuatro años tengo que portarme bien. Sebastián nunca me ha dicho nada, pero yo mismo me pego la cachada. Portarse bien significa no meterse en ningún atado. Por eso ahora ando con chofer, no manejo más porque en la noche me gusta tomarme mi copita de vino tinto, mi pisquito sour, no soy alcohólico, pero sí me gusta mi copetito. Lo que pasó el día del cambio de mando es que la prensa te anda buscando para tirarte la lengua. Yo entré con mi invitación y a la hora. Incluso saludé a Evo Morales y al rey Juan Carlos. No tienen idea de quién soy, pero me presenté: ‘Su majestad, soy el hermano músico del presidente Piñera’. Buena onda el rey, me tiró unas flores. Entonces salí a tomar aire, es la pura y santa verdad, y justo estaba toda la prensa. Se me acercaron y me preguntaron por qué estaba afuera. Mostré la invitación, llegó un periodista, bien pesado, se notaba que no era piñerista (ríe) y me dice: ‘¿Por qué te echaron?’. Lo encontré desubicado, entonces le dije: ‘Perrito, no hablís huevás’. Ahí estuve mal, reconozco. Después la arreglé un poco y le dije: ‘No hablís tonteras’. Me comprometo a portarme bien estos cuatro años, hermanito lindo. Quédate tranquilo, confía en mí. Soy chascón, pero no hueón.

Quién me va a retar a mí, si soy el que mejor se porta de los Piñera (ríe). Soy la oveja blanca, hay otras ovejas negras… No vamos a dar nombres (ríe). A José le tengo mucho cariño, es un gran hermano, pero lo veo muy poco, es el más retirado de la familia, tiene su onda, le va muy bien en lo que hace, es muy inteligente, pero no lo veo mucho. Todos los lunes nos juntamos en la casa de mi hermana Pichita a conversar de lo que ha pasado en la semana, contingencia nacional, son almuerzos muy entretenidos, con mucha copucha y pelambre. Para mí es un orgullo tener un hermano presidente. Sebastián es una persona con una capacidad de gestión y de trabajo inmensa. Lleva el servicio público metido adentro, porque si yo fuera él, con toda la plata que tiene, no trabajaría más. Me iría en un crucero con toda mi familia a viajar por el mundo. Para qué meterse en el cacho de nuevo, si no pregúntale a Michelle Bachelet.

La ex presidenta me parece encantadora, me cae muy bien. Tengo el honor de conocerla, estuvimos juntos en ese famoso asado en Caburgua cuando ella era ministra de Defensa. Yo iba en lancha con Sebastián y de repente la veo con los anteojos largavista: ‘Sebastián, está la ministra Bachelet tomando sol en la playa con dos amigas, invitémosla a un asadito’. Nos acercamos a la playa y la invitamos. ‘Ya po’, prendió la señora. Fuimos de vuelta a la casa, preparamos todo, compramos cordero, venía la futura presidenta, entonces estábamos nerviosos los Piñera y éramos como 50 entre sobrinos, nietos, cuñados. Fuimos a buscarla en lancha, primero su pisquito sour, todo muy formal. Después saqué la guitarra, canté un par de canciones de Violeta Parra, le canté Michelle ma belle de los Beatles. De ahí agarró ella la guitarra y se tocó unos temas. Nos dejó muy impresionados: canta increíble, toca guitarra, muy amorosa, nada que decir, lo pasamos bomba en ese asado”.

“A los 80 me chanto”

“De salud estoy bien, me chequeo cada seis meses. Estoy viejo, pero bien. Nunca he fumado tabaco y de chico era bien deportista. Hace tiempo que estoy chantado porque los años van pasando. En esta casa hay piezas para toda mi gente, sobre todo para mis amigos que se van separando. Todos mis amigos son treintones. No tengo amigos de 60 años ni que salgan todas las noches. La juventud se contagia, hay gente que me dice: ‘Negro, haz dieta, toma antioxidante, haz deporte’. Hago dieta, hago deporte, pero lo principal es andar con gente joven. Por eso todas mis pololas son jóvenes, porque uno tiene la edad de sus pololas. Yo creo que a los 80 ya me chanto. ¿Llegaré? (ríe). Me río mucho con la imitación que Kramer hace de mí. La de Sebastián también es muy buena, pero a mi hermano no le gusta mucho, aunque ahora se lo toma con más humor. Al principio le molestaba lo de los tics, pero yo le dije: ‘Ríete, ya es un honor que Kramer te imite’. Yo he participado de sus dos películas, lo admiro, es seco, me ha sacado la foto entera.
No trabajaría directamente con Sebastián por nada del mundo, es que es muy exigente. Si cuando hice campaña con él me sacaba de la cama a las 6.00 AM y yo me había acostado a las 5.00 AM (ríe). ¡Cáchate! Me gustaría hacer una fundación para ayudar a los músicos jóvenes que no tienen acceso a producir su música. Ya lo he hecho con varios muchachos, les presto el estudio, les ayudo con contactos. Solamente quiero decir que soy un agradecido de la vida, de mi familia, de Dios. Quiero agradecer todo lo que tengo y lo voy a hacer realizando muchos beneficios a lo largo de Chile”.