El anuncio de Colbún de poner freno al megaproyecto Hidroaysén, por considerar que no están dadas las condiciones para desarrollar iniciativas de esa magnitud, reabrió el debate sobre el dilema energético que vive Chile. Hay “miedo a la oscuridad” y no se habla de otra cosa en seminarios, reuniones privadas, directorios, conversaciones de pasillo y hasta los fines de semana. Capital realizó un catastro entre las principales compañías productivas y de uso intensivo de energía en el país para conocer cómo están enfrentando el problema.

  • 5 junio, 2012

El anuncio de Colbún de poner freno al megaproyecto Hidroaysén, por considerar que no están dadas las condiciones para desarrollar iniciativas de esa magnitud, reabrió el debate sobre el dilema energético que vive Chile. Hay “miedo a la oscuridad” y no se habla de otra cosa en seminarios, reuniones privadas, directorios, conversaciones de pasillo y hasta los fines de semana. Capital realizó un catastro entre las principales compañías productivas y de uso intensivo de energía en el país para conocer cómo están enfrentando el problema. Por Fernando Vega

Empresas que se embarcan en planes de ahorro o respaldo de energía, otras que están pensando en generar su propia electricidad o analizando si aún resulta económicamente viable seguir produciendo en Chile con estos costos. Así de malo es el panorama de la energía en el sector productivo.

Y si el escenario ya es pesimista, se volvió peor con el anuncio de Colbún el miércoles 30 de mayo de paralizar indefinidamente el ingreso del estudio de impacto ambiental de la indispensable línea de transmisión que conectaría Hidroaysén al sistema interconectado central. En la práctica, la eléctrica de los Matte le puso puntos suspensivos al proyecto, complicando además al gobierno al cuestionar la existencia de una política energética. “Colbún estima que no están dadas las condiciones para desarrollar proyectos de esta magnitud y complejidad”, indicó la empresa en su comunicado dirigido a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), plasmando un reclamo que se ha hecho recurrente en el empresariado local.

Según datos de Central Energía publicados por Diario Financiero, entre procesos judiciales y decisiones políticas, en la actualidad hay cerca de 7.000 MW de capacidad instalada en proyectos paralizados: casi tres veces todo lo que podrían haber generado las cinco represas de la Patagonia que contenía el proyecto Hidroaysén.

Ello, pese a que según el informe de marzo de la Cámara Chilena de la Construcción, basado en el catastro de la Corporación de Bienes de Capital, hay 103 proyectos de energía en el país, con una inversión de 20.925 millones de dólares para el quinquenio 2011-2015. Claro que en esa cuenta entraban las centrales Castilla, que se encuentra paralizada y Angostura de Colbún, cuya construcción está retrasada.

El diagnóstico que privadamente entregan las empresas es que Chile está muy vulnerable. El crecimiento de la demanda y la falta de lluvias, sumados a los retrasos en las inversiones indican que los esfuerzos no han sido suficientes para evitar que el país pueda quedarse a oscuras. También les preocupa el mantenimiento y modernización de las infraestructuras eléctricas, ya que en los dos últimos años se han producido diversos cortes y existe la certeza de que el sistema no está preparado para enfrentar una gran contingencia de cualquier tipo.

A mediados de abril, durante la junta de accionistas de Copec, el presidente del holding, Roberto Angelini, dijo que “sin estas

El diagnóstico de las empresas es que Chile está muy vulnerable. El crecimiento de la demanda, la falta de lluvias y los retrasos en las inversiones indican que el país puede quedarse a oscuras. También les preocupa el mantenimiento y modernización de la infraestructura.

fuentes tradicionales, como son el gas, el petróleo y el carbón, es difícil responder a los requerimientos de Chile, que creció 6% en 2011 y cuya demanda de energía está hoy expandiéndose a una tasa de 7%”.

A eso se suma la incredulidad que produce que en un país rico en agua los costos de la energía sean uno de los más altos de América Latina.

Actualmente, del total de capacidad instalada en los últimos años, el 80% corresponde a centrales térmicas que queman carbón, petróleo o gas.

Hay que decir, eso sí, que la cara amable de esta crisis ha sido un aumento en la eficiencia energética de las compañías y una conciencia más “verde”.

La dispar realidad de la industria
En la industria, que por sus procesos productivos es muy intensiva en el uso de energía, el impacto de la crisis ha sido más bien dispar. Mientras algunas compañías se quejan de que con estos costos es cada más difícil fabricar o competir, hay otras que gracias a nuevos contratos con las distribuidoras han conseguido mejores precios.

En la cementera Polpaico el costo de la energía equivale hoy al 25% de sus gastos. Hace un año, eso sí, era de un 30%, pero entre 2007 y 2008 equivalía a tan sólo el 10%, gracias sobre todo a la existencia del gas natural argentino. “El 2010 fue el peor año. Aunque hoy no ha cambiado mucho, hay una tarifa estable en Santiago. Pero en Concepción es distinto, ya que se ha visto más afectada por el cambio de precios. Ha subido el gasto de energía en un 12% el 2012”, explica Roberto Polit, director de Operaciones Cemento de la compañía.

A pesar de ello no han tenido que tomar medidas para enfrentar la estrechez energética, aunque tienen en carpeta proyectos menores para mejorar la eficiencia de sus plantas y equipos.

Para adelante, la firma ve que el verdadero alivio llegará cuando se acabe la sequía y se construya Hidroaysén. “Esa energía sería la única que bajaría los costos”, afirma Polit. En Melón, durante enero y febrero, los costos en energía tuvieron un aumento relativo entre el 6% y 7%. Sin embargo, en los meses de marzo y abril registraron un incremento del orden del 40%, “algo que no estaba en nuestras previsiones y afecta de manera significativa nuestra estructura de costos”, informó la empresa a Capital.

Y el escenario no es nada favorable. “Los niveles a los que se esperaba volviera el costo de la energía eléctrica no van a ser los mismos que hace cinco años, lo que va a significar un problema para el país en cuanto a suministro y tarificación. Esto va a tener como consecuencia la pérdida de competitividad de todos los procesos productivos de Chile frente a otros países de la región. Se dijo que el costo de la energía eléctrica en Chile bajaría el 2013, luego la predicción se desplazó para el 2016 y hoy se habla del 2019; la verdad es que cada día lo vemos con más preocupación”, sostiene Polit.

En las cementeras, donde los hornos deben estar encendidos las 24 horas del día durante todo el año, el costo de la energía es clave para el precio final del producto. Y por ello “se ha generado una desventaja competitiva de la industria respecto a la realidad mundial”, dicen en las compañías.

Y si bien hasta ahora en Polpaico no han tenido problemas, siempre están atentos, dado que la estrechez en la matriz energética puede significar falta de confiabilidad en el suministro. Por eso, desde hace algún tiempo buscan fórmulas para contar con su propio sistema de respaldo. “Hemos estudiado la co-generación a partir de los gases calientes que sacamos de nuestro proceso. Por el momento no está dentro de nuestro foco entrar a ese negocio. Las probabilidades son más bien bajas, ya que los niveles a los que podríamos llegar con esto son del orden de los 3MW y, en una unidad productiva en la que consumimos alrededor de 25 MW hasta 30MW, representa entre un 5% a 10% de aporte, lo que tampoco resolvería el problema integralmente ”, explican en la empresa.

Cristalerías Chile también da cuenta de su inquietud. Eduardo Carvallo, gerente de administración y finanzas dice que han efectuado inversiones por 180 millones de dólares en los últimos 5 años, “para mejorar nuestra eficiencia productiva y de esta forma permitir que nuestra botella sea competitiva para nuestros clientes”. Además están licitando a largo plazo la energía eléctrica de sus dos plantas.

En la firma, el costo de energía y combustibles aumentó un 13% el primer trimestre de este año respecto al año anterior y en los primeros cinco meses del 2012 el gasto en este ítem ha llegado a representar más del 35% del costo total de una botella de vidrio.
Una de las pocas compañías que anuncian reducciones de gastos en energía es Masisa. La compañía forestal controlada por el Grupo Nueva informó que en ese item sus costos cayeron 15,7%, “producto de nuevos contratos de suministros a precios fijos” y a el uso de su nueva planta de co-generación en Cabrero.

Este fenómeno, que comenzó como un proyecto ambiental y de responsabilidad social de varias compañías, se ha ido convirtiendo en un auténtico negocio. Arauco, mediante la quema de desechos de sus bosques no sólo logra autoabastecerse, sino que además vende energía al sistema a través de 11 plantas de generación eléctrica, de las cuales nueve utilizan biomasa como combustible.

En Punta de Cobre los costos sólo en energía eléctrica subieron 28%, combinando el alza del valor del insumo con el aumento de su demanda, mientras que en Soprole el gasto en este mismo item saltó 22%, pero el de transporte casi se duplicó.

Por ahora, eficiencia única salida
“En el corto plazo se ve una situación de estabilidad dentro de la criticidad de la situación, con una gran dependencia de las variaciones del clima. Se observa que la disponibilidad de energía será cada vez más compleja según pasen los años y no se ponga en marcha un proyecto de diversificación de la matriz energética y de mejoras en las redes de transmisión y distribución. Las fallas de las redes de distribución y suministro en el último tiempo son elocuentes como evidencia de los problemas que no se están abordando con oportunidad”, dice Carlos Kubik, gerente general de Empresas Banmédica.

El holding, que controla varias clínicas privadas, también muy intensivas en el uso de energía eléctrica, debió impulsar un plan de ahorro frente al alza de los costos, que partió hace cinco años.

Las medidas apuntan especialmente a disminuir el consumo de energía eléctrica y gas en sus instalaciones. Sólo entre el primer trimestre de 2011 e igual período de este año, la firma consiguió recortar en 4% el costo en energía, pese a que éste venía en alza.
Por lo mismo, la compañía está planeando duplicar el uso de paneles solares para calentar toda el agua de la Clínica Dávila y además están evaluando el uso de generadores frente al escenario de inestabilidad.

En Metro de Santiago informan que el gasto energético bajó 8%, explicado por menores precios de la electricidad y un menor consumo derivado de mayor eficiencia, ya que su oferta de transporte subió 2,5% entre marzo 2011 y marzo 2012.

Aunque no pueden entregar cifras, en IBM han debido tomar una serie de medidas para enfrentar el problema. El aire acondicionado se apaga media hora antes del término de la jornada, se cambiaron los equipos de baja eficiencia energética, toda la iluminación comenzó a ser controlada en horarios no-hábiles de trabajo y se pusieron en marcha varias campañas de comunicación interna con los empleados a fin de crear conciencia de no malgastar la energía.

Según informó la compañía, el manejo eficiente va también de la mano con el programa corporativo de apoyar medidas que ayuden a cuidar y mejorar el medio ambiente.

Agua
Las sanitarias, que también son muy intensivas en el uso de energía, han declarado un alza en sus costos producto de este item. Las dos principales operadoras del país, Aguas Andinas y Essbio registraron un aumento en sus facturas durante el primer semestre de este año y el 2011.

La operadora de las regiones de O’Higgins y Biobío informó en sus resultados de marzo que el alza de la electricidad impactó en un aumento de sus costos en materia primas, que subieron 3%. Aunque durante 2011, la firma debió pagar en total 1.441 millones de pesos más que 2010 en electricidad, según indica en su reporte.

En Esval el aumento fue del 8%, atribuible primordialmente a la extensión de sus operaciones y a la entrada en operación de nuevas plantas; y en Aguas Andinas el aumento de los costos se atribuye sobre todo a un mayor uso de energía eléctrica para extraer agua subterráneas con más intensidad.

Luz y clima para el mall
En el retail, donde la luz y la climatización son elementos esenciales de su actividad, diversas compañías informan de aumentos en torno al 8% en promedio entre un año y otro.
En Walmart, por ejemplo, los costos en ese item se expandieron 7,1% al primer trimestre de este año, alcanzando los 7.300 millones de pesos, mientras que en el icónico mall Parque Arauco el gasto energético subió 17% entre marzo de 2012 e igual mes del año anterior, llegando a los 350 millones de pesos. Al observar sus costos de venta, se puede apreciar que la firma sólo gasta más en el pago de contribuciones de bienes raíces. Ni a personal, mantención o vigilancia el centro comercial destina más recursos que a energía.

Esta semana el ministerio del ramo junto a ejecutivos del retail renovaron un acuerdo de eficiencia energética con el objetivo de seguir bajando el consumo de iluminación.
La presidenta de la asociación gremial de supermercados, Susana Carey, destacó que estas iniciativas son de gran utilidad para mejorar el sistema operacional en los locales, ahorrando energía, optimizando la iluminación para el usuario y mejorando sus bases de licitación o de interlocución con los proveedores.

En el sector agrícola, la compañía Rosa de Sofruco identificó dentro de los riesgos operacionales de su negocio la posibilidad de apagones, por lo que incorporó sistemas de seguridad -como grupos electrógenos- para “sostener el abastecimiento de energía eléctrica en horarios punta y ante eventuales racionamientos”, según indica en su balance al primer trimestre de este año y, en Carozzi la cuenta de la luz subió 22%.

Escenarios que probablemente se seguirán repitiendo en el país, mientras no haya claridad del futuro eléctrico. Al cierre de esta edición, todos esperaban atentos, las definiciones del directorio de Hidroaysén, para ver si Endesa apoyará la decisión de los Matte o continuarán con el trámite ambiental de la línea de transmisión. Mientras, el gobierno anunciaba que el dilatado proyecto para construir la carretera eléctrica será apurado para que ingrese al Congreso en septiembre.