“La gente normal, feliz, equilibrada, no suele convertirse en figura del cine o del rock. Es algo que con mayor frecuencia está reservado a esas personas que en su infancia sufrieron privaciones o algún trauma. De ahí la ferocidad con la que buscan la fama o el reconocimiento a cualquier precio y su insaciable necesidad […]

  • 23 junio, 2014

EFE-Mick-Jagger

“La gente normal, feliz, equilibrada, no suele convertirse en figura del cine o del rock. Es algo que con mayor frecuencia está reservado a esas personas que en su infancia sufrieron privaciones o algún trauma. De ahí la ferocidad con la que buscan la fama o el reconocimiento a cualquier precio y su insaciable necesidad de la atención y el cariño del público”, escribe Philip Norman (Londres, 1943) no tanto para subrayar la rareza de la existencia de alguien como Michael Philip Jagger como para ensalzar su aura de excepcionalidad.

Una grandeza capaz de inspirar gruesos volúmenes -600 páginas de nada- como el que ahora publica Anagrama bajo el título de ‘Mick Jagger’. Dos palabras. Un nombre propio. ¿Para qué más?

El escritor británico, autor de títulos dedicados a los Beatles, Buddy Holly, John Lennon, Elton John o los propios Rolling Stones, [tweetable]barajó como posible título el de ‘Satan From Suburbia’, pero al final el nombre del cantante inglés se acabó imponiendo[/tweetable] ¿Qué mejor manera de desmenuzar su carcasa pública, de desarmar esa gesticulación permanente y recorrer las edades del rock que lucen tatuadas en el rostro, que reducirlo a un nombre y un apellido? “Mick es interesante porque mucho de lo que tiene que ver con él es completamente falso”, aseguraba Norman cuando apareció la edición inglesa de un libro que esquiva la fachada pública para adentrarse (o por lo menos, intentarlo), en los entresijos de la personalidad de Jagger.

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