Heredero de los primeros SUV de lujo, la actual apuesta de Mercedes en la categoría favorita de la actualidad utiliza toda la experiencia de la marca en esta área para proponer un vehículo equilibrado, premium, eficiente y con mucho poder. Para llegar cómodo a cualquier lugar.

  • 19 julio, 2018

Elegante, robusto y atractivo. El Mercedes-Benz Clase GLE es uno de los últimos herederos de un modelo legendario; el ML, uno de los primeros SUV de lujo lanzado en el ya lejano año 1997. Hoy, tras el cambio de nomenclatura de la marca (donde desapareció la Clase M), su denominación es GLE, que lo define como el SUV medio de la marca representada en Chile por Kaufmann.

Dueño de una estética que hace prestigio de su marca, cuenta con un musculoso capó, con líneas orgánicas que evolucionan, dotándole de identidad a la silueta tradicional de un SUV. Su máscara como elemento central, además de grandes tomas de aire en los bajos, acentúan su vocación deportiva, mientras que sus laterales con nervaduras marcadas aumentan la sensación de movimiento y libertad, que es casi la declaración de principios del GLE en su variante 250d (motor diésel).

En su interior, las cosas evolucionan a un ritmo sereno, pero atractivo. El trabajo de la tapicería en cuero, con gran atención a los detalles; la calidad de sus uniones y moldura en madera, los acabados de primer nivel, el volante deportivo, achatado en la parte baja, hacen de estar en este contexto una experiencia completamente Mercedes-Benz.

Como la mayoría de los modelos de nueva generación de la marca, cuenta con dos pantallas que son las protagonistas del habitáculo del GLE 250d. La primera interactúa con el conductor y se encuentra en el tablero de instrumentos. Mediante botones en el volante, permite acceder a variada información sobre el funcionamiento del auto y sus sistemas, que entre otras cosas incluye tres modos de conducción: Eco, Confort y Sport, cada uno con distintas caras de la personalidad de este modelo.

En tanto, la pantalla central –flanqueada por los medidores analógicos de tacómetro y velocímetro– cambia según el uso y configuración.

Uno de sus principales atributos es su motor diésel de 4 cilindros, turbocargado y con intercooler: sus 500 Nm de torque (la fuerza del auto) y 205 HP de poder que proceden de 4 cilindros en 2,1 litros de desplazamiento. Una transmisión automática de 9 velocidades 9G-Tronic Plus, veloz, silenciosa y eficiente envía los caballos de fuerza a las cuatro ruedas mediante el sistema de tracción 4Matic.

En modo sport y con presión en el acelerador, la fuerza se vuelve protagónica. En Eco, en tanto, la prioridad es el cuidado del medio ambiente y la eficiencia, al apagar el motor cada vez que el auto se detiene. El modo confort, en cambio, ofrece potencia y una conducción amigable y más convencional.
Es precisamente esta característica la que hace que el Mercedes GLE 250d destaque. El dinamismo que es capaz de imprimir 500 Nm es algo que sorprende, ya que se traduce en una consistente y abundante aceleración que va de 0 a 100 km/h en tan solo 8,9 segundos. Cifra impresionante para un SUV que atrae a varias familias.

Desde su pad de control y su gran pantalla central, es posible ver cómo cambian sus modos de manejo en pleno funcionamiento, mediante atractivas gráficas.

Fácil de controlar, y muy amigable en ciudad y en zonas de tráfico lento, cuesta creer que esconda tanta fuerza en el nuevo GLE 250d, pero se comporta como el más urbano de los SUV; sin alteraciones y una comodidad de marcha que parece muy difícil de superar.

Como buen Mercedes, su equipamiento de serie es altísimo. En seguridad, los airbags y ABS son poco, comparado con su sistema Pre-Safe, que toma medidas preventivas si el auto se enfrenta a una inminente colisión. También destacan sus frenos Adaptative Break, capaces de mejorar la frenada y anticiparse a emergencias, además del Steer Control, control crucero con Speedtronic (adaptativo, acelera y frena respecto al movimiento del auto que lo precede), entre otro mucho equipamiento.

Si quieres probar este auto, escríbenos a testdrive@capital.cl

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competidores

BMW X3: eternos competidores, la casa de Munich propone un SUV que propone una conducción dinámica y confortable. Varias alternativas en materia de personalización lo distinguen y los convierten en un modelo versátil y atractivo.

Audi Q5: el competidor de la casa de los anillos propone un estilo minimalista deportivo que, junto a motores y transmisiones de última generación, ofrece un manejo divertido y eficiente, con un competente enfoque en el equipamiento de seguridad.

Volvo XC60: el enfoque sueco se desmarca de la oferta tradicional alemana y propone un estilo minimalista elegante, donde su habitáculo se ve más limpio gracias al uso intensivo de pantallas táctiles. Atractivo y algo más vanguardista, su estética y tecnología de seguridad son puntos de atracción a su favor.