En mayo de 2017, Marlon Huerta, fundador de Papa John’s Chile –la franquicia de pizzas norteamericana que fue adquirida por Nicolás Ibáñez en 2015– dejó la dirección ejecutiva del negocio. Junto a Cristóbal Barros y sus antiguos socios en la pizzería Jorge Lima, Gerardo Hernández, Gonzalo Pérez-Cotapos, Felipe Pini y Rodrigo von Unger, armaron un […]

  • 21 junio, 2018

En mayo de 2017, Marlon Huerta, fundador de Papa John’s Chile –la franquicia de pizzas norteamericana que fue adquirida por Nicolás Ibáñez en 2015– dejó la dirección ejecutiva del negocio. Junto a Cristóbal Barros y sus antiguos socios en la pizzería Jorge Lima, Gerardo Hernández, Gonzalo Pérez-Cotapos, Felipe Pini y Rodrigo von Unger, armaron un fondo de inversión dedicado a invertir en comida rápida. Levantaron 15 millones de dólares entre 14 aportantes, entre ellos, una sociedad ligada a Hernán Somerville, el empresario Esteban Solari y el socio de Quest Capital, Pablo Ruiz Fabres.

Tras ocho meses de trabajo en Estados Unidos e Inglaterra, a fines de mayo abrió en La Dehesa el primer local de pizzas del fondo Victoria food and retail: Melt. La apuesta de la marca es crecer rápido, terminarán junio con cuatro restoranes (en Peñalolén, Macul y Vitacura) y esperan contar con 12 a fin de año, de los cuales ya hay nueve con contratos firmados, todos en calle, ya sea en stripcenters o “stand alone”. Melt se define como una pizzería premium y compite directamente con Papa John’s.

“Nuestra aspiración es tener un 30% de participación en el delivery de pizzas y ser el principal grupo operador para desarrollar dos verticales más”, cuenta Huerta. En una siguiente etapa, pretende levantar otro fondo para un nuevo negocio: pizzas listas para servir en los supermercados. “Se están haciendo las importaciones para hacer pruebas y estamos acercándonos a operadores en Chile para ver el partner ideal”, cuenta. La nueva marca todavía no tiene nombre, pero sí está claro que tendrá un precio más accesible: cinco o seis mil pesos por pizza. La tercera arista es desarrollar una cadena de la misma comida con servicio a la mesa o fast casual. Pero para eso faltan dos años más.