¿Cómo andamos por casa? De la teoría a la práctica Diplomados, cursos y otros postítulos ¿Y si la opción no es un MBA? Creciente oferta de programas Cuando estudiar es saludable MBA al día   {mospagebreak}     Inicio ¿Cómo andamos por casa?   PARTIERON EN NUESTRO PAIS EN LA DECADA DE […]

  • 16 junio, 2008

 

 

 

¿Cómo andamos por casa?

De la teoría a la práctica

Diplomados, cursos y otros postítulos

¿Y si la opción no es un MBA?

Creciente oferta de programas

Cuando estudiar es saludable

MBA al día

 

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Inicio

¿Cómo andamos por casa?

 
PARTIERON EN NUESTRO PAIS EN LA DECADA DE LOS 90 Y, DESDE ENTONCES, CADA VEZ HAN SIDO MAS LAS UNIVERSIDADES QUE SE HAN SUMADO A ESTE BOOM DE LOS MBA CHILENOS QUE, SIN LUGAR A DUDAS, SON EL FIEL REFLEJO DE UNA TENDENCIA QUE SE DIO TAMBIEN A NIVEL MUNDIAL.

PERO, ¿QUE OFRECEN HOY ESTOS PROGRAMAS?, ¿COMO HAN EVOLUCIONADO DESDE SU CREACION?, ¿HACIA DONDE DEBIERAN ENCAMINARSE A FUTURO?

QUISIMOS QUE LOS MISMOS DIRECTORES ACADEMICOS DE ESTOS PROGRAMAS ANALIZARAN EL ACTUAL MERCADO DE LOS MBA EN CHILE, CON UNA PERSPECTIVA DE PAIS, MAS ALLA DE LA VISION INSTITUCIONAL QUE CADA UNO PUEDA TENER. Y ESTO FUE LO QUE NOS DIJERON. POR CARMEN PAZ CALVO.

 

 

Carlos Maquieira
Escuela de Postgrado Economía y Negocios Universidad de Chile


EXCESO DE OFERTA EN EL MERCADO CHILENO


“No basta tener un MBA para poder insertarse en el mercado laboral de la administración de negocios”


A juicio de Carlos Maquieira, director de la escuela de Postgrado Economía y Negocios de la Universidad de Chile, actualmente existe un exceso de oferta de programas en el mercado nacional. “Lo más lamentable es que profesionales que no tienen una preparación académica previa en el área de los negocios se sienten tentados a realizar programas de MBA dirigidos hacia ellos y a precios bajos, que terminan siendo de dudosa calidad. No basta tener un MBA para poder insertarse en el mercado laboral de la administración de negocios. Se requiere contar con un grado emitido por una institución rigurosa y de prestigio, además de poseer algo de experiencia previa en el área”, sostiene.

En este sentido, el académico espera que el mercado llegue a su equilibrio en el mediano plazo, de manera que no exista una oferta tan variada en cuanto a calidad.

Por otra parte, Maquieira repasa lo que ha sido la evolución de estos programas desde que partieron en nuestro país, y postula que si bien en un principio constituyeron un elemento diferenciador, hoy son una necesidad dentro del mercado laboral. “En cuanto a los contenidos curriculares, vemos que existen más habilidades blandas como comunicación, liderazgo, trabajo en equipo, etc. Adicionalmente, hay pocas escuelas que se están enfocando hacia el emprendimiento, pese a la importancia que esto tiene para el desarrollo de Chile; además, con la necesidad de insertarse en la economía global, el mercado ha tratado de evolucionar hacia programas que otorguen doble grado, aun cuando en esto también hay mucho de marketing y poco de realidad”.

Finalmente, y en relación a lo atractivo que hoy resulta nuestro país en el contexto de los programas latinoamericanos, Maquieira asegura que la marca de Chile es muy potente. “A diferencia de otros países, el nuestro fue el primero que tomó el modelo de economía social de mercado y lo aplicó por un largo período de tiempo, lo cual le valió su merecida fama en el extranjero. Por otro lado, sabemos que en América latina muchos se sorprenden con la calidad de nuestros profesionales que trabajan fuera. Esto se debe, en gran parte, a un proceso todavía selectivo de estudiantes a nivel de la formación de pregrado. En un ámbito distinto, en algunas universidades chilenas también se realiza investigación en el área de negocios, lo que no es algo
habitual en nuestro continente.”

Erik Haindl
Universidad Gabriela Mistral


MARCANDO LA DIFERENCIA


“Un egresado de MBA debiera destacarse del resto de los profesionales”


Según postula Erik Haindl, director del MBA de la Universidad Gabriela Mistral, los egresados de estos programas destacan actualmente por ser profesionales con avanzado dominio en materias de administración, estrategia, finanzas, marketing y recursos humanos. “Ellos debieran ser profesionales con alto contenido de capital humano –que es el conjunto de conocimientos útiles y habilidades que afectan la productividad de las personas–. Por ello, un egresado de MBA debiera destacarse del resto por las herramientas aplicadas que maneja y por su enfoque orientado a la solución de los problemas que enfrentan las empresas. Ciertamente, debieran marcar una diferencia con profesionales que sólo cuentan con un pregrado”.

Frente a la pregunta de cuáles considera que son las enseñanzas más fuertes en los programas chilenos, el académico asegura que éstas varían mucho entre uno y otro. “Existen escuelas que enfatizan su valor de marca y el prestigio asociado a decir que estudiaron en cierta institución, aun cuando los conocimientos no vayan aparejados. Otras enfatizan sus redes de contactos y la posibilidad de acceder a círculos amplios en el mercado chileno, o bien hacen mucho énfasis en el desarrollo de habilidades
gerenciales y capacidades empresariales. Nosotros creemos en el desarrollo del capital humano”.

De todas formas, Haindl pronostica que estos programas llegaron para quedarse, y advierte que a futuro sería bueno que hubiera una mayor uniformidad en cuanto a contenidos mínimos en ciertas materias, como economía, finanzas, marketing, recursos humanos, producción y desarrollo de habilidades. “Una tendencia bastante saludable sería introducir requerimientos mínimos de horas de contacto para poder llamarse MBA. De hecho, existen programas en Chile que ofrecen MBA con menos de 300 horas, mientras que en Estados Unidos se requieren por lo menos 500 para llamarse así. Con menos horas no hay tiempo para introducir las materias avanzadas necesarias para un buen programa”.

Jaime De la Fuente
Universidad de Santiago


POR UN MAYOR COMPROMISO DE LAS EMPRESAS


“Salvo algunas excepciones, las empresas no apoyan financieramente a sus ejecutivos”


En términos de cómo es el perfil de los estudiantes que actualmente cursan un MBA en nuestro país, Jaime De la Fuente, director del MBA de la Universidad de Santiago, puntualiza que si bien es difícil hablar en términos generales, existen ciertos aspectos que los distinguen, por ejemplo, de quienes deciden hacerlo en el extranjero.

“Si comparo el perfil de quienes fuimos a hacer un MBA a universidades americanas con el de los actuales alumnos de nuestro programa, éste no difiere sustancialmente, salvo en dos aspectos: la cantidad de chilenos cursando estudios de MBA y el dominio del inglés. Los chilenos haciendo estudios de MBA en Estados Unidos son pocos si los comparamos con la cantidad que estudia en Chile, y las razones son bastante obvias: costo y dominio del idioma. Muchos de los alumnos que siguen actualmente un programa en nuestro país tienen poco o ningún dominio del inglés, no obstante exista la conciencia de que quien no lo sabe ve seriamente limitadas sus posibilidades de desarrollo”.

Precisamente, y en relación a uno de los aspectos ahí mencionados por De la Fuente –los costos–, el académico puntualiza que, salvo algunas excepciones, la mayor parte de las empresas no apoya financieramente a los ejecutivos que cursan estos programas. “El MBA es financiado directamente por el interesado, mediante créditos bancarios o el pago en cuotas. Donde se ha notado un mejoramiento importante es en las facilidades dadas a los alumnos para asistir a clases, que en muchos casos significa aplazar viajes, retirarse a una hora determinada o postergar reuniones”.

Por último, y respecto de si sería bueno “importar” ciertas tendencias internacionales, el directivo sostiene que deberían asimilarse al menos dos aspectos importantes: impartir cursos en inglés –muchos de los programas europeos y asiáticos se dan en este idioma– y desarrollar casos nacionales, pues la mayoría de los que se emplean en la actualidad son americanos o europeos. “La posibilidad de desarrollar casos nacionales exigiría una fuerte vinculación de las universidades con las empresas, además de la predisposición de éstas a entregar información”, sentencia.

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Jorge Herrera
Pontificia Universidad Católica de Chile


TAREAS POR HACER


“Tenemos que mejorar ciertas habilidades para optimizar la comunicación ejecutiva”


 

De acuerdo a lo que sostiene Jorge Herrera, director del MBA de la Pontificia Universidad Católica, la industria de los MBA en Chile es altamente competitiva, con una oferta amplia y de buena calidad. “En todo caso, con la apreciación del peso chileno frente a la moneda extranjera, el costo de la vida se ha hecho más caro en nuestro país, lo cual debiera impactar negativamente a los alumnos extranjeros que deseen hacer una pasantía u obtener un MBA en universidades chilenas”.

En relación a lo anterior, el académico considera que la mayor evolución de estos programas se ha visto reflejada en la inversión en marketing, el acceso a intercambios y la inversión en infraestructura. “También hemos observado diferentes formatos, como programas ejecutivos part time, programas para ingenieros comerciales y civiles industriales y programas que se dictan en el exterior. Además, se ha visto cómo algunas universidades se han apoyado en instituciones extranjeras con cierto prestigio, para poder competir en el mercado nacional con las más tradicionales”, agrega.

Y si bien Herrera destaca el desarrollo experimentado por los programas de MBA durante los últimos años, también es enfático en señalar que todavía falta avanzar en algunos aspectos. “Aún tenemos que mejorar ciertas habilidades para optimizar la comunicación ejecutiva; en particular, la comunicación escrita, tanto en español como en inglés. Asimismo, necesitamos reforzar cursos que apunten a potenciar las habilidades en el manejo del tiempo y la eficiencia personal; por ejemplo, en situaciones de crisis o estrés”.

Respecto de los factores que inciden en que los alumnos nacionales opten por cursar un MBA en nuestro país, en lugar de hacerlo fuera, el directivo apunta al nivel de inglés y al contexto personal del postulante. “Para poder salir durante dos años al extranjero deben darse varias circunstancias laborales, familiares y económicas, donde eventualmente se debe renunciar al trabajo y asumir una inversión que puede ser cuatro veces mayor respecto a la de un programa de calidad internacional en nuestro país”.

Jorge Monsalves
IEDE Escuela de Negocios


DESAFIO PENDIENTE EN REGIONES


“Si no potenciamos el desarrollo en regiones, seguiremos incentivando la centralización del país”


Dentro de los procesos de cambio que han vivido los programas de MBA en nuestro país, Jorge Monsalves, rector del IEDE Escuela de Negocios, visualiza dos aspectos principales: internacionalización y diferenciación.

“Las escuelas han buscado relacionarse con instituciones extranjeras, lo cual tiene mucho que ver con el posicionamiento de Chile en el mundo. Nuestro país hoy está inserto en la globalización, y necesita gerentes y personas formadas con una visión internacional. Por otra parte, también se han agregado diferenciadores, valores distintos en los programas. Por ejemplo, en la entrega de habilidades directivas”.

Consultado respecto a lo que algunos opinan, en relación a que los programas chilenos pondrían demasiado
énfasis en las habilidades “duras” –como contabilidad y finanzas– y poco en las “blandas” –como liderazgo, trabajo en equipo e innovación-, el académico coincide con ese planteamiento. “Estoy plenamente de acuerdo con ese diagnóstico. Lo que verdaderamente importa en las empresas es la capacidad directiva, que es la conjunción de conocimiento, actitud y habilidades; el conocimiento teórico y la tecnología por sí solos no bastan, y quienes vayan por ese camino –que son varios– están formando tecnócratas”, afirma.

Por otra parte, en lo referente a la situación de los MBA en regiones, donde muchos se enfrentan a la dificultad de llenar sus vacantes, y algunas universidades han debido cerrar sus programas, Monsalves sostiene que hoy existe un desafío pendiente por parte de las instituciones que están teniendo éxito en la capital. “La gente de regiones viene a Santiago porque acá hay más redes de contacto, más alternativas de precios y una oferta más variada. En este sentido, las universidades y escuelas de negocios debiéramos hacer esfuerzos por generar programas en regiones con un carácter más social que económico, porque los niveles de ingresos en regiones no permiten pagar los precios que se pagan acá. Este es un deber, una responsabilidad social que deberíamos asumir, porque si no potenciamos el desarrollo en regiones, seguiremos incentivando la centralización del país”.

José Miguel Simian
ESE Escuela de Negocios Universidad de los Andes


CON LA PERSPECTIVA DEL TIEMPO


“Después de cinco o diez años de experiencia, los programas de MBA son un gran aporte”


A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, por ejemplo, donde la educación de pregrado es muy generalista, y la formación de postgrado es la que en definitiva prepara para el ejercicio profesional, en Chile las carreras de pregrado entregan herramientas suficientes para que, al terminar los estudios, las personas empiecen a desempeñarse con toda propiedad en el ámbito laboral.

¿Cuál sería la relevancia, entonces, que tendrían los programas de MBA para los ingenieros comerciales o civiles industriales en nuestro país (que, dicho sea de paso, constituyen el grueso de la demanda en relación a otras profesiones)?

A juicio de José Miguel Simian, director del MBA del ESE Escuela de Negocios de la Universidad de Los Andes, este tipo de profesionales sale del pregrado con un excelente nivel de capacitación en lo que se refiere a herramientas de administración, por lo cual los programas de MBA serían especialmente útiles después de algunos años de carrera. “A los dos o tres años de salir de la universidad, un MBA no tiene mucho que aportar; en cambio, después de cinco o diez años de experiencia, estos programas contribuyen a la formación de habilidades directivas, liderazgo, trabajo en equipo y perspectiva de negocios. Incluso, materias como contabilidad o finanzas pudieron haberse olvidado con el tiempo o haber cambiado en ciertos aspectos. También hay otra madurez en el alumno, otra forma de ver los problemas; en nuestro caso, por lo menos, nadie tiene la sensación de estar repitiéndose el plato”, advierte.

En relación a lo anterior, el académico destaca que el grupo que se forma en la sala de clases es fundamental. “Seleccionar a un buen grupo es de gran relevancia, porque cuando se discute un caso el profesor es quien modera, pero en el proceso de aprendizaje importa mucho lo que aporten los alumnos; de la experiencia de una persona se benefician todos los compañeros”.

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Juan Pablo Osorio
Universidad Diego Portales


RESPONSABILIDAD COMPARTIDA


“Realizar un MBA puede ser una experiencia riquísima, pero no es una varita mágica”


Tomando en cuenta el considerable aumento en la oferta de programas durante los últimos 10 años, a juicio de Juan Pablo Osorio, director del MBA de la Universidad Diego Portales, la industria de la educación ejecutiva se ha convertido en un mercado altamente competitivo. “Si bien existen programas de universidades que por su reputación y larga trayectoria representan marcas fuertes –y que por bastante tiempo capturaron un gran porcentaje de los alumnos–, también han ingresado universidades privadas con proyectos muy potentes, posicionándose como alternativas muy convenientes y reclutando alumnos de excelente nivel”, asegura.

En ese sentido, el académico visualiza en forma positiva el actual escenario, ya que las instituciones tendrán que seguir esforzándose por marcar la diferencia y aumentar su oferta de valor, lo que va en directo beneficio de los alumnos. “Sin duda, si comparáramos el plan de estudio de un programa de 1995 con uno de hoy, lo más probable es que encontraríamos un mundo de diferencia. Si bien algunos cursos podrían tener el mismo nombre, sus contenidos y su metodología serían muy distintos. La visión de los programas actuales es otra, porque el mundo ha cambiado en forma rápida y un programa de MBA no puede ser algo estático”, subraya.

Y si bien sostiene que los egresados destacan por ser profesionales con una visión estratégica para analizar las oportunidades del entorno y dispuestos a enfrentar desafíos con mayor seguridad, también hace hincapié en que el hecho de que por sí solo el cartón no basta. “Realizar un MBA puede se una experiencia riquísima para un profesional, pero no es una varita mágica. Se debe tener en cuenta que en esto existen responsabilidades compartidas entre la universidad y el alumno; quienes ingresan vienen con un acervo de capacidades y potencialidades que serán desarrolladas y entrenadas, pero el desempeño final es responsabilidad de cada uno. Obviamente, un alumno que se esfuerce por ser mejor y por desempeñarse utilizando sus conocimientos marcará siempre una diferencia. Pero eso depende en parte de la calidad del programa y en parte, del esfuerzo personal. Lo demás es una fantasía”.

Manfred Brauchle
Universidad Mayor


EN LA BUSQUEDA DE NICHOS


“Veremos una proliferación de programas más especializados”


Con una visión de que el mercado de los MBA en Chile ha demostrado una consolidación en los últimos años, Manfred Brauchle, director general de postgrados de la Universidad Mayor, sostiene que esto se refleja en la presencia de “unos pocos buenos programas”. Por ello, su percepción es que a futuro las universidades tradicionales seguirán atrayendo segmentos de corte más tradicional, mientras que las instituciones privadas se atreverán con propuestas más innovadoras.

“Como en toda industria, los programas nuevos tienden a incorporar asignaturas más modernas, especialmente en el área tecnológica y de habilidades blandas. Mi impresión es que también veremos una proliferación de programas más especializados, dirigidos a ciertas profesiones o en base a determinados tópicos”, asevera.

A su juicio, lo anterior se verá plasmado en alumnos con mejor preparación para enfrentar el mundo laboral. “En la medida en que el país siga desarrollándose, la necesidad de especialistas en alta gestión será cada vez más mayor. En este sentido, la presencia de personas con MBA será sumamente relevante, tanto en el sector privado como en el público, ya que en este último es donde los requerimientos de una buena gestión son más evidentes; de hecho, hoy existen una serie de programas que apuntan hacia la Gerencia Pública”.

En lo referente a la posibilidad de que Chile continué en la senda de ser un referente de MBA dentro de la región –por lo atractivo que ha resultado ser para alumnos latinoamericanos–, Braüchle se muestra más bien escéptico. “Chile siempre ha gozado de un prestigio en la educación universitaria. Esto, sumado al desarrollo del país, sin lugar a dudas nos convierte en un imán como destino para estudiantes universitarios. Sin embargo, creo que este fenómeno no se prolongará en el tiempo; veo esta tendencia hacia la baja, porque en el resto de los países latinoamericanos hoy existen buenos programas de MBA; por ejemplo, en Perú y Argentina”.

Ramón Molina
Universidad Adolfo Ibáñez


TEORIA Y PRACTICA INDISOLUBLES


“No creo en la especialización de los MBA”


Si bien algunos sostienen que los MBA ya se han convertido en un commodity dentro del mercado ejecutivo local –en el sentido de que serían tan habituales que ya no marcarían un elemento diferenciador–, Ramón Molina, director del programa de MBA de la Universidad Adolfo Ibáñez, tiene una visión distinta. A su juicio, lo que en realidad ocurre es que estos programas pasaron a ser una necesidad dentro de las empresas.

“Yo creo que es muy positivo que la gente continúe estudiando, porque los desafíos de hoy son inmensos. Las personas deben seguir capacitándose y entendiendo los nuevos fenómenos; en este sentido, hay que crearle un valor al alumno para que pueda pararse en el mundo” dictamina.

Precisamente, y en relación a lo anterior, Molina anticipa que los MBA deben hacerse cargo de las nuevas temáticas que van surgiendo, combinando teoría y práctica en forma indisoluble. “No sacas nada con tener pura teoría o pura práctica; los programas deben ir modelando lo que necesita el ejecutivo moderno, que implica estar conectados con la economía global de la innovación, entender el surgimiento de los nuevos actores y comprender la estrecha relación entre ciencia y negocio”.

Por otro lado, el académico se muestra contrario a la tendencia de especializar estos programas ya que, según afirma, no tendría mayor sentido. “No creo en la especialización de los MBA. Si alguien quiere algo más específico, que tome un máster en finanzas, en marketing o en recursos humanos; pero una maestría en administración de negocios es generalista por esencia, necesita ayudarte a conectar fenómenos, no a especializarte en un fenómeno en concreto. La gente que estudia un MBA tiene que aprender a aprender, a unir sucesos que antes parecían inconexos. Pienso que quienes van por la vía de la especialización están equivocados; en Brasil ocurrió lo mismo y los programas se vieron muy desprestigiados” concluye.

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Raúl Alée
Universidad del Desarrollo


LOS MAS “IN” DE AMERICA LATINA


“Nuestro mercado de MBA es tremendamente sofisticado”


Dentro del contexto latinoamericano, Raúl Alée, director del MBA de la Universidad del Desarrollo, asegura que Chile ofrece el mercado más desarrollado y competitivo de programas en la región. “Si tomamos alguno de los rankings internacionales que se publican, podemos ver cómo Chile aparece con similar número de escuelas rankeadas respecto a países como Argentina, Brasil y México; no obstante, si consideramos que nuestra población es bastante más pequeña en términos cuantitativos, corroboramos que el mercado nacional es tremendamente sofisticado”, subraya.

Justamente, y en relación a lo anterior, el académico explica el hecho de que hoy Chile aparezca como uno de los destinos más atractivos dentro de Latinoamérica, en lo que a oferta de estos programas se refiere. Pese a ello, también considera que queda mucho camino por recorrer.

“La experiencia de negocio que hay en Chile, unida a la excelente calidad de los programas que se imparten, atrae la llegada de muchos extranjeros cada año. Sin embargo, el potencial de esto es mucho mayor al que se ha explotado, porque la mayoría de los MBA locales son Executive, ideales para quienes trabajan en nuestro país, pero no para quienes vienen de fuera”.

Por otra parte, si bien Alée sostiene que las especializaciones funcionales tienen cabida en nuestro mercado, y posiblemente buenas proyecciones a futuro, su convicción va más por el lado de focalizarse en aspectos del Management que no sean unidisciplinarios. “Los programas de MBA deben desarrollar la capacidad de ver el negocio en forma completa. Hoy un profesional no busca un MBA para empatar al mercado; lo hace por una necesidad real dentro de su desarrollo, como un elemento diferenciador que lo potenciará en el mundo laboral”.

Werner Kristjanpoller
Universidad Federico Santa María


SIEMPRE A LA VANGUARDIA


“Los programas buscan diferenciarse de la competencia, sobresaliendo con características propias”


Como un sello diferenciador, que se ha convertido casi en un requerimiento para conseguir mejores puestos laborales, visualiza Werner Kristjanpoller, director del MBA de la Universidad Federico Santa María, el hecho de contar hoy con uno de estos programas dentro del currículum.

“Son profesionales más preparados para tomar decisiones estratégicas dentro de una organización, liderar equipos y definir y cumplir metas en sus trabajos”, asegura.

Y es que los actuales niveles de demanda que alcanzan los MBA a nivel nacional obligan a las casas de estudios a incorporar mejoras continuas, para estar siempre a la vanguardia en lo que al desarrollo de habilidades se refi ere. “Las universidades que tienen escuelas de negocios o departamentos de economía, en su mayoría tienen un MBA como programa de estudios para los ejecutivos que buscan mayores competencias en una gestión integral. En ese sentido, cada una busca diferenciarse de la competencia, tratan do de sobresalir con características propias”.

Según la experiencia de este académico, las compañías demuestran cada vez mayor complicidad con sus empleados respecto de los costos, tanto económicos como personales, que implica optar por un MBA. “Las empresas más grandes, en decisiones asociadas a capital intelectual y desarrollo de competencias de sus ejecutivos, están más abiertas a apoyar los estudios desde el punto de vista de carga laboral, como también en lo que se refiere a copago del programa”, sintetiza.

Carlos Acevedo y Augusto Aninat
Universidad de Las Américas


CON MIRAS A SALIR AL MUNDO


“Es necesario preparar profesionales para dirigir empresas no sólo en nuestro país, sino también en el mundo globalizado”


Con el convencimiento de que los MBA chilenos hoy se acercan mucho a los que ofrecen los países más desarrollados –por la permanente incorporación de nuevas técnicas, lo competitivo del mercado y lo progresivamente diversificada de su oferta–, en la Universidad de Las Américas consideran que todavía se debe seguir avanzando en lo que se refiere al potenciamiento de habilidades blandas. “Existen muchos programas que aún no dan una respuesta satisfactoria al desarrollo de ciertas habilidades gerenciales; probablemente, porque no han implementado las metodologías adecuadas o porque sus cuerpos docentes no poseen la expertise necesaria”, sostiene Carlos Acevedo, director de Asesoría, Extensión y Postgrados de la facultad de Ciencias de la Administración y Economía de la Universidad de Las Américas.

En relación a lo anterior, Augusto Aninat, director del MBA en Negocios Internacionales de dicha institución, destaca que los alumnos que postulan a estos programas podrían dividirse en dos grupos: los que dan mayor relevancia al prestigio de la entidad y a los contactos que allí puedan alcanzar y aquellos que buscan aprender porque no disponen de posiciones o condiciones en las que los aspectos anteriores sean relevantes para ellos. “Estos últimos son la mayoría en número de candidatos, y por eso existen tantos programas de MBA en Chile”, dictamina.

Finalmente, ambos coinciden en que las proyecciones futuras de estos programas están en los negocios internacionales, por lo que es necesario preparar profesionales para gestionar y dirigir empresas no sólo en nuestro país, sino también en el mundo globalizado. “Esta tendencia se va a incrementar, y los MBA progresivamente irán incorporando estos tópicos en sus enseñanzas”, sentencian ambos académicos.

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Alfonso Cruz
Universidad Jesuíta Alberto Hurtado


ALIANZAS SI, PERO EN SERIO


“La importancia de las alianzas internacionales depende del prestigio de las instituciones extranjeras y al tipo de convenio”


Aunque considera que el efecto de los MBA no es “inmediato” al obtener el diploma, Alfonso Cruz, director del MBA de la Universidad Jesuíta Alberto Hurtado, estima que éste sí va marcando una diferencia in situ. “Esto se refleja en que el egresado realiza su trabajo mejor que antes, tiene la capacidad de asumir mayores responsabilidades, recibe ofertas de trabajo de otras empresas y emprende con éxito negocios propios”, puntualiza.

A su juicio, en lo referente a la gran cantidad de alianzas que estos programas ofrecen con universidades internacionales y a la importancia real que éstas tendrían, el académico advierte que ello depende de dos factores principales: la calidad y prestigio de la institución extranjera y el tipo de alianza o convenio. “Si la universidad es de reconocido prestigio internacional, evidentemente que el aporte es muy grande, ya que los profesores de esas instituciones podrían incorporarse al plantel docente de la universidad chilena, dictando clases en sus programas; sin embargo, este tipo de alianzas es difícil de lograr. Por otra parte, sólo cuando las alianzas son profundas –es decir, van más allá de la mera firma de un acuerdo– puede haber una real vinculación entre los equipos académicos de las distintas escuelas y facultades, y ahí también el aporte es valioso”, destaca.

Por último, y en relación al actual panorama de los MBA en Chile, el académico sostiene que la demanda que ellos registran es, a todas luces, la más alta del total de magísteres que se ofrecen en nuestro país. “El escenario es de bastante competencia entre las universidades que tienen cierta antiguedad impartiéndolos; en ese
sentido, no es fácil la entrada de nuevos actores”, establece.

Alejandro Urzúa
Universidad Andrés Bello


EL CIRCULO VIRTUOSO DE LOS MBA


“Las empresas están elevando significativamente sus exigencias”


De acuerdo a la visión de Alejandro Urzúa, director del MBA de la Universidad Andrés Bello, los MBA han contribuido al perfeccionamiento de los profesionales del país y a entregar capital humano preparado para responder al desafío que plantea un entorno en continuo cambio.

“La dinámica de la oferta y demanda de recursos humanos calificados para los niveles superiores de la empresa está en constante perfeccionamiento, y ha ido aumentando en el contexto de un mercado cada vez más dinámico, competitivo y globalizado –característica central de los sistemas económicos y sociales del
siglo XXI–”, sostiene.

En ese sentido, el académico postula que este proceso continuará en ascenso, lo que exigirá a los ejecutivos adquirir conocimientos cada vez más sofisticados a lo largo de toda su vida laboral.

“El escenario de los programas de MBA en Chile está generando un círculo virtuoso, ya que las empresas, al disponer de una oferta abundante de profesionales en el área de administración, están elevando significativamente sus exigencias. Se sabe que los cargos de mayor responsabilidad son y serán asumidos por personas que cuenten con este tipo de estudios, ya que éstos implican mayores conocimientos y competencias para desempeñar la labor productiva. Esta situación se está empezando a hacer evidente en los procesos de selección, donde junto al perfil del cargo se lee la frase deseable estudios de postgrado, entre los requisitos del prospecto”, advierte.

Por ello, Urzúa considera que es esencial que las universidades que imparten programas entreguen a los alumnos habilidades “blandas”, para que éstos aprendan a manejarse dentro de equipos de trabajo en ambientes altamente competitivos y con una fuerte orientación a la obtención de resultados.

Gastón Held
Departamento de Ingeniería Industrial Universidad de Chile


YA NO SOLO PARA COMERCIALES O CIVILES INDUSTRIALES


“La incorporación de otros profesionales refleja una tendencia internacional por parte de las empresas”


Pese a que la presencia de ingenieros comerciales y civiles industriales continúa siendo muy fuerte en los programas de MBA, durante los últimos años las universidades han podido comprobar el creciente interés por parte de profesionales de otras carreras. Según sostiene Gastón Held, director del MBA del departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, el perfil de los estudiantes efectivamente se ha ido ampliando a lo largo el tiempo, incluyendo a personas con formaciones distintas a las ingenierías. “Esto se ve en particular en profesionales que se relacionan con la empresa –como psicólogos y abogados–, y en aquellos que provienen del ámbito de la salud –como médicos y enfermeras–, lo cual refleja una tendencia internacional en la materia por parte de las empresas: contratar a profesionales con formaciones divergentes”.

Precisamente, en relación a este último punto, advierte que si bien los MBA ya no constituyen un atributo tan diferenciador como antes, sí representan una variable necesaria para ser considerados en los procesos de selección. “Dada la proliferación de estos programas, ya no importa sólo tener el grado, sino cuál grado se tiene. No es igual el MBA de una universidad de buen prestigio al de otra institución más desconocida. En esa misma línea, hay que considerar que en Chile no se suelen pagar mayores sueldos u ofrecer mejores posiciones sencillamente por contar con un MBA. Las empresas tienden a valorar los logros efectivos y demostrables”.

Respecto de los factores que es necesario tener en cuenta al evaluar las distintas alternativas, Held recomienda informarse bien. “El punto de partida de todos los MBA es común: son programas de orientación profesional, destinados a fortalecer las capacidades en el ámbito de la gestión; sin embargo, dentro de ese contexto se dan diferencias. En este sentido, es interesante analizar la conformación del cuerpo docente, el énfasis en enfoques o contenidos, la metodología y extensión de los programas”.

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Inicio

De la teoría a la práctica

 
UNA TIENDA VIRTUAL DE PRODUCTOS ORGANICOS; UNA COMPAÑIA ALTAMENTE INNOVADORA DE BEBIDAS Y LA IMPLEMENTACION EN CHILE DE UN NOVEDOSO NEGOCIO RELACIONADO A LA SEGURIDAD ES LO QUE DESARROLLARON JOVENES EMPRESARIOS POST MBA.

Aunque en 2007 las cifras ubican a Chile en el cuarto lugar en América latina – detrás de Perú, Colombia y Argentina– en porcentaje de población adulta “emprendedora” (con 13,4%), el número mostró un crecimiento importante desde el 9,19% de un año antes. Según el informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), 62% de la población se siente motivada por las buenas oportunidades que ofrece el mercado chileno para desarrollar nuevos proyectos y negocios. Aquí les presentamos tres casos de chilenos que quisieron aprovechar esas oportunidades y se lanzaron a crear un nuevo negocio, luego de realizar un MBA.

 

Apiopalta y su crecimiento orgánico

 

Más de un centenar de opciones entre frutas, verduras, lácteos, pan, cereales y alimentos no perecibles constituye la oferta actual de la distribuidora de productos orgánicos ApioPalta, nacida hace poco más de un año del esfuerzo de los socios Cristina Goyeneche y José Manuel Soffia, quienes se conocieron siendo compañeros en el MBA de la Universidad del Desarrollo (UDD). El crecimiento ha sido fuerte en los últimos meses y obligó a Cristina, periodista especializada en economía y finanzas, a dedicarse cien por ciento al negocio, que incluye potenciar a los productores de alimentos orgánicos, preocuparse de la certificación y, por cierto, de la distribución de los productos hasta la puerta de sus clientes.

Con algunos años de experiencia en periodismo económico, Cristina acompañó a su marido a Estados Unidos mientras él realizaba un MBA en Babson College, un programa con un claro enfotudios que hacia el emprendimiento. Ya mamá de hijos pequeños, Cristina apenas pudo trabajar en ese período, pero sí recuerda que “prácticamente hice el MBA con él, porque sabía lo que estaba estudiando y comentábamos la materia, especialmente los casos”. De vuelta en Chile y luego de trabajar en varios medios, fue madurando la idea de realizar ella misma un MBA y, tras un exhaustivo estudio de mercado, consideró que el que mejor se ajustaba a sus necesidades y posibilidades era el programa de la UDD que se realizaba un fin de semana al mes. De esta manera podía seguir trabajando y no descuidar a la familia.

Como es habitual en estos programas, los estudiantes debían idear una empresa, ojalá de alta innovación, con plan de negocios, rentabilidad, etc. Con José Manuel Soffia pensaron en una cadena de minimarkets de productos orgánicos, ya que a Cristina le interesaba expandir la oferta de estos productos que había aprendido a conocer en Estados Unidos y en los cuales veía mucho potencial de crecimiento. “Quería que mi idea de negocio me reflejara”, explica. Aprobaron el ramo, pero el proyecto quedó archivado un tiempo. Finalmente, y luego de que la universidad lo presentara a un fondo de capital semilla CORFO para elaborar es enfotudios de factibilidad, se vieron casi en la obligación de impulsarlo, partiendo como una pequeña distribuidora a domicilio de canastas de frutas y verduras orgánicas. El nombre, ApioPalta, surgió casi por descarte: a nadie se le ocurrió otro mejor y a los socios les encantó porque evoca algo fresco y natural.

“Yo creo que me convencí de lanzarme cuando entrevisté a unos españoles que, sin saber nada de camisas, dejaron todo en su país y se lanzaron con una fábrica en Chile, donde además conocían poca gente. Y les fue bien. Pensé que una, de puro regalona y poco arriesgada, no se atreve con un proyecto, teniendo las herramientas, los contactos y todas las posibilidades. La única forma de que algo nazca es hacerlo, simplemente; se puede estar elaborando estudios eternamente, pero lo que vale es hacer las cosas”, insiste.

Por un tiempo, ambos socios siguieron con sus respectivos trabajos hasta que Cristina decidió dedicarle todo su tiempo. Ya dejaron los garages de las casas propias y de familiares usados al principio, y hoy arriendan una casa-centro de operaciones en Peñalolén, desde donde Cristina coordina la logística. Distribuyen por todo Santiago (hay días determinados para los distintos barrios) y la oferta pasó de un canasto estándar a ocho distintas posibilidades, incluida la “canasta bebé”. Se puede comprar por Internet y también entregan productos en algunas tiendas. La idea de los minimarkets resultó no ser viable por el costo de implementación, y hoy Cristina apunta a que ApioPalta sea una distribuidora integral de productos orgánicos, incluyendo productos de belleza y también, eventualmente, desarrollar líneas (jugos, salsas) que se vendan en otros puntos. La empresa emplea a seis personas, envía a lugares tan distantes como Temuco y Rapa Nui, y vende también a restaurantes, hoteles y otras firmas; asimismo clases de cocina y productos más elaborados, como ensaladas. Se preocupa de capacitar a los productores y de crecer “orgánicamente”, de manera de que no tener más clientes que los que pueda satisfacer en cada momento.

“Los productos orgánicos son más que una moda, es algo que llegó para quedarse y yo creo que van a tener un crecimiento importante en los próximos años. Por eso nos la jugamos por sacar adelante este proyecto”, resume Cristina, indicando que la realización del MBA y el apoyo de la universidad fueron clave para el emprendimiento. Hoy la empresa es, incluso, caso de estudio y más de alguna encrucijada ha podido ser resuelta gracias al aporte de otros alumnos.

T-Company: nacida para innovar

Agua altamente purificada con aloe vera y manzana, té verde helado con limón y agua especial para deportistas: son sólo tres de las múltiples innovaciones que haintroducido en el mercado la empresa T-Company que opera desde hace poco más de un año. El gestor de esta nueva compañía que llegó a ampliar la oferta de aguas embotelladas es el ingeniero comercial Germán Arellano quien, junto a su socio Francisco Salum, echó a andar este proyecto que vio la luz luego del MBA que cursara Arellano en la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI). Fue precisamente un profesor de ahí quien los puso en contacto con los inversionistas que necesitaban para concretar la idea: Inversiones San Jorge confió en su potencial.

Arellano comenzó a desarrollar su veta netamente empresarial mientras estudiaba Ingeniería Comercial en la Universidad Diego Portales. Sin saber nada de surf, pero observando una oportunidad de negocio por el alto precio de las tablas en el mercado local, se dedicó a fabricar artesanalmente y en el jardín familiar tablas que, sorprendentemente, funcionaron y vendía a sus amigos. Recién egresado, optó por ingresar a la banca, donde estuvo en dos instituciones, participando en la introducción del factoring en Chile. Luego de una fusión, decidió lanzarse como empresario ahumando salmones y exportándolos para los cruceros del Caribe. Aunque asegura que le fue bien y aprendió las vicisitudes de ser empresario, al tiempo derivó al negocio de las embotelladoras en una empresa que estaba en crisis. Por esas casualidades de la vida, aprendió de un médico gringo lo que llama “el secreto” del agua, la forma de purificarla de manera de producir la que califica como una de las mejores aguas del mundo, y que hoy elabora en su propia compañía. Ya en ese entonces trabajaba codo a codo con Francisco, experto en el área comercial a quien había conocido en su etapa de peces, cuando aquél era gerente de una de las grandes salmoneras. Con él trabajaron en Benedictino en su etapa de mayor crecimiento, pero problemas contractuales derivaron en que Germán y Francisco tomaran otros rumbos.

Justo cuando pasaba lo anterior, Arellano estaba cursando el MBA con que siempre había soñado, en la UAI. Allí contó su proyecto de crear una embotelladora con alta innovación en los productos y sintió que recibía todo el apoyo para perfeccionar el proyecto y buscar capital. “Tú tienes todo el potencial y el espíritu emprendedor necesarios para llevar a cabo tus sueños, me dijo un profesor en momentos en que tenía muy poco más que las ganas de emprender.”

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Finalmente, con el apoyo de Inversiones San Jorge –que hoy tiene el 72% de la empresa– nació hace poco más de un año T-Company, pensada como una empresa productora y embotelladora de agua de alta calidad, tanto para el mercado local como para exportación, con marcas propias y también entregando a otros distribuidores. Con la experiencia de Germán como gerente general y Francisco en la parte comercial, han logrado una penetración de mercado interesante y, lo más novedoso, entrar a gigantes como Carrefour y Wal Mart en el mercado latinoamericano. En Chile elaboran aguas para D&S, Copec y otras empresas, y están en todas las cadenas de supermercados con sus productos que incluyen el té helado, del que fueron pioneros en su exitosa reintroducción al mercado local.

Arellano insiste en que tanto la calidad premium de sus productos como la seriedad con que operan –“me mueven la ética, la lealtad, la transparencia en los negocios”– han sido claves, como también que se han atrevido a innovar con nuevos sabores y combinaciones elaborados en su planta de Pudahuel, donde trabajan tres personas. Además, la oferta de aguas va por lo sano y natural, destacando que los productos no contienen azúcar. “Chile es un gran consumidor de bebidas gaseosas con azúcar que pueden provocar obesidad, especialmente en los niños. Con nuestros productos Basic Kids, con sabor pero sin azúcar, ayudamos a prevenir”, asegura. Amante de la innovación, la idea de producir un agua con aloe vera se le ocurrió “para potenciar la belleza desde adentro hacia fuera” y asegura que tienen novedosos productos en carpeta.

Securia Chile: un nuevo concepto

No siempre es necesario empezar completamente de cero para ser un emprendedor. Así lo entendió Diego Moreno cuando decidió, junto a un amigo sueco, a quien había conocido precisamente en el MBA que ambos cursaron, traer a Chile a la multinacional sueca Securia, una gigante en el tema de seguridad que operaba fundamentalmente en países escandinavos y europeos emergentes, como Polonia y Ucrania.

Hoy, Diego es el director para América latina de la multinacional presente en Chile, abriendo próximamente en Perú y prospectando seriamente Colombia. El se califica como un “intrapreneur” o intraemprendedor, ese nuevo concepto de ejecutivos-empresarios internos que tienen el espíritu emprendedor suficiente para crear empresas o divisiones dentro de las mismas empresas, y cuya visión global es altamente valorada en el mundo de hoy.

Pero la historia de Diego es más larga. Recién egresado de Ingeniería Comercial de la Usach, entró, como muchos compañeros, a un banco y podría haber hecho carrera en el mismo u otro similar. Pero al poco tiempo decidió ir a conocer mundo; en concreto, a hacer un diplomado en marketing en Berkeley. Señala que podía haberse quedado, y hoy tal vez sería un millonario de Silicon Valley, pero extrañaba Chile y las ofertas laborales lo tentaron. A Unilever le siguió Levi’s (reconoce que es de aquellos ejecutivos a quienes les gusta aprender cosas nuevas y necesitan cambiarse de trabajo luego de pocos años), y finalmente decidió congelar su ascendente carrera para ingresar a un MBA en la Adolfo Ibáñez.

La decisión fue extrema: dejar el trabajo, vender todo y trasladarse a Viña del Mar para un programa internacional full time de un año. Piensa que fue la mejor inversión de su vida, puesto que la sola interacción con alumnos de muchos países enriquece el estudio y la mirada.

En la misma universidad fue apoyado para un primer emprendimiento realizado con un par de compañeros, en el área de creación de redes transaccionales para comprar productos y servicios (por ejemplo, minutos de celular en la caja registradora de la farmacia). “Era un proyecto altamente innovador para esos años, 2003, pero finalmente no fructificó”, admite. “Sin embargo, aprendimos muchísimo de cómo aplicar nuestros conocimientos, trabajamos muy duro en todas las etapas, y fue una gran escuela”.

Moreno enfatiza que uno de los principales frenos al emprendimiento en Chile no es sólo la cantidad de trabas burocráticas para comenzar un negocio sino, fundamentalmente, el atávico temor al fracaso que existe en la sociedad chilena. “En otras sociedades no sólo se incentiva el emprendimiento– por ejemplo, los niños venden limonada desde muy pequeños–, sino que de alguna forma se ‘valora’ el fracaso pues se entiende que es también una forma de aprender. Incluso se busca a gente que haya tenido uno o dos fracasos empresariales en su vida”, afirma.

Con su socio sueco concretaron posteriormente la llegada a Chile de Securia pero, según cuenta, problemas con el inversionista local que había financiado el negocio los empujaron a retirarse a poco andar. Sin embargo, a fines del año pasado la misma empresa multinacional, que había recuperado el control de sus operaciones en el país, lo llamó para hacerse cargo tanto de la consolidación y el crecimiento en Chile como de la expansión hacia otros mercados de la región. Diego estaba ya emprendiendo en el área de biotecnología, pero decidió aceptar el desafío “porque creo que es una tremenda oportunidad el ‘crear’ una multinacional en el cono sur. Si bien es cierto la empresa ya existe, hay que adaptarla a los mercados de cada país, con idiosincrasias ya no sólo diferentes a las de los europeos sino que muy distintas entre sí”, indica.

Moreno no se siente un “empleado” sino un verdadero “intraemprendedor” con mucha libertad para crear y desarrollarse dentro de la empresa. “Mientras, me siento así, feliz, porque estoy aprendiendo y aportando”.

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Diplomados, cursos y otros postítulos

¿Y si la opción no es un MBA?

 

EN UN MUNDO CAMBIANTE Y ALTAMENTE COMPETITIVO, YA CASI NADIE PUEDE DARSE EL LUJO DE NO PERFECCIONARSE DURANTE LA VIDA LABORAL. EN LA ENORME OFERTA DISPONIBLE, ES VITAL ELEGIR BIEN PARA NO MALGASTAR TIEMPO Y DINERO.

Hasta un recorrido por las librerías para observar cómo crece el espacio destinado a libros de gestión, administración, marketing, estrategia, planificación, manejo de recursos humanos, control de calidad… La teoría, que hoy parece la panacea para lograr empresas altamente eficientes, productivas e innovadoras, puede que en pocos años esté completamente obsoleta, pero es importante haberla conocido y comentado. En áreas más técnicas –tributación, auditoría, seguridad de la información–, los cambios son incluso más vertiginosos, de manera que no especializarse o no ponerse al día en forma periódica –con cursos, diplomados o alguna otra capacitación– equivale posiblemente a frenar el desarrollo de la carrera profesional.

¿Es tan así? Para Darío Rodríguez, sociólogo experto en Desarrollo Organizacional, consultor de empresas y profesor con experiencia en diplomados de la Universidad Católica, el imperativo de una educación permanente es hoy una realidad indiscutible. “La competencia es tan fuerte que existe la necesidad de mejorar el currículum, de diferenciarse de alguna manera de los demás profesionales del mercado. Uno puede saber mucho y haberlo aprendido en la práctica, pero la forma de certificarlo es a través de un curso, un título o incluso un grado académico, como pueden ser un magíster o un doctorado”.

Rodríguez cuenta que hace 30 años podía ser hasta mal visto que alguien tuviera “demasiados” estudios y grados académicos, pues se lo veía como muy teórico y poco práctico. “Las empresas tenían pocos profesionales y era relativamente fácil escalar posiciones, siempre en la misma firma”, agrega. Esto cambió en forma radical en la década de los 80; fundamentalmente, con la reforma universitaria, que permitió que nuevas instituciones ingresaran al mercado educacional y proliferaran las carreras y los profesionales. Hoy, las empresas están completamente profesionalizadas y también hay menos escalones intermedios entre el gerente general y el grado profesional más bajo, por lo que ascender se torna más complicado. A ello se suman los cambios permanentes en los paradigmas y en la forma de hacer las cosas, lo que obliga a perfeccionarse “sí o sí”.

Para Juan Enrique Negri, director de Educación Ejecutiva de la facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile –programa dependiente del departamento de Control de Gestión– , la formación vía diplomados es hoy la forma más concreta que permite a una persona adquirir rápidamente los conocimientos que requiere para mantenerse vigente. “Un magíster, que dura por lo general dos años, y que exige estar ya en posesión de un grado de licenciado, es necesariamente más acotado y una posibilidad mucho menos abierta que un diplomado. Cursar un diplomado, en cambio, no exige título ni grado, tiene una estructura más flexible, es más corto y la oferta es realmente grande”, señala. Sólo en su departamento se dictan anual mente más de veinte de estos programas, en las áreas de Procesos, Operaciones y Calidad, Tecnologías de Información; Auditoría y Contabilidad y Control de Gestión. Además, en la misma facultad hay al menos otras dos áreas que ofrecen Diplomados en Gestión, Administración, Marketing y Finanzas, entre otros temas, además de programas de magíster.

“Nuestras áreas temáticas han tenido un desarrollo gigantesco en los últimos años, por lo que las necesidades de capacitación formal son enormes”, afirma, indicando que la facultad y el programa que dirige intentan adelantarse a las necesidades de las empresas, por ejemplo, con la apertura del diplomado de Contabilidad Internacional IRFS en 2002, tema que hoy es un must para los contadores de las grandes compañías.

Para Negri, el candidato ideal para hacer un diplomado es alguien que ojalá haya estudiado en alguna universidad –no importan tanto qué ni dónde, pero sí la formación básica que da el paso por las aulas– y tener experiencia laboral relevante. Y ésta, “ojalá relacionada con la temática del diplomado. La persona que estudia también tiene un rol, que es entregar sus experiencias para que otros las aprovechen. Esto es válido en los diplomados y muy especialmente en los magísteres”, asegura.

La experiencia de head hunters de Leslie Cooper y Cecilia Besa, de HK Human Capital, les indica que las personas buscan en un diplomado la posibilidad de actualizar conocimientos o de capacitarse en un área que conocen poco. Esto último sucede si han sido cambiadas de función dentro de una empresa. Todavía son pocos lo que deciden hacer un diplomado en un área distinta a la de su expertise, sólo porque tengan ganas de cambiarse eventualmente en el futuro a esa línea. “En Chile se tiende a encasillar a los ejecutivos en un área. Por ejemplo, el que empezó en marketing es raro que luego de diez años pueda cambiarse a otro espacio, porque no se le ven competencias claras en esa línea. En otros países es común y bien visto que alguien se ‘pasee’ por varias áreas de una misma empresa, incluso tan aparentemente distintas como marketing y finanzas.
Acá es más difícil hacerlo”, señala Leslie Cooper, añadiendo que si alguien desea hacer un cambio de funciones o área, le conviene pedirlo dentro de su empresa y luego dar el salto hacia otra, cuando ya tenga algo de experiencia ganada y, ojalá, conocimientos certificados.

CUANDO Y COMO ELEGIR

El momento ideal, entonces, para especializarse y profundizar conocimientos o explorar nuevas áreas, es una vez que se ha ganado alguna experiencia laboral. El mercado no valora especialmente los cursos, diplomados o incluso magísteres que realicen los jóvenes recién salidos de la universidad, pues les falta la experiencia para “sacarles el jugo”. Es que otra cosa es con guitarra. “Definitivamente no se aprovechan igual un postítulo o postgrado sin algo de experiencia”, señala el sociólogo Darío Rodríguez. “Recién egresado de la universidad, uno sólo maneja herramientas teóricas que se aceptaron en virtud de su lógica interna, pero no sabe si le van a funcionar en la vida real. Al trabajar un tiempo, ya se sabe qué es aplicable y qué no. Además, aparecen preguntas nuevas, reales, que pueden ser abordadas en un diplomado o en un magíster, con la visión que da la experiencia práctica”.

Con la proliferación de universidades y carreras, cursos, postítulos, diplomados, magísteres y doctorados, es cada día más difícil elegir el programa más conveniente. Si el área de especialización es muy acotada, sin duda es más fácil restringir la oferta, y decidir ponderando variables como prestigio, horario, costo, cercanía física, posibilidad de optar por una modalidad e-learning o seguir luego con un magíster, entre otras. Pero, ¿qué pasa con los diplomados o magísteres más bien genéricos, aquellos de “gestión de negocios” o “planificación estratégica”? ¿Cómo dar con el que mejor satisfaga las necesidades de capacitación de cada uno?

Como primer paso, se recomienda revisar concienzudamente la oferta en las páginas web de las universidades y portales como universia.cl o similares. Aun cuando sea la empresa la que costee los estudios (total o parcialmente), es importante jugársela por obtener lo mejor posible, debido a la inversión que significa el tiempo (y el dinero) que se utilizará en los estudios. Investigar las mallas curriculares, los profesores y su experiencia, fijarse si el programa es nuevo o ya tiene varias versiones. Es común, en todo caso, que las universidades agreguen anualmente más de algún programa, ya que se trata de un proceso dinámico que
se nutre tanto de la demanda como de las experiencias extranjeras.

Tampoco es raro que profesionales jóvenes de universidades poco conocidas o no muy valoradas por el mercado decidan apostar a mejorar el currículum haciendo un diplomado o magíster en una universidad tradicional o de alto prestigio en el área de gestión. “Es una opción, pero no deben esperar retorno inmediato ni esperar cambios sustantivos”, señala Leslie Cooper.

Juan Enrique Negri, de la Universidad de Chile, enfatiza que los profesionales exitosos “son los que se lucen por sus logros y no por haber estudiado en una universidad en particular. Es más la experiencia la que importa”. Por su parte, Darío Rodríguez estima que en Chile aún pesa mucho la institución donde se haga tanto el pregrado como los postítulos, por lo que es algo que vale tomar en cuenta.

RETORNO: NI TAN INMEDIATO