La última evolución de este sedán con enfoque deportivo no solo es atractivo a la vista, sino que entrega una experiencia de usuario muy cercana al mundo premium, con fiabilidad japonesa y un desempeño para los fanáticos de la conducción dinámica.

  • 14 febrero, 2019

Cuando el Mazda 6 debutó por primera vez en 2002, reemplazando al recordado 626, provocó una revolución en la marca y en el segmento de sedanes en un momento en que en Chile y el mundo, este tipo de autos dominaba la demanda. Han pasado 17 años y han cambiado muchas cosas en términos de tecnología, diseño e industria, pero el atractivo que supo despertar esa primera generación sigue intacto entre quienes prefieren el buen manejo de un sedán, por sobre la utilidad de un SUV. Por ellos, entre las berlinas, el Mazda 6 sigue siendo referencia en nuestro mercado.

La actual generación del Mazda 6 recibió recientemente una actualización que lo pone en la vanguardia en términos de motorización, equipamiento y tecnología en su segmento.

Su estética proviene de una filosofía de diseño japonesa llamada Kodo, definida como “alma en movimiento”, en la que reside uno de los atributos más apreciados por sus consumidores chilenos: el Mazda 6 es un auto bonito, elegante y distinguido. Muy lejano al concepto de sedán aburrido que muchos tienen.

Otra clave en este modelo japonés es lo que llaman “human-centered”, algo así como jamás olvidar que es la persona lo más importante en la conducción, y la ingeniería y técnica aplicadas en su desarrollo y construcción deben transmitir una buena experiencia, en todo nivel.

En su interior, destacan las terminaciones en cuero, texturas atractivas y bien terminadas, una consola central con pantalla táctil, que hace de interfaz con el sistema de infoentretenimiento; y nuevo instrumental, ahora completamente digital y configurable, que entrega una visión tecnológica, pero cercana y amigable.

Y en equipamiento resaltan sus asientos con aire acondicionado y calefacción; calentador de volante, cámaras en 360°, monitor HUD (Head Up Display, que proyecta la información de conducción en el parabrisas delante del conductor), asientos eléctricos y un buen número de sistemas para hacer la vida de los ocupantes más grata en cada trayecto.

Pero donde más se acerca el segmento premium es con su manejo. La unidad que probamos contaba con motor Skyactiv de 2,5 litros con turbocargador, con caja automática de seis velocidades, con paddle shifts al volante y dos modos de conducción: normal y sport. Con ello saca partido a sus 227 caballos de fuerza, con un gran torque de 420 Nm.