Por Antonieta de la Fuente y Carla Sánchez Fotos: Verónica Ortíz Máximo Pacheco no fue al Mundial de Brasil. Y no precisamente por falta de entradas. Hace más de un año compró más de una decena para todos los partidos de Chile en la primera fase. La idea era viajar con toda su familia, incluido […]

  • 14 julio, 2014

Por Antonieta de la Fuente y Carla Sánchez
Fotos: Verónica Ortíz

Maximo Pacheco

Máximo Pacheco no fue al Mundial de Brasil. Y no precisamente por falta de entradas. Hace más de un año compró más de una decena para todos los partidos de Chile en la primera fase. La idea era viajar con toda su familia, incluido los yernos, al igual como lo hizo al Mundial de Sudáfrica con algunas de sus hijas. Pero en ese entonces ni siquiera vislumbraba que estaría a cargo de uno de los ministerios que acapara todas las , por manejar uno de los temas estratégicos para el futuro desarrollo de Chile: la energía.

“Es más, hay gente que dice que éste es el impuesto más alto que existe hoy día en Chile, ningún impuesto impacta tanto a la actividad económica como la energía cara” afirma Pacheco, mientras mira de reojo la chorrera de entradas que quedaron guardadas en una carpeta de recuerdo, ya que no las pudo ni vender ni regalar.

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Pacheco no viajó a Brasil, pero sí lo hizo a Estados Unidos, donde encabezó la gira oficial de la Presidenta Bachelet a ese país. La primera de este Gobierno. Y lo hizo acompañado de una delegación empresarial integrada por los máximos representantes del sector energético chileno. “El comentario casi unánime de los asistentes al viaje fue que la Presidenta juega hoy en la primera división de líderes mundiales”, resume Pacheco, ex vicepresidente senior de International Paper (IP) y ex presidente de la unidad regional de la papelera para Europa, Medio Oriente, África y Rusia, cargo que tenía poco antes de asumir como ministro de Bachelet.

El militante PS, admirador profundo de Salvador Allende a quien ve como un “luchador social”, volvió con una buena sensación del viaje, el cual, a su juicio, sirvió para “crear un clima distinto al que uno vive en Chile en las relaciones entre el mundo político y el empresarial”.

-Claro, viajaron importantes representantes del mundo empresarial, en un momento en que las relaciones con el Gobierno no son precisamente afables…
-Nooo, no lo sé. Lo que sí me doy cuenta es que hay una falta de comunicación que le hace mal al país. Es en estos viajes cuando uno ve que senadores y diputados de todos los sectores comparten con empresarios que son importantes y gravitantes y se crea un cierto ambiente de conversación, de acercamiento de posiciones, de convivencia. A eso le atribuyo una enorme importancia y es fundamental para ambos mundos. Una de las cosas que más me impresionó es cómo la gente afuera reconoce que Chile tiene un objetivo claro, metas ambiciosas y que todo esto se quiere lograr con la cooperación público-privada. De este viaje saco la conclusión del enorme interés que hay fuera de Chile por invertir en Chile.

-¿Independiente de las reformas, del alza de impuestos?
-No solamente independiente, sino sabiendo qué hay detrás de las reformas. El primer comentario que le hizo Obama a la Presidenta fue: ¿En qué país es fácil subir los impuestos? La Presidenta lo explicó muy bien y lo comentó en detalle la directora ejecutiva del FMI, Christine Lagarde, cuando dijo que Chile tiene una sociedad que se ha transformado y por ello aspira a hacer cambios que vayan reconociendo ese fenómeno. Agregó que Chile tiene los niveles de impuestos más bajos de los países de la OCDE. ¿Qué significa eso? Que si queremos tener una agenda rica en programas sociales, en educación y en mejora de las condiciones de salud para la población, los ingresos deben cuadrar con los egresos.

-¿Cuál es su balance de los primeros 100 días de gobierno?
-Me siento muy orgulloso y cómodo de participar en este gobierno, que tiene una energía transformadora potente. Creo que el liderazgo de la Presidenta Bachelet es indiscutido y ha impuesto un ritmo al trabajo del Gobierno notable. Este Gobierno no tuvo luna de miel. La gente votó por una presidenta que conocía, que asumía que ya sabía sobre el manejo del Estado y a la que, por lo tanto, le podía exigir desde el primer día. Y desde el primer momento, la Presidenta salió galopando. Creo que el galope es la velocidad que se requiere cuando la sociedad nos ha dado tantas señales de la necesidad de transformación. En esto hay que ser muy cuidadosos, porque si es verdad que el país entiende la necesidad de transformaciones –y ya recibimos señales suficientemente fuertes de ello– y si también es cierto que este país no puede seguir sosteniendo estos niveles de desigualdad, tenemos que movernos rápido. Si no nos movemos rápido con ese objetivo, le estamos introduciendo un riesgo en el futuro de Chile que creo que no es bueno.

– Hay quienes creen que galopar tan rápido y tirar todas las reformas casi a competir en la agenda, está siendo muy nocivo para el país. Y eso se ve en las cifras de inversión que han ido cayendo en los últimos trimestres.
-A mí no me acomoda ese lenguaje en el que se generaliza. Yo dedico más de la mitad del día a recibir gente que me viene a ver con proyectos de energía de distintas áreas y que quiere arriesgar capital. Creo que estamos frente al anuncio del Gobierno de una muy importante reforma educacional, que no puede ser una decisión de más largo plazo, ya que crea una base de capital humano. Un Gobierno que, además, anuncia un potente plan de desarrollo de infraestructura, una potente agenda de energía y que dice que todo eso lo va hacer sin populismo, o sea, todo financiado. Estamos hablando de una reforma tributaria de 3% del PIB, que es la mayor reforma tributaria que hemos hecho en Chile en décadas, pero vamos a hacerla de manera responsable.

-Si usted hoy estuviera al otro lado de la mesa y fuera empresario, ¿estaría preocupado? ¿Dejaría inversiones en espera?
-Le voy a contestar con lo que vi esta semana con los empresarios que nos acompañaron. Cada vez que fuimos a un encuentro en el que la Presidenta explicó lo que está haciendo Chile, salieron convencidos de que tenemos una persona que representa Chile con una enorme capacidad, talento y honestidad. Comentario, casi unánime: la Presidenta juega hoy en la primera división de líderes mundiales.

-Pero aún así, hay muchas empresas que están parando hoy sus inversiones…
-Yo no veo eso.

-Pero está en las cifras, es un hecho que que estamos creciendo menos…
-Sí, yo también veo los números. Y el mundo justamente está en un período en el cual el crecimiento que vimos en el pasado, no es el que estamos viendo hoy. Estados Unidos tuvo un primer trimestre horrible, que nadie se explica todavía, hay una desaceleración en Europa, hay todavía una China que es fuerte, pero no transformemos este temita en un tema chilensis.

-¿La necesidad de reformas significa que se estaban haciendo mal las cosas antes? ¿Cuando usted vivía afuera como ejecutivo de International Paper sentía que aquí en Chile estaban equivocados?
-No, para nada. La parte más notable del ser humano es que la ambición es infinita. Y el ser humano va progresando y en vez de decir, “estoy bien”, dice “quiero más”. Este país se pega un tremendo salto y en vez de decir “ahora vamos a dormir siesta”, dice “quiero más”. Eso es una demostración del dinamismo del funcionamiento de esta sociedad y de que el país está muy vivo. Podríamos estar durmiendo siesta y decir “no, si ya crecimos al 5% y está bien, y ahora disfrutémoslo”.

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-Pero muchos cuestionan la ansiedad, el hacer todo tan rápido…
-No, aquí no hay ansiedad. Lo que hay es un llamado de atención muy profundo, a que no es sostenible que el país haya alcanzado estos niveles de ingreso con esta desigualdad, algo que se escucha tanto en el mundo público como en el privado y académico.

-Pero hay voces que alertan de la pérdida de confianza…
-Tenemos un compromiso con eso y la Presidenta en su discurso en la Cena de la Energía habló de la importancia de construir esa confianza. En los discursos en Estados Unidos lo recalcó: no vamos a refundar Chile, la historia de Chile está llegando a un punto donde requiere reformas de segunda generación, tenemos identificadas cuáles son las principales y estamos trabajando para que éstas nos permitan seguir creciendo como país.

– Según Harald Beyer, las reformas del Gobierno que parecían haber generado apoyo cuando comenzaron a implementarse generan rechazo, ¿por qué ocurre esa situación?
-Quiero hablar desde mi cartera, decirle que la agenda de energía tuvo un apoyo desde su origen, en la forma en que se discutió para definir cuáles eran las prioridades y luego en los proyectos de transformaciones que tenemos que hacer. Esa relación de apoyo y confianza sigue muy fuerte. Las cosas tienen que ser miradas en su conjunto y esa mirada a la que hacen mención es tal vez a una parte de la realidad.

-Es una realidad que confirma la última encuesta Adimark, donde Bachelet aumenta su aprobación (de un 56 a un 58%), pero el proyecto tributario y educacional retroceden en su nivel de apoyo (el primero de 51 a un 45% y el segundo de un 58 a un 49%)…
-Yo les voy a hablar de la agenda de energía…

-Y usted, ministro, bajó dos puntos…
-¿En aprobación o en conocimiento?

-En conocimiento subió, pero bajó dos puntos en aprobación…
-Margen de error me dice mi hija socióloga. (Se ríe).

 

Energía al máximo

Una de las metas de la agenda de energía es reducir el costo marginal de la energía en un 30% al año 2017. Pacheco reconoce que es una meta “ambiciosa” y retruca: “Me llama la atención que ahora queramos metas mediocres. Con metas mediocres, vamos a ser mediocres; con metas ambiciosas, vamos a ser mejores”.

-¿No será mejor ser realistas?
-No, lo que más me importa es que vayamos en la dirección correcta. Y una vez que se resuelve el tema de la dirección, poner la vara más alta posible, que es la que nos permite a las personas progresar. Se van a ver exigidos todos, pero entendamos que esto no se va a resolver sin la generosidad de todas las partes.

Pacheco insiste que “una de las lecciones que hemos aprendido del mundo moderno es que cuando la gente empieza a tener más y mejor acceso a la información, es más exigente porque sabe que tiene derecho a opinar. No se puede hoy llegar a las comunidades con una ingeniería de detalle de los proyectos y las retroexcavadoras (se ríe) para la construcción de éstos”.

Es más, una de las cosas que más le llamó la atención de la gira al titular de Energía fue lo que contaron los empresarios norteamericanos a sus pares chilenos. “Lo dijeron loud and clear: si una comunidad no quiere este proyecto, no lo hacen.

Porque, al final el gran desafío es entender que estos proyectos son muy importantes para la sociedad, pero que para las comunidades que los acogen tienen que representar progreso, bienestar y oportunidades de movilidad social. Y hasta ahora, los proyectos se han enfrentado básicamente por la vía de compensar los impactos que tienen.”, explica.

-En Estados Unidos entienden que, teniendo recursos hídricos, Chile esté casi al borde del “apagón”?
-Primero, vamos descartando cosas. Chile no está al borde del apagón, la Presidenta lo ha dicho en varios discursos. El problema es que Chile tiene una energía muy cara, lo que es un problema igual, porque impacta el bienestar de nuestros hogares, la capacidad de nuestros sectores mineros, industriales y de comercio para competir. Se entiende que el mundo moderno tiene una mayor complejidad para el desarrollo de los proyectos, eso es una cosa que está extendida en el mundo. En Estados Unidos nos decían “Aquí en California conseguir permisos para el desarrollo de ciertos proyectos –incluso de energías renovables– toma 10 años”. Les cuento para que también nosotros no tengamos una visión demasiado local ni parroquial de lo que estamos viviendo como país. La sociedad moderna se expresa en un estado más complejo y estos procesos muchas veces terminan a nivel del poder ejecutivo y a veces continúan en tribunales.

 

A deshidroaysenizar

-Una encuesta de Feedback que dice que el 62% de los encuestados jamás ha oído hablar de la agenda energética. ¿Se ha fallado en comunicar la estrategia del Gobierno en materia energética?
-No es una falla del Gobierno, es más de fondo. No podemos seguir hablando a los chilenos en búlgaro o en húngaro.

-¿A qué se refiere?
-Hablar del CDEC, del SING, del SIC, del kilowatt. A la gente lo que hay que explicarle es que sin energía no vamos a crecer. Entiendo perfectamente bien que la sociedad puede elegir crecer un poco menos con más respeto al medioambiente, al desarrollo y ahí podemos ponernos de acuerdo en cuánto combinamos uno y otro, pero lo que no entiendo es que la gente crea que se puede seguir disfrutado del bienestar, de seguir progresando, sin desarrollar la infraestructura de generación y transmisión eléctrica.

-De hecho, en esta misma encuesta, el 15% está a favor de la energía hidroeléctrica, una cifra bien baja considerando que es uno de los principales recursos con que cuenta Chile. Tras el caso de HidroAysén, ¿ha perdido la batalla el Estado en demostrar la importancia de la hidroelectricidad?
-Creo que hemos ganado una gran batalla: “deshidroaysenizar” esta discusión.

-¿Un proyecto parecido a HidroAysén, que cumpla con toda la regulación medioambiental, se podrá ejecutar el día de mañana, o se cerró la puerta a grandes proyectos y sólo habrá espacio para las mini hidro?
-Nosotros hemos dicho con todas sus letras –y eso está en la agenda de energía y lo ha repetido la Presidenta de la República– que usaremos los recursos del agua para generar energía eléctrica en cualquier proyecto de cualquier región donde se respete la ley, el medioambiente y la comunidad.

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-Cuando dice que en Estados Unidos, la tramitación de un proyecto demora en promedio 10 años, en ese tiempo las comunidades cambian y los estándares también. Fue lo que pasó con HidroAysén que se presentó hace 7 años, cuando las reglas del juego eran distintas a las de hoy. ¿Cómo se minimiza esa variable?
-Antes de la reunión del consejo de ministros estuve en Aysén un par de días y tomamos un compromiso: que íbamos a abrir una discusión en Aysén, desde y con la región de la política energética que se necesita para esa zona del país. Aysén tiene los ríos más caudalosos y de mayor regularidad de Chile, una masa ganadera extraordinaria desarrollada durante muchas generaciones de buena biogenética, un sector pesquero riquísimo en recursos y una belleza turística formidable. Pero esa región no tiene una planta procesadora de carne. El compromiso es ver cuál es la estrategia que tenemos que seguir para combinar los valiosos recursos para generar energía eléctrica con las enormes posibilidades de desarrollo que tiene. No es aceptable que en Aysén se genere energía con diésel.

-Ministro, no contestó la pregunta. ¿Quién le garantiza a un inversionista que en 10 años más su proyecto va a seguir siendo viable?
-Esa pregunta peca de exageración.

-Eso fue lo que ocurrió en la práctica con HidroAysén…
-Todas estas empresas que tienen proyectos intensivos en capital y de largo plazo saben de la importancia de conocer las reglas del juego y de saber en qué mundo vivimos. El mundo está lleno de lugares donde hay corrupción, instituciones débiles y las reglas del juego no se conocen. En Chile, vamos avanzando en la buena dirección de ir perfeccionando nuestras instituciones y cada vez más teniendo reglas del juego que van siendo más precisas, pero que también reconoce lo que pasa en la sociedad, que está en transformación. Pretender congelar las normas y reglas es pretender congelar la vida social. Eso lo saben los empresarios, lo sabe el Gobierno, no creo que esto sea verdaderamente un mundo muy desconocido o especial.

-En el caso de Hidroaysén, los ambientalistas fueron las ganadoras del rechazo, ¿es un riesgo que las agrupaciones se empoderen tanto? ¿Esto podría afectar la viabilidad de otros proyectos?
-Bueno, la verdad es que esta evaluación que ustedes hacen sobre quiénes ganaron y quiénes no… Al final siento que no se puede pecar de soberbia, porque hace mal para la vida en sociedad. Aquí somos todos partes de un país y tenemos que enfrentar esto como sociedad, hacer las cosas de manera distinta y no veo cómo vamos a resolver estos problemas si tenemos ese tipo de conclusiones.

-Aún así, hoy los grupos ambientalistas sienten que gracias a su oposición, HidroAysén no se está ejecutando…
-Y después los grupos ambientalistas dicen que nosotros hemos empoderado a los empresarios porque fuimos con ellos a Washington. En democracia –y yo soy demócrata– hay que aprender a respetar a la gente que tiene distintas opiniones. Eso no significa que lo que diga un grupo más chico o más grande, sea lo que piensa el conjunto de la sociedad. Aquí, lo que hay que hacer es enfrentar este tema con una visión de país y eso nos exige que tengamos energía suficiente, reducir su costo y desarrollarla de manera sustentable y con respeto a las comunidades. Es la combinación de esos elementos lo que al final va a guiar nuestras políticas públicas.

-Nos referimos a que un buen proyecto, que cumpla con las comunidades, con la institucionalidad, también se pueden encontrar con la oposición de grupos ambientalistas…
-Siempre. En los únicos países donde eso no existe es en las dictaduras, pero en las democracias, siempre vamos a tener que estar preparados para que haya un grupo de personas que tengan una opinión distinta. Eso es parte del juego democrático.

 

El peso del gas

Pacheco no tiene recuerdos de un gobierno que haya realizado una “misión energética”. El viaje a Estados Unidos incluyó reuniones bilaterales, multilaterales y encuentros con inversionistas que confirmaron su interés de invertir en el sector. Acercamientos que, según Pacheco, son clave ya que “la revolución más importante que está ocurriendo en Estados Unidos es la de la energía”.

El plato fuerte del viaje fue una visita en terreno a “Little Rock”, el pueblo donde nació Clinton y que “no existía en el mapa de Estados Unidos hasta que apareció el shale gas”, cuenta con entusiasmo el ministro. Ahí pudieron ver cómo funciona el fracking o la fracturación hidráulica para la extracción del shale gas. Un combustible que el Gobierno comenzará a  importar a partir de 2015, cuando esté listo Sabine Pas, el primer puerto que se va a abrir en Estados Unidos para exportar shale gas. Para ello, ENAP firmó un contrato de largo plazo con British que suministrará el combustible al Terminal de GNL en Quintero y Mejillones.

“Así como no estamos contentos con lo que pesa la hidroelectricidad en nuestra matriz (25%), tampoco estamos conformes con lo que pesa el gas natural (20%)”, explica.

-Hay muchos técnicos y académicos que dicen que si esos barcos pasan por el Canal de Panamá, hay que pagar un impuesto tremendo. ¿Cómo entonces va a llegar ese gas barato a Chile?
-Nosotros vamos a tener un gas que va a llegar de Estados Unidos y es muy prematuro saber cuál va a ser el precio de ese gas en diciembre de 2015. Pero lo importante de destacar es que el proceso de importar gas desde Estados Unidos a Chile comienza a partir del inicio de operaciones del primer puerto.

-Pero el precio al que llegue ese gas es fundamental, tiene que ser competitivo con las otras formas de energía…
-Esta discusión es muy importante, porque lo que no podemos hacer es apostar por una matriz energética basada en el precio del día más barato del combustible que seleccionemos en ese momento. Cuando uno habla de una matriz diversificada, equilibrada y sustentable, está hablando de tener un portafolio. Éste es el mismo principio de tener los huevos en el mismo canasto. ¿Qué es un gas caro y qué es un gas barato? Depende del riesgo que queramos tomar. Me acuerdo del gas barato de Argentina, costaba dos dólares, pero al final fue caro. Entonces, seamos cuidadosos en esta discusión de tratar de resolver estos temas, porque si hay algo que nos ha enseñado el mundo actual es la volatilidad y nuestra obligación es construir una matriz que nos permita enfrentarla.

-Chile atraviesa un momento de incertidumbre, con una reforma complicada y los empresarios querrán saber más o menos a qué precio…
-Les puedo decir que será mucho más barato y limpio que el diésel y con este gas vamos a sustituir parte –ojalá todo– de lo que hoy consumimos en diésel. Vamos a tratar de que efectivamente se hagan las inversiones necesarias para que se pueda usar a gas y vamos a tener también la posibilidad de desarrollar un nuevo terminal en el sur que permita usar ese gas tanto para la generación de energía, como para la calefacción y cocina al sur.

-¿El nuevo terminal de GNL va a ser con privados? ¿Será en San Vicente?
-Hay distintas opciones y aquí tenemos dos noticias importantes que contar. En este viaje logramos avanzar en definiciones que van a permitir a Enap asociarse para explorar y ver si encontramos también nosotros gas y petróleo en Chile.

-¿Con una petrolera rusa?
-No sé de dónde salió ese rumor. Pero sí tengo información de que con Enap estamos en avanzadas negociaciones para hacer exploración conjunta de gas y petróleo con algunas empresas privadas. Y también les puedo decir que tenemos opciones muy interesantes en Chile para construir un terminal de GNL adicional. Y que la opción de si es con o sin Enap la vamos a tomar en un plazo próximo, porque las opciones están abiertas.

-¿Cómo podrá hacerlo Enap si tiene una deuda de 4 mil millones de dólares y su capitalización está amarrada a una nueva ley de gobiernos corporativos que no va a estar listo antes de 2016?
-La verdad es que efectivamente Enap tiene esa deuda y como presidente del directorio sé que eso le cuesta a Enap 200 millones de dólares al año en intereses. Pero también te puedo decir que la clasificación y el rating que tiene Enap en las clasificadoras de riesgo, permite que Enap continúe financiando proyectos; es un buen sujeto de crédito.

-En la entrada de nuevos actores, ¿podría el Estado transformarse en generador, como plantea Sergio Bitar?
-La verdad es que en esto voy a ser muy pragmático, no tengo ninguna posición ideológica al respecto, vamos a ver si se necesita que Enap participe en algunos proyectos para favorecer la infraestructura de generación y transmisión, y estamos abiertos si es que el sector privado lo quiere hacer asociado con nosotros. •••

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“Como país no estamos preparados para la energía nuclear”

Más de cien páginas tiene la Agenda de Energía, una hoja de ruta para implementar una política energética de largo plazo que tenga validación social, política y técnica. En ellas, no hay ninguna mención a la energía nuclear, algo que en el sector privado varios echan de menos.

-Hay varios actores que dicen que no debiera descartarse a priori la energía nuclear. ¿Se conversó eso en el viaje?
-No, yo creo que a estas alturas o tenemos las reglas del juego claras, o tenemos nuevas reglas. Y las reglas del juego claras son las definidas en el programa de la Presidenta Bachelet, donde no hay una sola palabra sobre energía nuclear.

-¿Cuál es el sentido entonces de la existencia de la Comisión Chilena de Energía Nuclear que maneja un presupuesto enorme?
-Es una institución que tiene 50 años. Fui hace un mes atrás a su aniversario, tiene 333 empleados y 20 millones de dólares de presupuesto anual para operar. Es una organización que con su investigación y trabajo da un tremendo apoyo al sector salud, alimentos, incluso en la exportación de fruta. En relación al núcleo de electricidad, ni en el programa ni en la agenda está planteado tomar ninguna decisión sobre ese tema.

-¿Por qué?
-La conclusión de la comisión Zanelli fue muy clara al respecto: este país no está preparado para tomar una decisión sobre energía nuclear para generar electricidad.