“El problema de las empresas familiares son las propias familias”, dijo Maximilian Riedel, durante un almuerzo en el Hotel Casa Real, de Viña Santa Rita, en Alto Jahuel. “El problema es cuando las generaciones mayores no le dan espacio a las más jóvenes. A mí me dieron mucha libertad para innovar. En cambio, no pasó […]

  • 23 agosto, 2012

“El problema de las empresas familiares son las propias familias”, dijo Maximilian Riedel, durante un almuerzo en el Hotel Casa Real, de Viña Santa Rita, en Alto Jahuel. “El problema es cuando las generaciones mayores no le dan espacio a las más jóvenes. A mí me dieron mucha libertad para innovar. En cambio, no pasó lo mismo con Robert Mondavi, un gran amigo nuestro, quien terminó vendiendo sus empresas”.

Maximilian pertenece a la 11ª generación de la famosa familia productora de copas de cristal y aunque nació en 1977 ya ha dejado una impronta en la empresa. Hoy es el CEO de la compañía en Norteamérica y uno de sus grandes aciertos fue la invención de las copas O, sin pie ni base, que ha sido el producto de más rápida venta en la historia del conglomerado. Riedel hasta hoy es sinónimo de buen beber y la manera en que logró posicionarse como herramienta clave para degustar distintas clases de vinos y licores es digna de estudio.

Maximilian Riedel estuvo en Chile durante una breve visita la tercera semana de agosto. En el almuerzo en Santa Rita estuvieron presentes la subsecretaria de Turismo, Jacqueline Plass; Eulogio Pérez-Cotapos, gerente Filiales y Marca de Grupo Santa Rita ; Elena Carretero, gerente Asuntos Corporativos y Sustentatibilidad de Santa Rita; y María José Zañartu, directora comercial de The Wine House, entre otros.

Riedel se ha hecho famosa por diseñar copas para cada tipo de vino y Maximilian reconoció que en estos días en Chile estuvo probando ejemplares de carménerè para ver qué tipo de dispositivo de cristal era el más adecuado. “Nos dimos cuenta que la mejor copa para esta variedad es la del syrah. Quizá en el futuro diseñemos una especial para ella”.