• 4 noviembre, 2011

La elección presidencial de noviembre 2012 en Estados Unidos será bien especial, no sólo por encontrarse el país en una crisis económica, en una encrucijada como potencia geopolítica y con altos niveles de desempleo e inequidad que están generando tensión en la sociedad, sino porque los grandes donantes y millonarios tendrán una enorme influencia en los resultados.
Hasta 2010, las corporaciones no podían donar dinero directamente a los candidatos, sino que únicamente podían hacerlo los individuos, quienes además tenían claros límites en las cantidades. No obstante, ese año la Corte Suprema de Justicia cambió las reglas, permitiendo donaciones ilimitadas de grupos independientes que se denominaron Super PAC (Political Action Committee), los que de esta forma se han convertido en importantes jugadores en los ciclos electorales.
El Super PAC SpeechNow.org, aceptado legalmente en julio de 2010, fue el primer Super PAC de la especie política, marcando un hito en la historia de estas organizaciones que, como dijimos, pueden recibir ilimitadas donaciones de corporaciones, sindicatos, asociaciones e individuos para defender o atacar a un candidato político. Eso sí, estas entidades no pueden donar dinero directamente a los candidatos y tienen que reportar el nombre de los donantes a la Comisión Federal Electoral. Adicionalmente, un Super PAC no puede formalmente coordinar su comunicación ni acciones con la campaña de un político, aunque sí puede promover publicidad apoyando a candidatos y a sus ideas y proyectos.
Algo de eso ya se vio en la elección congresista de noviembre 2010, cuando grupos como el US Chamber of Commerce, que recaudó más de 31 millones de dólares principalmente para candidatos republicanos, surgieron como fuertes defensores de posturas de derecha e izquierda con un gasto total que superó los 65 millones de dólares, según la Comisión Federal Electoral.
De hecho, y ya con perspectiva, en las elecciones de 2010 la mayoría de los Super PAC fueron creados por donantes republicanos; cuestión que, tras perder su mayoría en la Cámara de Representantes, quedó más que en evidencia para los demócratas, quienes hoy reconocen el valor y la influencia de los Super PAC, y ya han establecido algunas de estas entidades a favor de su partido. Ejemplos de lo anterior son el House Majority PAC así como el de la AFL-CIO, la asociación sindical más grande del país.
Para este ciclo electoral ya se han registrado más de 150 Super PAC y, de hecho, los tres principales candidatos tienen uno. Restore Our Future apoya al candidato presidencial Mitt Romney y ya recaudó 12,2 millones de dólares. Priorities USA, creado por el famoso inversionista de Hollywood y fundador de Dreamworks con Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg, ha recaudado aproximadamente 5 millones para apoyar la campaña de reelección del presidente Obama. Y Rick Perry también cuenta con varios en su apoyo, como Make Us Great Again y Jobs for Florida.
Pero no sólo eso: también hay muchos Super PAC que juegan independientemente de los candidatos. Como el grupo de Karl Rove, American Crossroads, que en la campaña congresional del año pasado influyó con 28 millones de dólares.
Estas nuevas instituciones están generando preocupación entre activistas en Washington, quienes resaltan que organizaciones no gubernamentales están siendo utilizadas para empujar causas políticas y candidatos sin ningún control ni límite.
Y, en efecto, dado que los grandes donantes están permitiendo a grupos independientes intervenir, se han generado innumerables instituciones detrás de ideas, candidatos e ideologías, que probablemente tengan más protagonismo que los propios partidos. Estos Super PAC “servirán como la caballería de los candidatos, permitiéndoles usar un gran micrófono para re-esforzar sus mensajes”, señaló Michael Beckel, director del Center for Responsive Politics, en Washington.
Así las cosas, ricos donantes de izquierda y derecha tendrán una enorme influencia en la elección de noviembre, en las que el ganador tendrá que enfrentarse a crecientes desafíos relacionados con el liderazgo económico y político de Estados Unidos en el mundo. Ojalá las demandas y preocupaciones de los ciudadanos también sean escuchadas.