Es uno de los redactores económicos más influyentes del mundo. Las conexiones de Martin Wolf llegan al más alto nivel tanto en Estados Unidos como en Europa, y es reconocido por sus agudas observaciones del panorama económico, por eso sus columnas (que semanalmente reproduce en Chile Diario Financiero) son seguidas con cautela por los líderes […]

  • 8 marzo, 2013
Martin Wolf

Martin Wolf

Es uno de los redactores económicos más influyentes del mundo. Las conexiones de Martin Wolf llegan al más alto nivel tanto en Estados Unidos como en Europa, y es reconocido por sus agudas observaciones del panorama económico, por eso sus columnas (que semanalmente reproduce en Chile Diario Financiero) son seguidas con cautela por los líderes y empresarios de todo el mundo.

Durante las últimas semanas de 2012 dejó de escribir sus columnas para dedicarse a avanzar en su nuevo libro, donde describe cómo la crisis cambió al mundo, y que, nos adelanta, “se publicará a fines de este año o a comienzos del próximo”.

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De vuelta en su oficina en el periódico británico Financial Times, donde ejerce como editor asociado y principal comentarista económico, Wolf se dio tiempo para conversar con Capital y asegurar que la crisis de la zona euro aún no ha tocado fondo, y que es mejor que el Reino Unido se mantenga en la Unión Europea.

-¿En qué etapa estamos de la crisis de la zona euro?

-Es muy difícil decirlo exactamente, porque las elecciones en Italia cambiaron mucho las cosas. Hasta antes de las elecciones italianas hubiera dicho que la crisis de liquidez inmediata estaba limitada, dado que se estaba intentando asegurar los ajustes necesarios. Pero claramente pasará mucho tiempo antes de que el ajuste total se complete y la zona euro vuelva a su curso. Ahora tenemos que preguntarnos si países como Italia tienen la paciencia para continuar con este ajuste y con los programas de austeridad. Si no la tienen, entonces la pregunta es si esto significará que la crisis volverá. Hay buenas posibilidades, aunque no hay certeza, de que la crisis volverá bastante pronto.

-¿Entonces no hemos tocado el fondo de la crisis todavía?

-Ciertamente no.

-¿Podemos esperar que 2013 sea peor que el año pasado?

-La economía está plana para pensar en la Unión Europea como un todo. Pero podría caer más. El problema fundamental es que aún no llegamos al punto en que los desequilibrios dentro de la zona euro se resuelven. Y mientras sea ese el caso, siempre podemos volver a la crisis.

-¿Por qué sucedió esto en Italia? ¿Fue un problema de la clase política? ¿No supieron transmitir el mensaje?

-Probablemente es una combinación de varios factores. La situación económica de Italia es mala. Hay una profunda recesión después de muchos años de una economía estancada. Las personas ya eran bastante infelices y recientemente la situación empeoró. No hay señales de que este problema se resuelva en el futuro cercano, sólo hay esperanzas de que la situación mejore, pero en realidad podría empeorar. Esto es obvio. Los partidos políticos han perdido toda la credibilidad. Son todos vistos como mentirosos y como fracasados en los últimos 20 años, tanto la centroizquierda como Berlusconi. El primer ministro tecnocrático Mario Monti, fue impuesto, a los ojos de muchos italianos, por Europa y por Alemania. Entonces no era totalmente legítimo, y lo que hizo fue muy impopular y, aunque a mí me gusta en lo personal, no fue muy carismático. Si se une todo esto se tiene a un electorado muy insatisfecho, hostil ante la élite política, hostil ante la élite europea, hostil a la élite tecnocrática y un 25% de ellos decidió votar por alguien que estaba básicamente en contra de todo, sin ningún programa. Esto es un reflejo de una rebelión hacia el pensamiento tradicional de Europa.

-¿Puede esto replicarse en otros países? Lo hemos visto en España y Bulgaria con la caída del gobierno.

-Creo que está ahí. Siempre será diferente, podría ser peor. En Grecia ya vimos parte de esto, con la elección griega, que vio grandes votaciones para partidos radicales e incluso para un partido fascista. Así es que esto ya está sucediendo. En España es muy probable que tanto los socialistas como el Partido Popular estén desacreditados. Si ese es el caso, habría buenas posibilidades de que en la próxima elección, y no soy experto en política española, haya varios votos para los partidos separatistas en algunas regiones como Cataluña y el País Vasco, además de otros partidos radicales. Me parece bastante posible que esto pase en España. No sé lo suficiente sobre Portugal e Irlanda es bastante estable. Al Sinn Fein le podría ir bastante bien en las próximas elecciones.

-¿Y en el caso de Alemania?

-No, aquí lo interesante es que es diferente de Holanda, donde a los partidos extremistas les ha ido bien, aunque no tanto en las últimas elecciones. Lo interesante, y es muy importante, es que los alemanes han apoyado consistentemente a los partidos del establishment. Incluso los Verdes, que es un partido muy radical, son muy pro-europeos. La abrumadora mayoría de los votantes alemanes ha votado consistentemente por partidos pro-europeos y es muy probable que continúe haciéndolo.

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Hay dos razones principales para esto. En primer lugar, a Alemania le está yendo muy bien. La economía alemana no está fantástico, pero le está yendo muy bien. Es estable, la crisis es un efecto indirecto en Alemania, no uno directo. La economía está más débil por la caída de las exportaciones, pero ese no es un gran problema. El segundo factor es que lo que los alemanes aprendieron de los 30 y la Segunda Guerra Mundial es la extrema importancia de la estabilidad, de no votar por partidos radicales, que puedan provocar una catástrofe total. Por eso, los alemanes son los más conservadores, en el verdadero sentido de la palabra, de Europa. Es poco probable entonces que se vuelquen a los extremos.

En Francia, en tanto, la estructura electoral hace que sea improbable que los partidos extremos ganen. Así es que hay estabilidad en países importantes, en los países de centro. En Holanda hay estabilidad nuevamente, en Austria también. Hay que destacar que hay varios países estables en la zona euro, países que son muy importantes.

-¿Cuánto va a durar la resaca en la zona euro? ¿O es que el escenario económico cambió para siempre?

-En primer lugar, sí creo que el escenario económico cambió para siempre. Esencialmente, esta es la crisis que mostrará si la eurozona puede o no obtener éxito. Básicamente, tuvieron una etapa de oro ilusoria después de 2007. Fue una ilusión basada en divergencias y desequilibrios crecientes. Ahora tienen que revertir todo esto y mostrar que esta es una estructura que se puede hacer durar, a través de una combinación de ajustes económicos, reestructuración de deuda y reformas. Pero si llega a ser exitosa, tomará diez años en total. Si es exitosa, no lo sabremos hasta el fin de esta década.

-¿Han estado a la altura las autoridades europeas?

-Sí y no. Sí en el sentido de que en cada etapa han hecho lo suficiente, un poco tarde, y quizás muy poco, para que la cosa siguiera funcionando. Así es que, a pesar de todas las presiones y las tensiones, han sido más exitosos en ese sentido de lo que se hubiera esperado. Pero no han estado a la altura en el sentido de que no han identificado la naturaleza y la escala de los desafíos para hacer que el sistema funcione, porque es muy difícil, y están muy lejos de un conjunto completo de soluciones. El ajuste sigue siendo reequilibrar, cae mucho sobre los países deficitarios y deudores, están recibiendo muy poca ayuda. Y hay muy poca integración de las economías. Pero claramente han hecho bastante. Así es que la respuesta es sí y no.

Nuevo gobernador en Inglaterra

En noviembre del año pasado se anunció que el canadiense Mark Carney asumirá a partir del 1 de julio la presidencia del Banco de Inglaterra, en reemplazo de Mervyn King, quien está en el cargo desde 2003. Uno de los más vocales en alabar la llegada de Carney fue Martin Wolf.

-Usted escribió una columna dando la bienvenida a Mark Carney al Banco de Inglaterra. ¿Cuáles son las principales diferencias entre Mervyn King y Carney?

-Esa es una pregunta difícil de responder a esta altura. Ambos son hombres muy inteligentes, son muy buenos economistas y tienen mucha experiencia. Los dos comparten visiones muy similares de la macroeconomía moderna. Así es que no deberíamos enfatizar demasiado sus diferencias. Mark es por supuesto mucho más joven y, a diferencia de Mervyn, no es un académico. Su experiencia antes de convertirse en un banquero central era trabajar en el sector financiero, en Goldman Sachs. Tiene un muy buen conocimiento del sector financiero, de las oportunidades y desafíos creados por el sector financiero. Creo que esa es una gran ventaja para el gobernador del Banco de Inglaterra, debido a que la City de Londres es tan importante, y un gran centro financiero. Mark es muy flexible, inteligente, y otra de sus ventajas es que será nuevo, así es que pensará las cosas de forma fresca. Mervyn ha dominado la política monetaria británica de alguna forma u otra por casi dos décadas. Y se puede argumentar que una de las grandes ventajas que tiene Mark Carney es que puede aportar una visión nueva a lo que está sucediendo.

-¿Hasta cuándo puede expandir el estímulo monetario el Reino Unido? ¿Ha funcionado hasta ahora?

-Diría que el alivio cuantitativo ha tenido probablemente cierto éxito, pero limitado; no es una política muy efectiva. No creo que hayamos llegado al fin de esta política, pero podría volverse más difícil ahora que la libra está bajo presión. La realidad obvia es que no vamos a volver a la estabilidad a través del crecimiento del alivio cuantitativo y es probable que haya que sumar la política fiscal y reformas estructurales. Pero la realidad es que pasará mucho tiempo antes de que la economía británica se recupere totalmente.

-¿Qué errores han cometido las autoridades?

-En el período anterior a la crisis cometimos varios grandes errores en relación con la política hacia el sector financiero y la política hacia el sector inmobiliario, que permitió que se expandiera una gran burbuja de crédito. Ese fue el problema, cometimos un gran error antes de la crisis, todos los grandes errores se cometieron antes de la crisis. Después de la crisis hicimos un trabajo que estuvo OK en el peor período, en 2008. Pero cuando este gobierno llegó al poder decidió ajustar la política fiscal demasiado pronto, debió esperar más. Dejó demasiada presión sobre la política monetaria y ese fue un error muy serio, y no hemos sido lo suficientemente radicales en asegurar que el sistema financiero sea saludable como para apoyar el crecimiento.

-¿Cómo se puede revertir esta situación?

-En el corto plazo, lo mejor desde el punto de vista de la política oficial es expandir la inversión pública y recortar impuestos. Decidiría recortar impuestos ahora, revertiría el aumento del impuesto al valor agregado (IVA), reduciría las contribuciones al programa nacional de seguro como política temporal, inyectaría más capital a los bancos y crearía un esquema gubernamental para asegurar las pérdidas en el crédito expandido a las pequeñas y medianas empresas y, si las cosas continúan como están, consideraría un financiamiento directo por parte del banco central de mayores déficit fiscales.

-Usted dijo que la rebaja de la calificación al Reino Unido por parte de Fitch no fue una sorpresa, ni informativa, ni dañina. ¿Qué fue? ¿Cómo fue leída por las autoridades y el mercado?

-Fue una vergüenza para el gobierno británico, que se había comprometido a mantener la triple A. El mercado esperaba que se la quitaran, yo también lo esperaba, porque ya no somos un país AAA. De modo que me parece que la rebaja sólo nos dijo lo que ya sabíamos. Por esa razón no fue tan importante.

-¿Esta decisión podría ser seguida por anuncios similares de parte de Moody’s y Standard & Poor’s?

-Me sorprendería que no fuera así, es muy probable.

-¿Es realista pensar en el Reino Unido fuera de la Unión Europea? ¿Es un escenario posible?

-Es un escenario posible, pero no creo que sea probable. De forma muy subjetiva puedo decir que las posibilidades de que salgamos de la Unión Europea son ahora 2-1 en contra.

-¿Qué puede perder o ganar el Reino Unido fuera de la UE?

-No hay una respuesta rápida para eso, depende de los términos de la salida. El problema es que hay muchas formas distintas de hacerlo. Esta noción de la salida no está bien definida. La respuesta general es que ganamos más autonomía entre más completa sea nuestra salida, pero también perdemos más acceso al mercado europeo. Es muy difícil establecer una compensación entre esas dos cosas. Mi visión personal es que perderíamos mucho más de lo que ganaríamos y, por lo tanto, deberíamos permanecer en la Unión Europea.

Desafíos de EEUU

-¿Qué necesita Estados Unidos para volver a tasas de crecimiento de 3% o 4%?

-Hay que separar la fase de recuperación y la base de crecimiento de largo plazo. Es concebible que en la fase de recuperación haya períodos de crecimiento de 3%, pero es poco probable, porque existe mucha capacidad sin usar actualmente. Es posible que exista una recuperación sólida. Desafortunadamente, hay vientos en contra muy poderosos. El primero es un exceso de deuda, exceso de apalancamiento, especialmente en el sector inmobiliario y, a un menor nivel, en el sector financiero. El segundo es que el gobierno va a reducir su deuda por algunos años, lo que enviará más vientos en contra. En tercer lugar, la demanda global es débil, lo que significa que el crecimiento de las exportaciones será limitado. Por último, las empresas estadounidenses tienen superávit financieros muy grandes, tienen altas ganancias, pero ven pocos motivos para invertir en una economía que se mantiene estancada. Por estas razones, habrá una recuperación, particularmente en el sector inmobiliario, pero no será tan fuerte.

En el largo plazo, un crecimiento más rápido para Estados Unidos va a requerir no sólo los reequilibrios de los que hablamos, sino una enorme alza en la innovación y el crecimiento de la productividad, y no hay señales de eso hasta ahora. •••