Nada es suficiente con este gran talento. Por más que pasen los años las obras de Marta Colvin –esas esculturas monumentales talladas con la más cuidadosa minuciosidad, además de sus milesde dibujos, bocetos y grabados– se hacen más atractivas. Si muchos pensaban que teníamos para rato con la espectacular y completísima muestra que presentó el […]

  • 5 septiembre, 2008

Nada es suficiente con este gran talento. Por más que pasen los años las obras de Marta Colvin –esas esculturas monumentales talladas con la más cuidadosa minuciosidad, además de sus milesde dibujos, bocetos y grabados– se hacen más atractivas. Si muchos pensaban que teníamos para rato con la espectacular y completísima muestra que presentó el 2007 la Fundación Telefónica, estaban equivocados. Sólo tuvieron que pasar un par de meses para que nuevamente esta talladora –como muchos le decían– se hiciera presente en el escenario artístico santiaguino. Esta vez la galería organizadora fue la A.M.S. Marlborough, que consiguió de la mano de la familia obras inéditas jamás exhibidas antes. Un lujo y un verdadero acierto, si tomamos en cuenta que muchos creían que ya no había nada más que mostrar después de la inmensa investigación que hizo Telefónica y que le costó varios años. Esculturas en piedra, madera y algunas policromadas, originales collages hechos con lijas de colores y grabados de mediano formato son parte de esta exposición, que pretende marcar un nuevo referente en el recuerdo de esta maestra –que cumplió cien años desde su natalicio– y que cada vez está más presente entre los entendidos y los no tan entendidos en arte. Claramente, Marta estaría orgullosa de ver la cantidad de homenajes que se le han brindado durante este último tiempo, los que sin lugar a dudas se merece con ganas. Desde el 11 de septiembre hasta principios de octubre, en la galería A.M.S. Marlborough.