Luciano Marocchino puede ser el italiano que mayor alboroto está generando en Chile, luego de haber logrado, deliberada o indeliberadamente, desmitificar la relación Carlos Menem – Cecilia Bolocco. Marocchino no es un desconocido para Capital. La revista viene publicando notas sobre él desde el año 2004. En ese entonces, Marocchino ofició como emisario del magnate […]

  • 1 junio, 2007

Luciano Marocchino puede ser el italiano que mayor alboroto está generando en Chile, luego de haber logrado, deliberada o indeliberadamente, desmitificar la relación Carlos Menem – Cecilia Bolocco. Marocchino no es un desconocido para Capital. La revista viene publicando notas sobre él desde el año 2004. En ese entonces, Marocchino ofició como emisario del magnate Donald Trump, quien estaba empeñado en convertir a Chile en la sede mundial del concurso de belleza Miss Universo, de cuya marca es propietario. Entre la Navidad y el Año Nuevo de ese año, Marocchino visitó Chile para sostener distintas reuniones con el sector privado y el gobierno. Incluso, se reunió con Francisco Vidal en La Moneda para plantearle lo importante que era que se apoyara el concurso, aun desde el punto de vista monetario. A cambio, en la transmisión se regalaban siempre nueve minutos que estaban destinados a “vender” el país a los telespectadores. También le comentó que era usual que Trump viajará al concurso previamente a promocionar aspectos específicos del evento, lo que por lo general venía acompañado de atractivas inversiones del empresario estadounidense.

Marocchino –dicen– tenía buenos argumentos para defender su tesis. Fue él quien conseguió que países como Panamá (2003) y Ecuador (2004) se convirtieran en sede mundial del concurso. De hecho, el gobierno ecuatoriano entregó nada menos que 5 millones de dólares para la realización del concurso. Pero en Chile Marocchino no tuvo la misma suerte y La Moneda no estimó necesario apoyar un certamen de esta naturaleza. Existían otras prioridades. Por suerte. Cuando Marocchino viene a Chile se queda en el Hyatt y pasea por avenidas y malls. Por eso, no era raro encontrarlo tomando café en el Mokka del Parque Arauco o vitrinenado en Alonso de Córdova. Hombre de grandes contactos con el gobierno italiano, diversas fuentes señalan que él cumplió un rol relevante en la premiación de Juan Cúneo y Anacleto Angelini, cuando ambos recibieron una medalla por sus contribuciones como ciudadanos italianos en el mundo.