Los nuevos socios de Marbella se pusieron las pilas. A poco más de seis meses de adquirir los principales activos del resort, ya tienen en marcha un plan que involucra 250 millones de dólares en 15 años. Lo primero es modernizar la infraestructura y dar énfasis a la recreación. Lo segundo es impulsar un nuevo desarrollo inmobiliario, con la venta de sitios urbanizados, la construcción de casas del tipo townhouse y edificios de hasta tres pisos.

  • 10 julio, 2008

 

Los nuevos socios de Marbella se pusieron las pilas. A poco más de seis meses de adquirir los principales activos del resort, ya tienen en marcha un plan que involucra 250 millones de dólares en 15 años. Lo primero es modernizar la infraestructura y dar énfasis a la recreación. Lo segundo es impulsar un nuevo desarrollo inmobiliario, con la venta de sitios urbanizados, la construcción de casas del tipo townhouse y edificios de hasta tres pisos. Por Cristián Rivas N. Fotos: Verónica Ortíz.

Marbella está lista para iniciar su segundo tiempo. Tras poco más de seis meses de análisis y vueltas de tuerca, el grupo de empresarios inmobiliarios que, a fines del año pasado, adquirió los principales activos de este complejo turístico al Banco de Chile ya tiene en carpeta el plan de negocios que buscará desarrollar en los próximos 15 años, y que involucra la cifra no menor de 250 millones de dólares. La idea detrás de los pasos que vienen es dar un nuevo impulso al reconocido resort de la V Región y retomar la posición de liderazgo que ostentó desde su creación, en 1980. Todo un desafío.

Aunque están conscientes de que la meta podría ser difícil con la boyante oferta inmobiliaria que ha surgido en la zona en los últimos años, el grupo de directores y suplentes asegura al unísono que está preparado para competir y que su olfato le dice que hay demanda para hacer crecer el proyecto. Dicen que mucha gente estaba interesada en conocer lo que finalmente sucedería con el resort –tras las dificultades económicas enfrentadas por su dueño anterior– antes de decidirse a adquirir una propiedad allí.

 

 

 

Fue hace menos de un año cuando comenzaron a gestarse los cambios. Tras varios meses de negociación, la propiedad del resort quedó a fines del año pasado en manos de la sociedad Marbella Chile S.A., que cuenta entre sus socios a los hermanos Jaime y Oscar Lería, y dueños del 36%; Alfonso Swett y Víctor Moller, que tienen otro 36% y donde están también Patricio Valenzuela, Guillermo Carey y Francisco Condon; Gerardo y Paulo Larraín (P&G Larraín), que poseen el 18%, junto a Jorge Carey y Raúl Sánchez; y el mexicano Javier Creixel, antiguo propietario de Marbella que aportó algunos activos a la sociedad y le hicieron dueño del 10% del capital accionario. El monto de la operación de compra, que era desconocido hasta ahora, se cerró en 300.000 Unidades de Fomento, unos 6.000 millones de pesos.

La llegada de estos nuevos inversionistas puso paños fríos a la preocupación que tenían los copropietarios y los interesados en hacerse de una propiedad allí. Sobre todo, porque cada uno de los hombres que ingresó le da mayor peso a la operación, pues todos tienen experiencia en el rubro inmobiliario. Los Lería, por ejemplo, han encabezado proyectos en Chile y el extranjero, con emprendimientos como Las Tacas, Cantagua y el Fundo Zapallar, además de ser gestores y parte de la propiedad de la cadena Balthus. Alfonso Swett es dueño de la inmobiliaria Costanera, mientras que los hermanos Larraín cuentan con más de 25 años de gestión en el rubro a través de P&G.

“Compramos Marbella porque su casco y estructura están muy bien desarrollados, con inversiones cuantiosas en la cancha y Club House. Creemos que lo que necesita es hacer determinadas inversiones, una buena administración y devolverle el alma. Daremos mayor valor a los activos, pero sin olvidar su esencia familiar y de entretención”. Tal es la base principal de lo que quieren hacer con Marbella, describe Jaime Lería.

Lo que estos socios compraron en Marbella fue el 100% de la empresa de agua potable (Sesamar), el 74% de las acciones de Marbella Country Club –que opera la cancha de golf y el Club House– y 80 hectáreas de terrenos que aún permanecen sin desarrollo inmobiliario, de un total de 297 que componen el suelo del complejo turístico.

 

 

 

Mucha afinidad

El interés por Marbella se comenzó a gestar en mayo de 2006, tras varios llamados telefónicos entre algunos de los actuales socios. Todos coinciden en que el gestor de la iniciativa fue Alfonso Swett, porque él fue quien lo conversó con Víctor Moller y éste, a su vez, comenzó a moverse con el resto. De hecho, recuerdan que una de las gestiones resultó bastante anecdótica, ya que cuando llamaron por larga distancia a Gerardo Larraín (que estaba entonces en Europa), resultó que viajaba junto a Jorge Carey, quien finalmente se sumó al grupo de P&G, dueño del 18%.

 

 

 

 

 

Tras la compra, los socios designaron como directores a Jaime Lería, que además ejerce como presidente; su hermano Oscar, Víctor Moller, Alfonso Swett y Gerardo Larraín. Como suplentes designaron a Patricio Valenzuela, Víctor Uribe y Patricio Rojas, y como gerente general, a Marcelo Bachelet. La característica específica de este grupo de directores es que cada vez que se reúnen lo hacen todos, a diferencia de otras juntas directivas en las que no es común que los suplentes asistan a los encuentros.

Tras el último directorio, que realizaron hace unos días en Marbella, pudimos hablar con los socios, quienes nos explicaron en detalle por qué decidieron invertir en este proyecto.

Jaime Lería dice que lo hizo porque le pareció un desafío importante y distinto de los que ha enfrentado hasta ahora, ya que nunca antes se había hecho cargo de una iniciativa con obras ejecutadas como en este caso, donde existen unos 470 socios de la corporación, 20 comunidades de copropietarios y unas 700 viviendas, entre casas y departamentos. Junto a su hermano, son los únicos del nuevo equipo que no poseen propiedades en Marbella. Cuando lo menciona, le sonríe al resto de los directores al señalar que espera comprar algo dentro de los próximos cinco años.

{mospagebreak}

Oscar Lería añade que lo que lo sedujo fue la idea de contar con socios que han sido exitosos en el pasado y con negocios en paralelo, lo que garantiza que no habrá presiones para lograr utilidades de un momento a otro. “Este es más bien un trabajo de largo plazo, en que se conjugará adecuadamente el ganar dinero en función de lo que hay”, comenta. La idea es “no exprimir el limón al máximo”, coincide Patricio Valenzuela, quien además define a Marbella como un diamante en bruto, en el que hay mucho por hacer.

Entre los socios se reconoce mucha afinidad. De hecho, explican al unísono que hasta ahora no han tenido que realizar votaciones en un directorio y que todo se ha logrado por consenso, como las primeras decisiones respecto a las líneas de negocios que vienen.

 

 

 

Infraestructura moderna

 

Uno de los ideales detrás del desarrollo que viene en Marbella es tomar decisiones en base a la opinión de todos los socios y copropietarios del proyecto. Fue así como el equipo directivo presentó en un encuentro ampliado su plan maestro de negocios ante los copropietarios del complejo, en abril último.

Las primeras obras propuestas, que en conjunto simbolizan algo así como “el renacer de Marbella”, de acuerdo a la descripción de los nuevos socios, comenzaron en junio pasado, con un programa de inversiones que augura ventas por unas 300 mil UF al año, sustentadas en lo que Jaime Lería cree corresponde a la “demanda contenida de interesados expectantes por saber en manos de quién quedaría el resort, antes de decidirse a comprar”. En su argumento también incide el hecho de que no existen proyectos del tamaño de Marbella en la costa central: con 297 hectáreas, 80 de las cuales están sin desarrollar, Club House de 5.000 metros cuadrados, 27 hoyos de golf, hotel y centro de convenciones.

Como describen los directores, en el nuevo plan de negocios es primordial lo que ya empezó a trabajarse en infraestructura, con una jerarquización vial profunda de interiores y accesos, señalética, luminarias y mobiliario urbano, un plan integral de seguridad, servicios generales, de salud y construcción de un centro cívico con locales comerciales y espacios de encuentro.

Vamos por partes. La futura instalación de ascensores para bajar a la playa es parte de las obras de infraestructura en análisis. Se trata de dos elevadores que serán capaces de descender 78 metros en un minuto y medio, y se conectarán con el transfer interno que actualmente traslada público desde el proyecto hacia la playa de Maitencillo.

También en materia de infraestructura, los proyectos en estudio involucran la accesibilidad a la playa de Aguas Blancas, pero por un sector distinto al que tuvieron antaño; el recambio de las maquinarias que mantienen las canchas de golf; la mejora en los caminos para desarrollar adecuadamente este deporte; remodelación en la zona de las piscinas, incorporando jacuzzi; cambios en el gimnasio; la construcción de un centro médico privado para los propietarios de Marbella, que se localizará en terrenos colindantes al acceso sur, para que también puedan acceder desde el exterior quienes lo requieran y contribuyendo de paso a acrecentar su relación con el entorno… entre varias otras iniciativas.

Un proyecto relevante es la inversión de 10.000 UF para modernizar las plantas de tratamiento de aguas servidas de la empresa de servicios sanitarios Sesamar. Jaime Lería explica que, pese a que las dos plantas existentes cumplen con la normativa vigente, lo que se busca es mejorar aún más ese estándar. Con la sanitaria, además, se pretende poner en marcha una nueva área de negocios, dedicada a entregar servicios de mantención de jardines, pintura, gasfitería y electricidad.

 

 

 

Nuevo concepto inmobiliario

El replanteamiento urbanístico de Marbella, con una disminución de densidad a índices sustancialmente más bajos respecto del plan anterior, con menores alturas y mayor distanciamiento, es otro de los ejes importantes de lo que viene, aunque con una mirada de crecimiento de más largo plazo.

La idea de los socios contempla el desarrollo directo de las 80 hectáreas que aún no se han construido. Esa zona contempla la conjugación de sitios unifamiliares de alto nivel de urbanización, viviendas estilo townhouse (o casas adosadas) y edificios de departamentos, con no más de tres niveles de altura, dos menos que los que se han construido hasta ahora. Todo se comenzará a promocionar fuertemente, incluso en Santiago, donde pronto se inaugurarán nuevas oficinas corporativas en el sector de Alonso de Córdova.

Ya tienen definido el punto de partida. Comenzaron a realizar la subdivisión de sitios residenciales, partiendo con 3,3 hectáreas. En casas, tienen contemplado partir con 14 townhouses y en departamentos el plan considera la construcción de 40 unidades en una primera etapa, con tamaños de entre 90 y 140 metros cuadrados. Aunque más avanzado el tiempo, la idea es elevar el número de construcción, con el fin de acercarse a una venta estimada anual de 60 departamentos.

La arquitectura estará a cargo de la oficina de arquitectos Blanco-Andrade (Claudio Blanco y Lorena Andrade), con la cual Jaime Lería ha desarrollado proyectos en los últimos 8 años, y se mantendrá la homogeneidad de estilo mediterráneo.

Un aspecto clave será crear nuevas atracciones recreativas y deportivas para toda la familia. “Pareciera ser que hoy en Marbella sólo lo pasan bien los golfistas, y queremos ampliar la oferta de entretención”, explica Lería. “La idea es que Marbella se ocupe de entregar actividades para toda la familia”, agrega Moller. Por ello, ya hay un preacuerdo global con el directorio de la Corporación de Marbella Country Club para remozar las instalaciones actuales; en particular, el área de entretenciones infantiles y juveniles (pub y discoteque) y la remodelación del área de gastronomía. En esta última, recientemente firmaron contrato con el reconocido empresario gastronómico Eduardo Dannemann.

El plan negociado con la corporación, presidida por Denis Lustig –reconocido por su desempeño como vicepresidente de LAN y presidente del Consejo Nacional de Televisión, entre otros–, pone especial énfasis en la familia. Adicional al golf, la idea es que también cobren relevancia los campeonatos de futbolito y tenis. Se dispondrá de instructores, se organizarán escuelas de buceo y surf, además de programas de trekking. Y todo, con vista al mar.